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CRÓNICA DEL FESTEJO |
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Sevilla - Real Maestranza - Martes 1 de Abril de 2008 - 5ª de feria |
| Los "cebadagago", al filo de lo imposible |
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La faena de Luis Vilches al manso y peligroso cuarto toro de la tarde, en la que el trazo de cada muletazo diestro adquiría matices trágicos, merecía lenta y larga contemplación para poder atrapar plenamente el desmesurado valor demostrado en un intento desesperado por conseguir su vital objetivo para su más inmediato futuro. El utrerano buceó en los entresueños de su toreo para extraer muletazos suficientes para comunicar emoción a los tendidos. Y bien que lo consiguió en un alarde de firmeza y poderle a un marrajo que le buscaba una y otra vez con no muy buenas intenciones. Son varios los méritos que acompañaron el devenir del trasteo de Vilches. El primero demostró el valor aparentemente oculto pero revelador. El segundo hizo referencia a la seriedad con la que desarrolló faena a la desesperada alcanzando momentos de verdadera emoción. Abordó la suerte de matar con igual propósito, resultando un espadazo y certero descabello. Con toda justicia recibió la ovación desde el tercio.
Hizo antes, con el
segundo, manso, flojo y
sin clase, un toreo a la
verónica más despacio,
más quieto aún, más
decidido, como quien se
propone sorprender en el
inicio de la tarde. Los
mejores lances los tomó
el 'cebadagago' por el
pitón izquierdo, igual
que el mejor par de
'Tomate de Jerez' lo
clavó por ese mismo
pitón. Entonces ¿por
qué, Luis, te afanas en
comenzar faena con la
diestra? No hubo
recreación en el trazo,
ni profundidad en el
muletazo; sí la solidez
y la contundencia en
unas formas que no
quería que pasaran
desapercibida. Se encontró López Chaves con un primero, muy complicado por manso, con el que se esforzó decidido y valiente, consiguiendo obligar la embestida hasta poderle con algún muletazo diestro bien trazado y dos naturales de mano baja de buen gusto. Después vivió un verdadero calvario para matar al peligroso animal. Dos avisos le habían sonado cuando el toro se echó y acertó el puntillero. Con el serio y astifino cuarto, descastado pero con embestidas algo más claras, se le notó dudoso y desconfiado, sin que los muchos pases trazados a derecha e izquierda tuvieran un mínimo de emotividad. No mató bien y fue también silenciado. La bien presentada, seria y astifina corrida de Cebada Gago, al filo de lo imposible, dio al traste, una vez más, con las ilusiones de quien a la desesperada necesitaba el triunfo. Una mansada sin gota de casta muy válida para ser expuesta, pero nula para la lidia.
Manuel Viera . Sevillataurina.com |
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galleo de Luis Vilches
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