Manuel Herrera
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Manuel HerreraAficionado |
14 Junio 2004
San Isidro, una feria de locos
El pasado domingo, terminó la feria taurina más larga del mundo, la feria de San Isidro que se celebra en la Plaza de Toros de la Ventas de Madrid.
Pues bien cada temporada que pasa él publico de Madrid o mejor dicho él publico de San Isidro, es más cruel, inhumano y catetos, por llamarlo de forma suave. No conocen la palabra sensibilidad, ni la palabra respeto, hacia las personas que se juegan la vida para disfrute nuestro. Ello, los aficionados de la capital, solo saben de convertir la plaza en un concurso de haber quien chincha más. Hace dos años un aficionado Madrileño, abonado al tendido 7 de Madrid y también abonado a la Plaza Real de El Puerto de Santa Maria, a donde viene a coger sensibilidad, me invito a vivir una tarde de toros en el centro del tendido 7, según dicen él mas critico de Madrid yo los llamo los analfabeto de Madrid.
En ese tendido estuve sentado a unos 5 asiento del líder del tendido, un chaval que le llaman “El Ronco” que es del pueblo de Guadalix de la Sierra, este cabestro guía de los aficionado no ve los toros ya que se lleva toda la corrida o chillando al presidente o insultando a los toreros o metiendose con cualquier compañero de localidad que no sigue sus ordenes, eso si cuando un torero es volteado por un toro si presta ya atención al ruedo.
A mi otro lado otro, un madrileño con voz de castizo, que se lleva toda la corrida preguntando a sus compañeros de localidad como va lo corrida y que ellos como lo ven. Eso si al término de la corrida todos corriendo a ver si llegan a tiempo al bar de la esquina para ver el resumen de la cadena de televisión que retransmite la corrida o la crónica radiofónica, para poder explicar lo que han ido a ver.
Bien pues ya terminó San Isidro con el triunfo de toreros de arte. Antón Cortes, Curro Díaz y El Cid (el gran ausente del Puerto). Ya terminó la feria mas larga del mundo en la primera plaza del mundo, en la que hay de educar y enseñar a muchos de los catetos que se sienta en sus tendidos.
Manuel Herrera
14/06/2004






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