Si se toman medidas serias
y eficientes de desinsectación de las reses a trasladar, de los corrales
e instalaciones que vayan a albergar dichas reses, de los vehículos de
transporte; y si se chequean dichas reses antes de su traslado, todo
ello bajo control de veterinarios oficiales de sanidad animal, ¿ qué
justificación tiene el que no se puedan trasladar reses de lidia SANAS
desde determinadas zonas y vuelvan a su origen las que por cualquier
causa no se lidien?
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Particularmente, nunca he sido partidario de reconocer las reses en el
campo; y tengo mis motivos fundamentados que en otra ocasión explicaré.
Solo accedí a hacerlo una vez por motivos justificados, y porque se
trataba de un festival para una obra benéfica; la experiencia no fue
buena, sino todo lo contrario, y precisamente no achacable a mi buena
voluntad.
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Como he dicho antes
creo que los veterinarios taurinos, debemos dar este paso adelante para
poner nuestro grano de arena en estos tiempos difíciles y así demostrar
que también amamos la Fiesta y a este animal único que es el toro bravo.
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No es
mi intención con este articulo, el volver a polemizar más sobre la
normativa europea de Lengua Azul, sobre si no se cuenta nunca a la hora
de aplicar medidas sanitarias con las singularidades de la raza de
lidia, sobre si está justificada o no su catalogalización como
enfermedad del Tipo A, sobre si las restricciones de movimientos son o
no exageradas etc. etc. El daño que nos trajo el dichoso mosquito está
ya hecho, y ahora nos toca buscar soluciones para que la temporada 2005
y las venideras salgan tocadas pero no hundidas, de la batalla contra la
maldita enfermedad y por consiguiente que muchas ganaderías de bravo
vean comprometida su viabilidad, cuando no abocadas a la desaparición,
muriendo también con ellas muchos años de trabajo y esfuerzo y un tesoro
genético irremplazable.
Unicamente y al hilo de lo
dicho antes, me gustaría que alguien con más conocimientos en materia de
sanidad animal que yo, me contestara a la siguiente pregunta:
Si se toman medidas serias
y eficientes de desinsectación de las reses a trasladar, de los corrales
e instalaciones que vayan a albergar dichas reses, de los vehículos de
transporte; y si se chequean dichas reses antes de su traslado, todo
ello bajo control de veterinarios oficiales de sanidad animal, ¿ qué
justificación tiene el que no se puedan trasladar reses de lidia SANAS
desde determinadas zonas y vuelvan a su origen las que por cualquier
causa no se lidien?
Creo sinceramente, que con
buena voluntad y la colaboración de todos los sectores que rodean este
espectáculo sin igual, administración, ganaderos, profesionales y
veterinarios, el problema se podría hacer más llevadero, y aunque las
primeras ferias y Francia lo van a padecer de forma más acusada, tengo
esperanza, de que las aguas de la lógica vuelvan a su cauce, y que sin
poner en riesgo la sanidad de la cabaña ganadera española, la temporada
se pueda desarrollar con cierta normalidad.
Pero el objeto de este
articulo, es dirigirme a mis compañeros Veterinarios de Espectáculos
Taurinos.
Como he dicho antes, todo
el mundo debemos de poner nuestro grano de arena, y creo que a llegado
el momento de que los veterinarios taurinos hagamos también el esfuerzo
en la medida de nuestras posibilidades.
Particularmente, nunca he
sido partidario de reconocer las reses en el campo; y tengo mis motivos
fundamentados que en otra ocasión explicaré. Solo accedí a hacerlo una
vez por motivos justificados, y porque se trataba de un festival para
una obra benéfica; la experiencia no fue buena, sino todo lo contrario,
y precisamente no achacable a mi buena voluntad.
Soy consciente de las
dificultades que acarrea el reconocer las reses en el campo:
1)
No
estamos en territorio imparcial
2)
Dificultad en los desplazamientos, dietas etc.
3)
El
toro que veo hoy, aún siendo el mismo animal, puede cambiar mañana….
4)
Es
difícil para el que no esté acostumbrado, saber “ver” el toro en el
campo.etc.etc.
Pero como he dicho antes
con buena voluntad, todo se puede arreglar, y aquí van algunas
soluciones:
En cuanto, al punto 1 y 3,
confiemos en el buen talante de los ganaderos; ya que si los
veterinarios hacemos el esfuerzo para ayudarles, es de suponer que no
nos van a defraudar.
El punto 2, es cuestión de
que lo organizara la administración con la colaboración de los
empresarios y ganaderos. Se me ocurre que podría haber una comisión de
veterinarios especialistas, que realizaran un primer filtro para
aquellas plazas en que por la distancia de las ganaderías, o por el
escaso numero de festejos, fuera inviable que los veterinarios se
pudiensen desplazar.
El punto 4, bajo mi punto
de vista el más importante, se podría solucionar haciendo los
reconocimientos no a campo abierto, sino en un corral de la propia
finca, semejante al de reconocimiento de la plaza de toros.
Estos reconocimientos en
el campo no serian definitivos, solo servirían para señalar las reses
que en principio podrían trasladarse a la plaza y allí emitir los
informes definitivos de aptitud para la lidia.
La administración al menos
en Andalucía está por la labor.
Como he dicho antes creo
que los veterinarios taurinos, debemos dar este paso adelante para poner
nuestro grano de arena en estos tiempos difíciles y así demostrar que
también amamos la Fiesta y a este animal único que es el toro bravo.
Antonio Ruiz López
Veterinario de las Plazas de Jerez y Sanlucar
e-mail:braco_44@telefonica.net
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