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Todas las
regiones del cuerpo de un torero han sido “visitadas” por las astas de
los toros. En reciente fecha, fue la boca de César Rincón, y ayer, con
su puntual fotografía en portada del Lunes 5, ABC daba cuenta de que en
la Plaza de Mérida, El Cid sufrió una herida de 15 centímetros
en la zona rectal calificada de “muy grave.” La lista de los diestros
que sufrieron cornadas en tal región anatómica es larguísima, por lo
que, como en el caso anterior con César Rincón, resumiremos hoy para los
visitantes de laplazareal.net, la “modalidad” del percance de
El Cid.
Siguiendo el orden
cronológico, aparece Francisco Herrera Rodríguez (Curro Guillén),
quien, en la corrida celebrada durante la mañana madrileña del
(09-09-1816), fue herido por el segundo toro, con una pulgada y tres de
profundidad, a la izquierda de la margen del ano. Le sigue Nicolás Baró,
banderillero de Chiclana de la Frontera (Cádiz), que el (09-07-1867), un
toro del Saltillo le dio un puntazo grave en salva sea la parte. El
(31-01-1886), el toro, de nombre Chicharrón, de la ganadería
mexicana de Ayala, le infirió gravísima cornada en el recto al célebre
matador Bernardo Gaviño, nacido en Puerto Real (Cádiz), el (20-08-1812),
a los 76 años de edad, en la plaza de Texcoco. Debido a la cornada
falleció once días después en su casa ubicada en el callejón de
Tablajeros, en la ciudad de México.
A finales del siglo XIX: Antonio Boto
Recatero (Regaterín Chico) toreando el (*15-08-1895) resultó
con una horrible cornada en la región anal. El banderillero apodado
el Guipuzcoano al realizar un quite, la tarde del (08-09-1895), el
toro llamado Ciervo lo persiguió, lo alcanzó junto a las tablas
y lo corneó, apreciándosele en la enfermería una herida en la región
anal, que se calificó de grave. No quiso ir al hospital y el
(01-11-1895) falleció en su domicilio víctima de una infección.
Bartolomé García (Vejaran), de Vejer de la Frontera (Cádiz), fue
cogido en San Fernando por un novillo, el (15-05-1898), que la causó un
puntazo en la región anoperineal.
A lo largo del siglo XX destacamos los percances los
siguientes: Atrevido, negro bragado, que el (24-05-1903), en
Zaragoza, le infringió a Ignacio Laza Martín, una cornada gravísima en
la región anal, a consecuencia de la cual falleció el (27-05-1903).
Zapatero, de Gamero Cívico, la tarde del (29-08-1909), en la plaza
de toros de El Puerto de Santa María (Cádiz), le produjo a Curro
Vázquez, una gravísima herida encima del ano, de siete centímetros
de extensión, que interesaba el recto. Manuel Cuadrado (Gordito),
banderillero que el (14-08-1910), en la plaza de San Luis Potosí
(México), sufrió una cornada de 10 centímetros en la región
isquiorectal derecha, de funestas consecuencias, pues falleció tres días
después. Antonio Andrés (el Trueno), novillero sevillano, que en
junio de 1909, un toro de de don José Atanasio Martín, recibió una grave
cornada en el esfínter anal, falleciendo el (19-06-1909).
El diestro mexicano Luis Freg, el
(14-01-1912), actuando como sobresaliente con Vicente Pastor y Durán,
por el toro, de nombre Aventurero, en El Toreo de la Condesa
(ciudad de México, D. F.), que le dio dos graves cornadas, junto al ano,
de 10 centímetros de profundidad una y ocho la otra, quedándose el ruedo
sin matadores. El mismo diestro, con fecha (03-09-1911), recibió en la
plaza de toros de Almería (España), otra cornada de gravedad en el
recto,, por Puntillo, de Vicente Martínez. Melchor Rodríguez,
banderillero sevillano que el (04-08-1915), en la Plaza de Tetuán de las
Victorias, un novillo de Montoya, le infirió una cornada en el ano, a
consecuencia de la cual estuvo más de dos meses en el hospital.
El (10-07-1921), un toro de la ganadería
española de la viuda de Ortega, hirió de gravedad en la región rectal al
diestro mexicano Juan Silveti Mañón, en la plaza madrileña de
Carabanchel. El (21-04-1922), en Sevilla, Bombito, negro y
cornicorto, número 33, de Guadalest, hirió de muerte a Manuel Varé
García (Varelito). Ese día parecía flotar en el ambiente el
recuerdo de Joselito, el malogrado, y la ausencia de Belmonte.
Salió a torear Varelito el quinto toro ya nombrado, sin conseguir
desarrugar el ceño hosco de los espectadores. A la salida de un pinchazo
el toro le enganchó e infirió una gran cornada, con rotura del esfínter
anal y la mucosa anterior del recto, desgarros musculares y destrucción
de vasos. Al ser conducido a la enfermería se le oyó decir: «¡Ya me la
ha pegao! ¡Ya os habeís salido ustedes con la suya!», refiriéndose a los
espectadores. Cerca de un mes luchó entre la vida y la muerte. El
interés de los aficionados por su estado de salud tuvo todo el carácter
de un remordimiento. El 13 de mayo fallecía, a las seis de la mañana.
Pepe Ortiz, diestro mexicano
que el (16-09-1925) sufrió una cornada grave en el perineo, por un
novillo de la ganadería zacatecana de Malpaso, en la plaza de Matamoros,
en el Estado de Tampico (México). Ángel Rodríguez León (Chaves),
banderillero sevillano, que toreando el (08-09-1926), en Bélmez
(Málaga), un toro de Pérez de la Concha, que le infirió una tremenda
cornada en la parte superior del muslo izquierdo, con tres trayectorias,
una de las cuales le interesaba el recto. Trasladado a Sevilla, falleció
el (12-09-1926), después de haber sido operado. Andrés Coloma San Juan (Clásico),a
quien una cogida de pronóstico grave, inferida en la plaza de
Carabanchel el día (25-08-1926) por un novillo de la ganadería de
Zaballos, que le produjo una herida en la región external y otra de 10
centímetros de profundidad en la región anal.
En Madrid,
el (27-03-1933), el toro llamado Mochuelo, en la tradicional
Corrida de la Beneficencia, le dio a Domingo Ortega una cornada en la
región perineal tuvo que ser intervenido por el doctor Segovia. Ricardo
Torres, en El Toreo de la Condesa (ciudad de México, D.F.), el
(12-10-1933), resultó gravemente herido en la región perineal, por un
novillo de la ganadería de don Jerónimo Pimentel. Rafael Ortega fue
herido en julio de 1950, por un ejemplar de don Fermín Bohórquez Gómez,
que le produjo una gravísima cornada que le destrozó en parte la vejiga,
el ano y pierna derecha, que hicieron temer incluso por su vida. Como
secuela, esa extremidad le quedó sensiblemente limitada para el resto de
su carera. A Joselito Huerta, el (22-06-1955), un novillo de don Juan
Pedro Domecq, hirió de gravedad en la región perineal, en la monumental
plaza de Barcelona (España). Antonio del Olivar, el (04-03-1962), sufrió
una cornada gravísima en el recto, por el toro Gavilán, de la
ganadería mexicana de El Rocío, en El Toreo de Cuatro Caminos (ciudad de
México, D. F
Juan
José Zaldivar Ortega
6 Septiembre 2005
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