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Martín Escudcero
Destacan el valor sereno y el puro concepto de Martín Escudero
05 Febrero 2017Valdemorillo (Madrid) Se lidiaron seis toros de Antonio López Gibaja, cuajados, hondos y de muy serio trapío. No todos lucieron buenas hechuras, salvo el sexto, que fue precisamente el único bravo y entregado en un encierro marcado por la falta de raza y, en muchos casos, por un mal estilo defensivo.
Cristian Escribano: ovación en ambos.
Martín Escudero: oreja y ovación, tras aviso en los dos.
Posada de Maravillas: silencio tras aviso y silencio tras leve petición de oreja.
El joven diestro madrileño Martín Escudero, que cortó la única oreja de la tarde, destacó en la corrida celebrada hoy en Valdemorillo, tanto por el sereno valor como por el puro concepto del toreo mostrados ante un desrazado y áspero lote de toros de López Gibaja.
Sólo una oreja, que supo a muy poco, sirvió para evaluar estadísticamente el mejor toreo que se ha visto este año en las corridas de la tempranera feria de Valdemorillo y que ha llevado la firma y el concepto del madrileño, de Galapagar, David Martín Escudero.
Familia lejana de su paisano José Tomás, este joven espada hizo hoy en la localidad serrana todo un despliegue de valor sereno ante un par de toros desabridos y con mal estilo a los que no sólo sometió con paciencia y aguante, sino a los que se pasó también muy cerca de la taleguilla y con las plantas asentadas sobre la arena. Es decir, lo suyo fue puro "tomasismo".
Al que le cortó la oreja, el segundo de la tarde, negado casi a la embestida cuando tocaron a matar, acabó metiéndolo en la muleta con suavidad en sus movimientos y con la cabeza muy clara, como síntoma claro de su valor natural ante el comportamiento incierto del animal.
Y mereció también el trofeo del quinto, un toro tan hondo, cuajado y seriamente armado como toda la corrida, al que Martín Escudero cuajó un ceñidísimo y templado cite por gaoneras que hubiera puesto bocaabajo cualquiera de las grandes plazas del toreo.
Pero el astado ni agradeció su entrega, sino que respondió con una embestida desentendida y a cabezazos, sin permitir al joven matador más que dejar claras de nuevo las prometedores condiciones que atesora.
El también madrileño Cristian Escribano resolvió con lúcido y sobrado oficio ante otros dos toros desrazados que tampoco mejoraron con las ventajas y los espacios con que les este les incitó a variar su comportamiento.
Pero en la inteligente labor de Ecribano brillaron sobre todo las dos excelentes estocadas con que tumbó a su lote, ambas situadas en la misma "yema" del hoyo de las agujas.
En cambio, Posada de Maravillas, que no lo vio nunca claro con su áspero primer toro, no aprovechó como se merecían, por su falta de mando, decisión y mayor ambición, las bravas y entregadas embestidas del sexto, el único toro con verdaderas opciones de la seria corrida de López Gibaja.
EFE
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