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Generosa salida a hombros de Jesús Duque y súbita retirada de Varea

Jesús Duque

Generosa salida a hombros de Jesús Duque y súbita retirada de Varea

26 Julio 2019

Valencia. Cinco toros de El Parralejo (el 4º como sobrero, sustituto de un titular lesionado durante la lidia), de buena presencia, aunque con dispares hechuras y sin gran aparato en las cabezas. Los lidiados en 1º, 4º y 6º lugares resultaron los más nobles y de mayor duración, los otros dos dieron poco juego en el último tercio por falta de raza. Y un sobrero, en quinto lugar, de Las Ramblas, que sustituyó a un inválido de El Parralejo, basto y sin clase.

 



Jesús Duque, de corinto y azabache: estocada trasera (oreja); pinchazo y estocada (oreja tras aviso). Salió a hombros.

Varea, de caña y azabache:cuatro pinchazos y descabello (ovación tras aviso); dos pinchazos, media estocada atravesada y trece descabellos (silencio tras aviso).

Jesús Chover, de azul marino y oro: pinchazo y estocada baja trasera (silencio); cinco pinchazos, estocada delantera desprendida y dos descabellos (silencio tras aviso).

 

Entre las cuadrillas, Raúl Martí y Diego Valladar saludaron tras banderillear al segundo.

 

Al finalizar el paseíllo se guardó un minuto de silencio por el fallecimiento del que fuera torero local Marcelino Rodríguez "El Temerario".

 

Segundo festejo de la feria de Julio, con algo menos de un tercio de entrada (unos 3.500 espectadores), en tarde con rachas de viento molesto para la lidia.

 

El diestro Jesús Duque salió a hombros tras cortar dos orejas de poco peso al final de la corrida de hoy de la feria de Julio de Valencia, en la que, al caer el sexto toro, el castellonense Varea se arrancó el añadido en señal de una súbita retirada de los ruedos.

 

A Duque le correspondieron los dos toros de mejor juego del desigual encierro de El Parralejo, pues resultaron los de mayor nobleza, claridad y duración de los seis, incluidos los dos sobreros que acabaron remendando el lote.

 

En su primero, el que abrió plaza, al valenciano le molestaron algunas rachas de viento, impidiéndole aplicar en su toreo el pulso que necesitaba un animal con cierta calidad pero medido de fuerzas.

 

Sólo al final de la faena logró Duque centrarse para ligar una buena tanda de derechazos, que prolongó con alardes y circulares antes de tumbar al astado de una estocada de excelente ejecución, suficiente para que el amable público local le premiara con la primera oreja.

 

La segunda se la llevó del quinto, también tras una buena estocada precedida de un pinchazo, sólo que esta vez su empeño no llegó a apurar la buena condición del toro más completo de la corrida, al que pasó de muleta con ligereza y poco ajuste en un trasteo largo metraje que finalizó también con guiños para la galería.

 

Mucha más calidad y temple tuvo el trasteo que le cuajó Varea al segundo de la tarde, toro de medida raza y que no pasó de embestir sin emplearse demasiado en sus medias arrancadas. Aún así, el castellonense le tomó perfectamente la distancia y las alturas para ligarle pases de mucha entrega y empaque por ambos lados, logrando poner la intensidad que le faltaba al animal.

 

Fue, sin duda, la faena de la tarde, solo que Varea la malogró fallando reiterada y lastimosamente con los aceros, aunque no tanto como marró con el quinto, un sobrero sin clase de Las Ramblas al que hizo una faena con altibajos, entreverando muletazos de largo trazo, pero en la que nunca terminó de encontrarse cómodo y seguro.

 

Quizá por ello, antes de que su compañero Duque fuera cargado a hombros de los costaleros, cuando ya se cumplían mas de tres horas de corrida, Varea se cortó la coleta en señal de una ni presentida ni anunciada de los ruedos, solo tres años después de haber tomado la alternativa.

 

Cerraba la terna Jesús Chover, que no oculta las claras influencias soristas de su concepto del toreo. Por dos veces se fue a portagayola en su primer turno para recibir al toro titular y al sobrero que le sustituyó y luego banderilleó a los dos de su lote, con variedad pero desigual acierto.

Su primero se afligió enseguida, pero aun llegó a sacar algún muletazo estimable al claro sexto, al que mató, para perder así, dada la generosidad del público, otro mas que posible y barato trofeo.

 

Paco Aguado - EFE

 



 






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