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Oreja para Conchi Rios y López Simón
02 Mayo 2010Barcelona. Primera novillada de la temporada. Un cuarto de plaza. Se han lidiado novillos de María del Carmen Camacho, bien presentados.
Jesús Fernández, ovación tras aviso y ovación;
Conchi Ríos, oreja y ovación;
Alberto López Simón, que debuta con picadores, vuelta al ruedo tras fuerte petición y oreja tras dos avisos.
Jesús Fernández que recibió a su primero a portagayola, cuajó una faena que por momentos tuvo mucho interés, sobre todo en varias series a derechas, con muletazos templados y de buen aire. Pudo haber cortado una oreja, pero su desacertado uso del descabello hizo que se esfumara.
El cuarto, un inválido que claudicaba constantemente, muy protestado por los tendidos, impidió que Fernández pudiera hacer apenas nada con él.
Conchi Ríos cayó de pie en su presentación en Barcelona, sobre todo tras una buena faena a su primero, al que saludó con aroma y cierto gusto a la verónica, y al que muleteó con aplomo, valor y arrogancia tanto a derechas como al natural. El pinchazo previo a la estocada no fue obstáculo para que paseara un trofeo.
Con el quinto, sin embargo, cambió el panorama. Novillo flojo y con genio, que tan sólo permitió a Ríos mostrarse muy voluntariosa y decidida.
El debutante con picadores Alberto López Simón, que entró a última hora en el cartel sustituyendo a Martín Reina, protagonizó los mejores momentos de la tarde, asombrando con un concepto muy personal, de valor, temple, quietud y elegancia.
Con su manso primero, estuvo por encima de las circunstancias. Comenzó la labor de rodillas en el mismo centro del ruedo, para posteriormente exprimir al máximo al novillo en una faena sobre ambas manos, que tuvo calado en los tendidos. Le pidieron con fuerza la oreja, que la presidencia denegó, siendo abroncada tras el arrastre del animal.
Y lo mejor, para el final. López Simón estuvo sobresaliente desde la apertura de capote, con bonitos lances a la verónica, como en la posterior faena de muleta, con tandas de muletazos por los dos pitones largos, templados y por abajo. Trasteo de suma limpieza y ligazón, que hizo vibrar a los tendidos.
Entró la espada a la primera pero el novillo se amorcilló dando tiempo a que sonaran dos avisos, enfriando el ambiente. Y lo que pudieron ser dos orejas y la correspondiente salida a hombros quedó en un solo trofeo pero con sabor a triunfo grande.
EFE
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