Noticias |
![]() ![]() ![]() |

La terna se estrella con una deslucida novillada en Villaseca de la Sagra
05 Septiembre 2018Villaseca de la Sagra (Toledo) Novillos de Dolores Aguirre, bastos de hechuras, algunos con presencia de toros, como fue el cuarto. Especialmente feos resultaron quinto y sexto. Mansurrones, sin entrega y deslucidos. Menos malo resultó el quinto por el pitón derecho, y noble y con cierta clase el sexto. La plaza registró dos tercios de entrada en los tendidos.
Fernando Flores, silencio y silencio.
Maxime Solera, silencio y ovación.
Cristóbal Reyes, ovación y silencio.
En cuadrillas, Jesús Aguado saludó tras banderillear al tercero.
Dos ovaciones, una para Maxime Solera y otra para Cristóbal Reyes, fue el pobre balance del festejo inaugural del prestigioso certamen de novilladas del "Alfarero de Oro" de Villaseca de la Sagra (Toledo), una función marcada por el nulo juego de los bastos novillos de Dolores Aguirre.
La muy loable iniciativa puesta en marcha hace ya 19 años en Villaseca de la Sagra, con su certamen Alfarero de Oro para novilleros con picadores, vivió su primer capítulo de su edición 2018. Y lo hizo con una novillada fea de Dolores Aguirre, sobre todo los utreros -auténticos toros por presencia- que saltaron en quinto y sexto lugar.
Además, las feas hechuras estuvieron acompañadas de un comportamiento igualmente poco edificante, excepción hecha del pitón derecho del quinto y el noble sexto.
Si se quiere dar una más que recomendable variedad a las ganaderías que se lidian en el Alfarero de Oro, una de sus muy plausibles señas de identidad, quizás se deberían buscar ganaderías de este encaste que se encuentran en un mejor momento en la actualidad que la de Dolores Aguirre.
Es decir, está fetén que se busque la variedad, pero también que se opte por el mejor representante de cada procedencia en cada temporada. Y de lo poco reseñable destaca lo realizado por Cristóbal Reyes. Al novillero jerezano le correspondió el lote menos malo.
Su primero, muy cuajado de carnes, se movió encastado y algo desordenado hasta que Reyes acertó a dejársela en la cara, tirar de él y bajarle la mano. Fue entonces cuando surgieron dos tandas de mando por el pitón derecho cuya continuación fue una estocada casi entera caída y atravesada. Es decir, que cuando le había cogido el aire decidió ir a matar, para sorpresa de no pocos.
Frente al sexto, el mejor del deslucido encierro sevillano, Reyes anduvo encajado aunque sin terminar de llevar con largura a su antagonista, llegando a pinchar hasta en siete ocasiones antes de que el novillo se echara.
Tanto Fernando Flores como Maxime Solera se estrellaron con sus lotes, de imposible lucimiento. EFE
Noticias


Tuenti
Enviar a un amigo




Subir