TEMPORADA 2005

 

BALANCES


Olga Pérez
Daniel Pérez
Diario de Cádiz
Carlos V. Serrano

José Almenara

Pinchar sobre el nombre

        

ASÍ LO VI YO

Daniel Pérez Lorenzo


El balance de la temporada taurina portuense se puede decir que ha sido positivo máxime si tomamos como referencia lo acontecido el año pasado. Las reivindicaciones de aficionados y prensa en cuanto a la mejora de la presencia del toro parece ser que ha sido atendida por la empresa aunque se sigue confundiendo trapío con quilos. Está más que claro que el ruedo de la Plaza Real es inmenso pero no es necesario rellenarlo con quilos. Los pitones también cuentan y en eso han sido pocos los encierros que se han salvado. La referencia ganadera ha sido impuesta por Adolfo Martín por la presentación y el juego ofrecido por sus toros. A su vez un torero, Pepín Liria, que con su actuación obtuvo una de las orejas más a ley que se han concedido en los últimos años en esta plaza. El gesto del torero murciano ante el complicado astado de Albaserrada puso en valor a la plaza y alzó el prestigio que por momentos cae hasta el mismísimo albero. Por contra, decepción con los encierros de María Luisa Domínguez y sobre todo de Lagunajanda quien comparecía con la vitola de triunfadora en el ciclo del pasado año. No hay que olvidar la ganadería de Buenavista que ofreció una interesante corrida pero que se topó con una terna con menor oficio.

 En el capítulo de toreros, además del referido Liria, dejó buena impronta El Juli, con una faena muy seria y profesional ante un toro de Parladé. Destaca de este torero su manera de estar en la plaza siempre en el sitio y haciendo quites providenciales. Pasaron sin pena ni gloria Manzanares hijo, César Jiménez y El Capea. Se inhibió Salvador Vega y el respetable se enfadó duramente con el torero malagueño. Jesulín destapó la caja de los truenos al declarar un presunto cambio de toros reseñados de la ganadería de Núñez del Cuvillo dejando entrever la razón de la caída del cartel Rivera Ordóñez. En esa misma corrida llegó el espectáculo denigrante. “Catetón”, un toro burriciego del que dicen que fue enchiquerado directamente sin pasar por la corraleta de reconocimiento, estuvo durante más de cuarenta minutos en la plaza sin atender a la lamentable parada de mansos –indigna para esta plaza-, ni a capotes ni a nadie. Tuvo que ser estoqueado por su lidiador una vez que Manuel Martín mermara sus fuerzas desde el caballo. Dejaron buena tarjeta de presentación Miguel Ángel Perera, Luis Vilches, Fernando Robleño y Luis Miguel Encabo. Enrique Ponce se inventa un indulto refrendando su condición de primerísima figura del toreo. Triunfa ante “Almansito” y comienza la fiebre de indultos y que sólo acaba de empezar, pues con el nuevo reglamento andaluz la cosa podría ir a más. En el epílogo de la temporada, llegaría un toreo al que hay que hacerle justicia por su entrega cada tarde y al que el taurinismo lo mantiene en el dique seco. Jesuli de Torrecera estuvo en figura del torero entendiendo a la perfección un gran toro, “Líbano” de El Torreón y al que también se le conmutó la pena de muerte. El Cid anduvo aseado y conformista y Morante contaba con la complacencia del público que estuvo en todo momento con el torero de la Puebla. Alguna que otra oreja triunfalista cortó, aunque dejó una faena llena de detalles, matices, sabor, y mucho arte, en su última comparecencia. César Rincón ofreció la de cal y la de arena y Juan José Padilla tuvo el gesto de torear herido, en la plaza que le vio nacer como torero, aunque poco pudo hacer ante los toros de Guardiola.

 De los novilleros hay que destacar el triunfo de “Currito” a quien la cayó en suerte el mejor lote de todas las novilladas lidiadas. Rayó a gran altura José Caraballo quien atesora una mano izquierda a la que hay que prestarle atención. Poco toreado compareció Fran Moreno y con pocas ganas Ambel Posada y Álvaro Justo. Antonio José Blanco y Caro Gil no tuvieron demasiada suerte con sus oponentes aunque la peor parte se la llevó el novillero local, Alejandro Morilla, quien no pudo confirmar los triunfos que va cosechando a lo largo de toda la geografía española.

 En el apartado del rejoneo nuevamente éxito de público, festivo y bullanguero, y que como colofón hizo hasta la ola. Toreo de pureza de Antonio Domecq, espectacularidad de Pablo Hermoso -al que le dieron un rabo que no se lo otorgan ni en su pueblo-, y mediocridad de Fermín Bohórquez.

 Fuera de lo netamente taurino y como notas negativas destacar los percances sufridos por El Cid y Enrique Ponce. Además, denunciar algunas cosas que no se están haciendo bien. Los alguacilillos deberían poner orden en el transitado callejón del coso portuense. Muchas orejas son concedidas por la pueblerina costumbre de retrasar el arrastre de las reses y, entre puntilleros y mulilleros la faena se alarga aumentando la presión hacia el usía, quien no tiene más remedio que atender la petición. Y en los toros indultados se da por hecho la concesión de los máximos trofeos al matador aunque nadie los pida, y por supuesto que el presidente no saca los pañuelos para concederlos. Aspectos que hay que recordar al público asistente a los festejos el cual ha sido cambiante y sobre todo festivo. Del serio y aficionado de los “Adolfos” al triunfal y populachero de los rejones existe una gran diferencia. Este público tan ciclotímido parece ser que hace cambiar radicalmente los criterios del palco que se mantiene impertérrito ante El Fandi y complaciente ante Morante o El Cid. De sus actuaciones en los corrales ya nos dará cuenta la Junta de Andalucía cuando haga públicas las correspondientes actas reglamentarias.

 En resumen una temporada triunfalista y con dos indultos. ¿Estaremos asistiendo al principio de las corridas a la portuguesa? ¿Por qué cuando un toro mete bien la cara hay que indultarlo? ¿No estaría mejor el pañuelo azul que el naranja en la mayoría de los casos? ¿Quién o quienes ocuparan el palco en la próxima temporada? ¿Pedirá la empresa una reducción en el número de festejos a celebrar? Preguntas en el aire que el tiempo se encargará de contestarnos.

       El Puerto 23 agosto 2005

Volver

laplazareal.net © 2005