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Jesús Enrique Colombo triunfó y abrió la Puerta Grande en Mérida (Foto: G. Cegarra)
Puerta grande para José E. Colombo en la primera de feria
04 Marzo 2011Mérida (Venezuela), 3 de marzo. XLII Feria Internacional del Sol. Plaza de Toros Monumental “Román Eduardo Sandia” de Mérida. Seis novillos de diversas ganaderías, bien presentados y de juego desigual.
Jonathan Guillén: 1 oreja.
Manolo Muñoz: palmas.
José Alfredo Cobo: silencio.
Tomás Martínez: silencio.
Miguel Suárez: silencio.
Jesús enrique Colombo: 2 orejas.
El ciclo taurino de la XLII edición de la Feria Internacional del Sol fue inaugurado de manera oficial con la novillada de postín anunciada para el pasado día jueves 3 de marzo. A pesar del fuerte temporal lluvioso que asota a la región andina venezolana, y en especial al estado Mérida, dicho festejo fue celebrado por común acuerdo de los alternantes, quienes prefirieron salir a por todas antes que suspenderlo por las irregularidades climáticas.
Con algo más de un cuarto de plaza, entrada conformada por auténticos aficionados taurinos que brindaron con su presencia apoyo al grupo de novilleros, se dio inicio al espectáculo en medio de continuas precipitaciones y bajas temperaturas que se prolongaron a lo largo de todo su desarrollo, donde se lidiaron seis ejemplares de diversas ganaderías, bien presentados en líneas generales y de juego desigual. Por su parte, el aspirante a rejoneador Willy Molina Agostini se abstuvo de actuar debido a las condiciones del albero.
Abrió festejo Jonathan Guillén con un serio novillo de “La Cruz de Hierro” cuyas astas, en honor a la verdad, evidenciaban carencia de pulcritud, pero que resultó con fijeza y recorrido. Tales características fueron aprovechadas por el lidiador merideño para torearle a su aire, con más tranquilidad, norte y madurez que en otras oportunidades. Finiquitó de un certero espadazo y se hizo con la primera oreja de la tarde
Manolo Muñoz se lució en banderillas pero con la muleta sólo logró ligar algunos pases, preocupándose más por el público que por su labor. El ejemplar rápidamente adquirió sentido y comenzó a colarse hasta que hizo por él sin consecuencias. Con el acero el acierto no le acompañó. Palmas.
El debutante internacional, José Alfredo Cobo, representante del Ecuador, pasó sin pena ni gloria. Su presentación de luces en Mérida estuvo tan fría como el día. El entorno ambiental no le favoreció, ni la materia prima a la que se enfrentó. No obstante, vale mencionar que las apetencias personales tampoco fueron las adecuadas, si no estuvieron del todo ausentes. Silencio.
El novillero tovareño Tomás Martínez pechó con el más grande y el de mayor trapío del festejo, burel precioso de lámina pero con poco gas interior. La premura al momento de embarcarle en la muleta deslucieron los pocos y cortos pases dados, amén de que la neblina que cubrió el ruedo también le dificultó la visibilidad. En un calvario se convirtió la suerte suprema, luego de lo cual recibió el silencio del soberano.
En quinto lugar se presentó Miguel Suárez, aún y cuando debió ser el último en torear según el programa oficial y las respectivas antigüedades. Inició su faena con entrega, dejando ver una serie de bonitos derechazos dibujados con profundidad, suavidad y corriendo bien la mano. Sin embargo, lo que bien empezó mal terminó al irse el ejemplar de más a menos. La falta de pericia con la espada le llevó a escuchar un aviso, seguido de silencio
Cerró la novillada de postín el niño torero Jesús Enrique Colombo, quien desde su salida al ruedo puso en pie a la afición al saludar a su oponente con dos soberbias largas cambiadas de rodillas, sin amilanarse por el estado de la arena ni la lluvia. En el último tercio ejecutó una completa faena por ambos pitones, gracias a que contó con la nobleza, fijeza y recorrido del burel. Llegó fácilmente a los tendidos con su manifiesta valentía y decisión. Alargó la ejecución de la suerte definitiva por escuchar peticiones de indulto que salieron de callejón y se extendieron al graderío, lo que trajo consigo el envío de un recado por parte de usía. Tres cuartos de estoque bastaron para despachar al último de la tarde, luego de lo cual recibió dos orejas merecidas.
De esta manera el tachirense Jesús Enrique Colombo abrió la Puerta Grande y se convirtió en el triunfador absoluto de la novillada de postín de la Feria Internacional del Sol 2011, cuyo resultado artístico cerró con un saldo de tres orejas en total.
Oscar Eduardo Fernández Guillén.
Columnista Taurino
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