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Enrique Ponce
Ponce corta dos orejas en una gran corrida de Garcigrande
19 Marzo 2009Valencia. 14ª Fallas. Casi lleno. Toros de Garcigrande, correctos de presentación. Bravos y encastados en conjunto.
Luis Francisco Esplá, silencio tras aviso y saludos.
Enrique Ponce, saludos tras aviso y dos orejas tras aviso.
Vicente Barrera, saludos tras aviso y palmas.
FICHA DEL FESTEJO
TOROS:
Toros de Garcigrande, escasos de presencia -el anovillado tercero, impropio de plaza "de primera"-, mansurrones y con genio, y de juego variado. Destacaron primero y tercero; el segundo hubiera "servido" con algo más de fuerzas; paradito el cuarto; muy exigente el quinto, que terminó rindiéndose; y haciendo cosas raras el sexto.
ESPADAS:
Luis Francisco Esplá: estocada trasera y dos descabellos (ovación tras un aviso); y pinchazo y estocada (ovación).
Enrique Ponce: media y descabello (ovación); y estocada desprendida (dos orejas tras un aviso).
Vicente Barrera: pinchazo y estocada caída (ovación tras un aviso; y pinchazo y estocada (silencio tras un aviso).
INCIDENCIAS:
Lleno.
CRÓNICA DEL FESTEJO
Las mejores cualidades, pero además la ilusión y la entrega
Veinte años de alternativa y sigue Ponce embalado, por su magisterio y amor propio. Parece mentira, al cabo de haber conseguido tanto en la profesión, y en la vida, que todavía le motive, disfrutándolo tanto, cuajar un toro tan espléndidamente.
Quizás sea esa la clave: un figurón del toreo al que adornan las mejores cualidades -técnicas y artísticas- para desarrollar este arte, todavía cada tarde se viste de ilusión y entrega, en busca del reto y del compromiso. Es el querer a toda costa, que necesariamente lleva al triunfo (en su caso, más, a la apoteosis).
Para contar "lo" de hoy habría que hablar del toro como punto de partida. No son buenas las comparaciones, pero se hacen inevitables: al toro que Ponce le ha cortado hoy las dos orejas, otro no le pega ni dos pases seguidos.
Toro que trajo de cabeza a la super cuadrilla de Ponce, hombres expertos y decididos como pocos en la profesión. Se comía a todo el que andaba por allí. Hasta que dio comienzo el combate del último tercio.
Muy decidido el torero, ya en los primeros muletazos por abajo de rodilla genuflexa, fijó las condiciones -"tú te dejas, y yo te molesto lo mínimo"- ganándole la acción. Y templándole. ¡Oh, el temple!. El temple lo arregla todo. Al que no tiene fuerzas se las da, y al que tiene se las quita.
En la segunda serie por la derecha Ponce se había "montado" definitivamente en el bruto de Garcigrande. Otra tanda más por ahí, y una tercera al natural.
El toro iba y venía más rendido, mientras la estética de los muletazos resultaba inmaculada. Pero fue en la cuarta tanda por el derecho cuando "rompió" aquello de forma explosiva, en el toreo en redondo, lánguido y dominador.
Muy encajada la figura del hombre, al tiempo muy crecido y resuelto. La mano muy baja, y el trazo firme y muy seguro. Deliciosa amalgama de poderío y mando, de arte y sentimiento. Ponce se desbocó entonces para ir mucho más allá de lo fundamental, haciendo otra vez lo inimaginable. Fue el momento en que también los adornos de trincheras y cambios de mano, y hasta el molinete, pasaron a ser de una extraordinaria profundidad, por su largura y cadencia.
Ponce en plena salsa cuando sonó el aviso. A matar. Y aunque cayó la espada desprendida, las dos orejas por absoluta unanimidad.
Ahora, no es para menos, presumen de haberlo visto los que estaban allí.
Y como hecho histórico, hay que extrapolar este triunfo del contexto de una tarde en la que unas veces los toros de Garcigrande, y otras los otros dos alternantes, no dieron la talla. El mismo Ponce poco pudo hacer con el blando segundo.
Esplá estuvo sólo aparente con un primero que "servía"; y le costó mucho quedarse quieto con el cuarto, toro al que le costaba mucho moverse.
Barrera es posible que se esté pensando otra alternativa al traje de luces. Ni pudo ni quiso con su encastadito primero, y estuvo perdido en el complicado sexto.
Está claro que la cera de la tarde, toda, la cortó Ponce. Y de qué manera.
Agencia EFE
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