El
rostro del Presidente lo decía todo y el hundimiento de
los ancestrales valores biológicos de los toros bravos
actuales, terminan por reflejar la situación que
desgraciadamente vive nuestra Fiesta Brava. ¡Para que
queremos luchar contra los antitaurinos si los peores
están dentro de la propia Fiesta¡
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¿Cómo es posible que haya pasado casi medio siglo y se
sigan haciendo
“Reglamentos Taurinos”, presumiblemente muy “modernos” y
no exista ni siquiera en la Real Maestranza un equipo de
inyecciones a
distancia para inmobilizar a un toro?
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Cuando un miura u otro toro se desentiende de los
cabestro y no quiere, con su sentido desarrollado al
límite, no hay esfuerzo humano que le haga pasar a la
oscuridad del callejón de los chiqueros y lo que busca
es su víctima, una de ellas el cabestrero... |
¡ Ahora en la Real Maestranza…!
Está
claro que, tanto Andalucía como sus legendarios toros
bravos, son realidades “imparables”… hacia su total
fracaso. Tras el inaudito y
bochornoso multiespectáculo que vimos en el emblemático coso
de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, en su
tradicional corrida de Miuras, no se puede ocurrir otra cosa
que decir. El rostro del Presidente lo decía todo y el
hundimiento de los ancestrales valores biológicos de los
toros bravos actuales, terminan por reflejar la situación
que desgraciadamente vive nuestra Fiesta Brava. ¡Para que
queremos luchar contra los antitaurinos si los peores están
dentro de la propia Fiesta¡
No
es posible que, precisamente unos sevillanos y en un
municipio de Sevilla -concretamente en Villamanrique de la
Condesa y en el Vedado de Caza de Hato-Ratón, propiedad que
fue del sevillanísimo y siempre recordado amigo, D. Carlos
Melgarejo Osborne-, bajo la dirección del Dr. Heliodoro
Murillo, especialista en anestesiología –curiosamente
también de Sevilla- y este autor, viviendo en Bami y con dos
hijos sevillanos- se realizaron todas las investigaciones
científicas y tecnológicas necesarias para lograr los más
modernos procedimientos en orden la inmobilización a
distancia de toda clase de animales, especialmente de toros
y cérvidos. Aquellos resultados se publicaron en ABC de
Sevilla. Uno de los artículos apareció el Miércoles
31 de Marzo de 1965, con motivo la clausura del ciclo de
caza celebrado en el Ateneo.
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Así
se hubiese quedado el Miura del domingo pasado
toro
miorrelajado - Foto del autor |
¿Cómo es posible que haya pasado casi
medio siglo y se sigan haciendo
“Reglamentos Taurinos”, presumiblemente muy “modernos” y no
exista ni siquiera en la Real Maestranza un equipo de
inyecciones a
distancia para inmobilizar a un toro? ¿No hay para comprar
una cervatana simple y un frasquito de miorelajante? ¡Es de
vergüenza! Consulten al Dr. Murillo, que debe estar en el
Hospital Virgen del Rocío, o al propio y gran cirujano de La
Maestranza, el Dr. Villa, pues ellos saben que con 1 c.c de
“Anectine”, que aquel Miura, con todo y sus 680 kilos, se
echa al suelo miorrelajado en unos escasos minutos, no
exponiendo la vida a nadie ¡Se han enterado sabias
autoridades taurinas¡
Fue la “miurada” del domingo,
desde el punto de vista de un profesional,
desilusionante.
Un público paciente viendo pasar el tiempo y nadie era capaz
de solucionar la situación, que pudo terminar en tragedias.
Cuando un miura u otro toro se desentiende de los cabestro y
no quiere, con su sentido desarrollado al límite, no hay
esfuerzo humano que le haga pasar a la oscuridad del
callejón de los chiqueros y lo que busca es su víctima, una
de ellas el cabestrero. ¡Que pena ver a un modesto
puntillero jugándose la vida, sacando inultilmente su cuerpo
de un burladero! Y todo un veterano torero metiéndole el
diente a un toro sin picar y sin conocerlo bien para matarlo
de una estocada… ¡Muy bien Juan José!
¡Y aquí sigue lo grave y la
sentencia!: Si, de ahora en adelante, las Plazas de Toros de
la categoría de la Real Maestranza, no cuentan con ese
modesto equipo de inyecciones a distancia, para resolver de
forma inmediata, que no vuelva a darse otro bochornoso
espectáculo como el del domingo pasado –pasó otro caso
semejante en la Plaza Real El Puerto no hace mucho, pero de
esto mejor no hablar-, si ocurre alguna tragedia a un
diestro, del nivel que sea, la culpa debe recaer en las
Autoridades correspondientes. ¿Se han enterado bien, sabios
reglamentistas! ¡Qué así sea!
Juan
José Zaldivar Ortega
Dr. en Veterinaria y zootecnia
15 Abril 2008
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