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Garrido y ganadería de Mondoñedo, por la puerta grande en Bogotá

Garrido y ganadería de Mondoñedo, por la puerta grande en Bogotá

06 Febrero 2017

Bogotá (Col 5 febrero) Seis toros de la ganadería de Mondoñedo. Serios, bravos y encastados, a excepción del primero. El sexto, de nombre "Tocayito", número 329 y de 457 kilos de peso, fue indultado por José Garrido

Rafaelillo (nazareno y oro): Tendida y trasera, más dos descabellos, ovación. Entera y descabello, oreja.
Paco Perlaza (sangre de toro y oro): Tres cuartos de espada, palmas. Espada caída y entera desprendida, palmas
José Garrido (tabaco y oro): Entera, oreja. Dos orejas simbólicas



La ganadería de Mondoñedo y el diestro español José Garrido salieron hoy a hombros en la tercera de abono del ciclo bogotano.

Garrido indultó al sexto de la tarde, de nombre "Tocayito".

Por su parte, el también español Rafaelillo cortó una oreja y se marchó ovacionado, mientras el colombiano Paco Perlaza obtuvo palmas en sus dos turnos, en una corrida que alcanzó el mayor nivel de emoción desde que se procedió a la reapertura del coso bogotano el pasado 22 de enero.

Menos de media plaza y una tarde soleada sirvieron de marco al festejo

LA SANTAMARÍA HIERVE EN GRAN TARDE DE MONDOÑEDO; GARRIDO, PUERTA GRANDE

Los mejores momentos de la plaza de toros la Santamaría parecieron volver, juntos, del pasado para dar a luz una tarde inolvidable en la tercera de abono de la temporada bogotana.

La bravura, la seriedad y la excelencia de Mondoñedo, de un lado; y la entrega de tres toreros, del otro, protagonizaron una corrida en la que la emoción nunca bajó de tono.

Aparte del primero de la tarde, que poco colaboró en las telas de Rafaelillo, lo que se vino en cascada a partir de ahí fue una suma de momentos de interés que, al final, remataron en el indulto de "Tacayito", un ejemplar que, de la mano de José Garrido, convirtió los tendidos, al cierre de la jornada, en un hervidero de pasiones.

Garrido aprovechó la condición del animal para embestir por bajo y de allí brotaron las series templadas sobre ambos pitones que trajeron consigo, primero, las ovaciones y, enseguida, los clamores del perdón que a buena hora atendió la presidencia.

Antes, en el también buen segundo de la corrida, Garrido supo acompañar el recorrido franco de la res para fabricar una obra hecha de ortodoxia y trazos largos con la muleta. La oreja fue el premio al buen hacer. El toro se marchó entre reconocimientos.

Rafaelillo aprobó de largo su debut en Bogotá. Sus toros tuvieron diferentes complejidades, pero vale decir que el que abrió la corrida pedía mucho más que el carné de torero. Solo el oficio le permitió al diestro español estar por encima de los retos del ejemplar.

En el cuarto, un toro con pinta antigua, hubo un todo o nada que la gente aceptó para terminar puesta del lado del torero, como lo llamaron en coro y con devoción desde los tendidos. Oreja a ley.

Paco Perlaza no se quedó atrás frente al examen de Mondoñedo. Incluso salió golpeado en la lidia de su primero, cuando pisó terrenos comprometidos y el toro de la legendaria ganadería bogotana no se lo perdonó.

En el otro, quinto, estuvo cerca de alcanzar un trofeo pero la espada baja le jugó una mala pasada.

Los subalternos Ricardo Santana y Jaime Devia pusieron la cuota de valor y acierto en excelentes pares de banderillas, quizás los mejores en lo que va de la actual temporada colombiana. Y el picador Clovis Velásquez se lució en la vara al último de la tarde, en auténtico duelo de grandes.  EFE



 






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