Lo acontecido el pasado domingo en
la Plaza Real de El Puerto de Santa María, con el toro Catetón no
tiene nombre y podría hacerse una crítica durísima. Pero nunca estará en
nuestra mente aprovecharnos de ninguna bochornosa situación.
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¡ Oh Plaza
Real ! ¡ qué vergüenza !-, en el ruedo nadie sabía lo que hacer y es
cuando viene a pelo lo que hoy pretendemos decir, mientras Catetón
-que hizo catetos a un importante sector de la plaza-, campeaba a
sus anchas con su deficiente vista tan desparramada como reparada.
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Con medio centímetro cúbico de una sustancia miorrelajante, inyectada a distancia, sin
peligro para nadie, en el plazo de unos minutos, el toro hubiese sido
sometido y evitado serios peligros para la vida de los diestros.
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¿Qué espera la persona responsable a nivel municipal, el ganadero o el
empresario para disponer de un equipo de inyecciones a distancia?
!Quizás el nuevo Reglamento.¡ |
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Lo acontecido el pasado domingo en
la Plaza Real de El Puerto de Santa María, con el toro Catetón no
tiene nombre y podría hacerse una crítica durísima. Pero nunca estará en
nuestra mente aprovecharnos de ninguna bochornosa situación. Si por
casualidad el toro -protagonista del hecho más singular, por lo
inusual, que conmemorará el CXXV aniversario de nuestra emblemática
plaza, a falta de publicar un libro que ha quedado en manos de la
dirección de la Academia de Bellas Artes de Santa Cecilia, que hubiera
sido lo que nuestra historia taurina merece-, no hubiese entrado al
ruedo en medio de la confusión el valiente picador, aún seguiríamos en
la Plaza.
Sin embargo -¡ Oh Plaza
Real ! ¡ qué vergüenza !-, en el ruedo nadie sabía lo que hacer y es
cuando viene a pelo lo que hoy pretendemos decir, mientras Catetón
-que hizo catetos a un importante sector de la plaza-, campeaba a sus
anchas con su deficiente vista tan desparramada como reparada. El
presidente jamás se había visto en otra y El Fandi, como los
restantes diestros, tampoco. El ganadero debe sentirse tan sin culpa
como satisfecho pues en sus dos corridas aportó toda la rica gama de los
diferentes caracteres e inconvenientes serios que pueden presentar los
toros de lidia, que van, desde el indultado Almansito, hasta el
incalificable Catetón.
Para los que hemos
dedicado la vida al estudio de la conducta de los toros y a sus
problemas visuales (1) las tres horas de la tarde del domingo fueron un
suculento banquete. Gracias, ganadero… y pondero su suerte de que tiene
en su vacada mucha tela de genes bravos, nobles y desechos para cortar.
Y lo que precisamente
queremos decir es que ya hace ya más medio siglo que quien nació en
Puerto Real, estudió Medicina Veterinaria y Zootecnia en Córdoba, se
casó y vive jubilado actualmente en El Puerto, empleó muchos años de su
vida a estudiar, investigar y lograr poner al servicio de los toros
bravos procedimientos que, tras dominar científicamente la bravura,
permitieran los más eficientes fines prácticos. Con medio centímetro
cúbico de una sustancia miorrelajante, inyectada a distancia, sin
peligro para nadie, en el plazo de unos minutos, el toro hubiese sido
sometido y evitado serios peligros para la vida de los diestros.
Más de un aficionado debió
pensar en ese relativamente moderno procedimiento de dominar los toros
sin peligro alguno, ya que desde hace milenios sigue siendo usado por
numerosas tribus de América Central y del Sur, bajo la forma de
curare embadurnado en las saetas de sus flechas para paralizar a sus
enemigos. ¿Qué espera la persona responsable a nivel municipal, el
ganadero o el empresario para disponer de un equipo de inyecciones a
distancia? Porque Almancito también puede curarse mediante
inyecciones de antibióticos a distancia y otras sustancias terapéuticas,
sin necesidad de hacerle caminar con su columna vertebral dañada por la
impresionante voltereta, para curarle.
Y, por último, recuerdo a
los visitantes de Laplazareal.net, que Diario de Cádiz,
publicó en exclusiva los últimos avances científico-prácticos en ese
sentido-, que en su nº 33.099, del sábado (29-01-1966), sacó ya a la luz
los procedimientos técnicos más avanzados para que en la Plaza Real no
se hubiese vivido innecesariamente la más aguda y generalizada
incertidumbre. Un año después, concretamente, el (24-07-1967), fuimos
invitados por “Medusa”, Agrupación Cultural Portuense, a dar un
conferencia, titulada “La técnica moderna aplicada al toro de lidia”, en
la que se volvieron a exponerse los mismos eficientes procedimientos. Al
parecer todo se ha olvidado.
(1)
Tras la firma del reciente documento por el que ha quedado hermano El
Foro Taurino Cultural de Cartagena y su Región con la Fundación
Cultural “Paco Flores”, la primera acción cultural será la publicación
en aquella ciudad fenicia del libro “Las jechuras y el carácter de los
toros bravos”, en el que se describen, entre otros capítulos, el de los
problemas de visión en los toros.
En la imagen el autor de este articulo
midiendo la cornamenta del toro una vez empleado el procedimiento de
relajación.
Juan
José Zaldivar Ortega
1 agosto 2005
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