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Jesus Fernández
Herido grave el barcelonés Jesús Fernández
01 Julio 2012Las Ventas. Primera novillada del Certamen de Digital Plus. Menos de un cuarto de plaza. Novillos de Murteira Grave, bien presentados, de juego variado.
Manuel Fernández Mazzantini, silencio tras dos avisos, silencio tras aviso y silencio tras aviso; J
Jesús Fernández, ovación que recogió la cuadrilla;
Ángel Puerta, silencio tras aviso y ovación tras leve petición
PARTE MÉDICO DE JESÚS FERNÁNDEZ: Dos heridas por asta de toro, una en el tercio superior del muslo derecho de 15 cm con destrozos en recto anterior y contusiona la fermoral. Otra en el muslo izquierdo, en el triángulo de escarpa, de 20 cm. Pronóstico grave. Fdo: Dr. Máximo García Padrós.
Dos de los tres de terna eran nuevos en Madrid: de Fuente Palmera, Córdoba, el llamado "pueblo de las novias", un Manuel Fernández que se anuncia Mazzantini en homenaje a un torero relevante de hace siglo y pico, famoso por su espada, su inteligencia y su espíritu rebelde, que impuso el sorteo de los toros; y un Ángel Puerta, de Jerez de la Frontera y recriado en Guadalajara, donde se ha hecho o quiere hacerse torero. Los dos, de edad de veinticuatro años.
Con veintinueve cumplidos un tercer espada que ya debutó en Madrid hace un año: Jesús Fernández, catalán de la emigración, de Viladecans, junto a Barcelona, émulo de ese torero tan peculiar que es Serafín Marín. Era el primer cartel de los cuatro de que se compone el certamen de novilleros de toros los veranos en Madrid. Desfilarán nueve novilleros más en los próximos tres domingos. Suenan como favoritos cuatro nombres: Juan Ortega, Luis Miguel Castrillón, Fernando Adrián y Juan Leal. Hay una novillada final, con ganado de Garcigrande, anunciada para el 29 de julio. Y habrá un triunfador.
No estará en la final ninguno de los tres de este primer reparto. Mazzantini, vertical y compuesto, el espejo puesto entre Manolete y Talavante, es torero sereno, elegantón, pero abusa del toreo al toque –la muleta retrasada, por tanto- y un punto despegado. Mano baja, buenos golpes de toreo cambiado, deficiente espada, infinidad de paseos, llamativa falta de repertorio. Puerta es rapidillo y, por tanto, de pies y encaje ligeros, eléctrico. Se ha hecho o está haciendo de la mano de los Tejela: Regino Ortés y Francisco Manuel Tejela, tal vez el propio Matías le inspire. Un par de golpes de descaro, dos o tres chispazos agitanados, cierto descaro, cierto descuido.
Y, en fin, Jesús Fernández, que salió esta vez mucho más acelerado que hace un año –entonces se rumoreaba que iba a tomar la alternativa en Barcelona antes del cierre de la Monumental, pero no cuajaría la idea- y que fue el de más corazón de los tres. Tiene valor. Un golpe de viento lo descubrió cuando citaba de largo con la izquierda al segundo novillo de corrida y salió empitonado y herido por el muslo izquierdo, volteado aparatosamente y derribado, ensangrentado. No se afligió: entereza, a pesar de que era visible la cornada. No quiso ni limpiarse el rostro, teñido de sangre del morrillo del toro.
La vuelta a la cara del novillo fue emocionantísima. Ahora, cambiado de mano, toreó por abajo en dos series de arrebato pero de buen pulso. Soplaba el viento, se mascaba una segunda cogida. Se fue tras la espada con conmovedora fe, salió prendido y empalado por el muslo derecho. Y entonces se lo llevaron a la enfermería. Con dos cornadas, una en cada muslo. De pronóstico grave pero sin afectar vasos vitales. Cundieron los nervios y las asistencias que llevaba al herido a la carrera por el callejón se tropezaron y dieron en tierra con el cuerpo maltrecho de Jesús.
Fue algo rara la novillada de los Murteira Grave. La ganadería se refrescó o cruzó en parte con sementales de procedencia Juan Pedro Domecq y en los tres primeros novillos se hizo evidente el sentido de la cruza. El primero de corrida, pronto, codicioso y brioso, fue el mejor de los seis; escarbó un segundo corto de cuello, rebrincado, que metió más la cara que los riñones; no tuvo formalidad un tercero salinero, largo y montado, suelto y corretón. El sexto sacó las serias hechuras viejas de sangre Guardiola Soto, primitivo encaste de Murteira, y fue el más difícil de todos: brusco, cobardón, de irse a tablas, de arrear en banderillas. Tuvo trato un quinto grandullón que cobró mucho en el caballo y se movió en la muleta con entrega. El cuarto, pitones negros, sacó aire y tipo de Juan Pedro, fue toro muy llorón y tuvo movilidad suficiente. Se lidió la novillada entera con viento, se picó como se pudo y no se confió nadie.
Colpisa-Barquerito
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