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San
Isidro empezó la semana pasada, lunes 19, con una novillada BRAVÍSIMA y
encastada de Fuente Ymbro. El martes 20, nos deleitó una valiente,
sobria, técnica y artística actuación de quien es hasta ahora, en mi modesta
opinión, el auténtico triunfador de lo que llevamos de feria, el barcelonés SERAFÍN
MARÍN. ¿Y después...? Después lo de siempre, lo que suele ser
habitual a lo largo y ancho de toda la temporada en todas las plazas de toros:
aburrimiento, descastamiento de toros y toreros, indolencia, apatía, tristeza,
¿fraude..? Y dinero, mucho dinero a repartir... En fín, que les voy a contar
que ustedes no sepan y hayan vivido en sentimiento propio. Si no fuera por el
encanto de las tardes madrileñas, uno que yo me sé, salvo honrosas excepciones
ganaderas, no bajaba a diario la calle Alcalá camino de Las Ventas y del
aburrimiento. Y es que creo que con 15 tardes de toros tendríamos más que
suficiente pero los llenos a diario durante un mes es plato demasiado apetitoso
como para dejarle sin servir. Aunque también puede pasar que "la avaricia
rompa el saco".
El martes 20, Uceda Leal fue fiel a su trayectoria: ¿le seguimos esperando con
su toreo de espejo, vertical, perfilero y con carisma en algún ambiente
taurino, mientras otros (Pauloba, Bote.. ) con tanto -o más- carisma, arte y
torería no nos los dejan ver? José Miguel Arroyo se dejó escapar un bravo
toro de El Torreón, sobrero de la corrida del 21; la plaza volcada con él, y él aguardando su inspiración que nunca llegó, que se diluyó entre
indecisiones y mala colocación en una tarde de mayo pletórica de primavera ...
Fuente
Ymbro y Serafín Marín. Serafín Marín y Fuente Ymbro. ¡Qué nostalgia melancólica
de torerías celestiales! Sigo soñando con algo que fue real.
Qué yo lo vi y no necesito que nadie me lo cuente. Es más bonito
mezclarlo con mis sueños de Gloria Torera...
Miguel Moreno González
Madrid, Mayo 2003
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