
Toros en El Puerto
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Una corrida para El Puerto, a efectos de la carencia del mismo en la
plaza, debe de ser el toro no de segunda, como se dice en el reglamento
taurino. sino el toro de primera: Por la categoría de la Plaza Real, por
la historia que resuman sus piedras y por estar indicada de esta forma
tanto por parte de la última empresa que la ha gestionada, haciendo
constar en los carteles que se trata de la Segunda Plaza de Andalucía.
Pero no solamente es la empresa que la gestiona. La propietaria de la
misma en el Pliego de condiciones explicitaba en sus corridas de toros,
debería de salir precisamente el toro de primera con el peso mínimo
exigido en estas plazas. Por tanto, siendo considerada por la última
gestora que explota el coso y por la propiedad: ¿Por qué cuando suenan
los clarines sale el toro de tercera.?
La temporada recién acabada se ha distinguido por haberse visto muchos
toros de saldo en la arena portuense. Existen dos clases de saldo que
conforman los dos extremos de esta imaginaria cuerda: por un lado el
saldo chico, anovillado, sin trapío, cornicorto, de patas finas, sin
remate y sin lustre en sus carnes. Los toros que han ido trayendo en los
últimos años hasta el 2005, era posiblemente este de saldo ganadero
denominado por abajo. Recordemos corridas como la de de Manolo González,
en El Puerto. Y cito esta porque fue televisada para toda España y fue
una vergüenza ver a un sexto toro que era auténtica rata.
Por otro lado, tenemos otro tipo de saldo. No menos malo que el
anterior. Se trata del saldo ganadero por arriba, que es con el que la
empresa nos ha estado amenizando en los dos últimos años. El toro basto,
zancudo, altote, sin cuello, desproporcionado y muy feo de pitones. Es
decir muchos pechos, escurridos de grupa y cornicortos o, como lo llaman
los taurinos, agradable de cara. Con muchas hiladas para hacerle a uno
pensar en el desmoche, auténtica lacra de la fiesta auspiciada no se
sabe por quién.
La única solución para poner coto a esta desbandada de toros de saldo
que nos henito que comer en El Puerto una vez más, era la de tener un
buen grupo gubernativo. Con un serio criterio a favor de la integridad
del espectáculo y con sentido de la autoridad. No quiero ahora decir que
los presidentes han sido unos irresponsables. Sé de su actuación de
buena fe en todos y cada uno de los movimientos que han tenido que dar
antes de cada espectáculo. Se también del interés de los dos presidentes
por realmente hacer un trabajo serio, responsable y, sobre todo, digno.
Pero lo cierto ha sido es que cuando el toro ha salido, hemos visto más
de lo mismo. Con los anteriores presidentes eran más fáciles colar las
ratas, y ahora, con este nuevo equipo, nos hemos pasado al otro lado del
río. Y todo con un mismo fin. Ahorrarse la empresa unos milloncejos en
el campo. Lo malo ha sido que el equipo gubernativo ha dado como visto
bueno las indignas corridas de Cuvillo en sus dos sesiones, especial
mención a la primera con un toro, por poner un ejemplo, que al derrotar
en el peto del caballo le salió toda la vaina del cuerno. La infamante
corrida de Parledé, ya sabemos que se trata de la ganadería de segunda
del señor Juan Pedro Domecq. La nefasta corrida de Torrehandilla, que
para ser un ganadero de nuevo cuño, ha aprendido muy bien el "oficio".
En el límite por abajo la Cebada Gago, y también en el limite la de
Torrealta. Y todo esto sin hacer mención la corrida de Zalduendo.
Para qué vamos a decir nada si todo el público se levantó para protestar
una sardina que salió por toro.
Llegados a este punto, El Puerto y su afición debe de exigir lo que es
de recibo, lo que exhibe tanto empresa como propietario del coso. Su
condición de plaza de primera pero para el toro y su trapío. Es decir
queremos el toro de primera. Sin toro, no puede haber espectáculo. Sin
presencia se evapora la emoción de la Fiesta. sin trapío y sin sensación
de peligro, todo se convierte en una pantomima. Y el toro de primera de
El Puerto, para mi, debe de ser el que ustedes están pensando. Ni más ni
menos. Y tampoco me vale el argumento de quienes dicen que el toro de
Madrid para Las Ventas porque aquí no queremos ese toro. Que es algo
parecido a decir que no quieres un premio de la primitiva que te ha
tocado legítimamente y que lo donas en su integridad al Estado.
Ese toro de ser armónico y responder a las hechuras del encaste del que
proceda. Ni el de Santa Coloma con 600 kilos, ni el de Domecq con 470.
Eso también es saldo. El toro armónico, bien hecho, de mirada seria y
bien puesta, sin grandes desproporciones pero con sensación de peligro o
de lo que llamamos un tío. Recogido de barriga, con culata y bien
rematado por detrás. Dependiendo del encaste del que proceda, se
aceptará el toro con badana, largo y si es posible pegado al piso, hecho
cuesta abajo. si es un encaste que no admite mucha badana, dígase un
toro de Santa Coloma, será degollado de papada y fino de hocicos. Lomo
tendido y de mirada viva. Los remos deben ser fuertes, finos de cabos y
cuajados en su mayoría. En cuanto a la cara o pitones, estos deberán de
ser equilibrados, ligeramente tocados hacia arriba, abandonando el toro
cornicorto o cornidelantero. Y con los pitones acabados en puntas
siempre. Aquí no vale el toro romo. Ni el toro con grandes mazorcas en
el nacimiento del cuerno para acabar sin puntas finas en el extremo.
En cuanto a las corridas vistas desde su conjunto, apuesto por las que
estén bien presentadas en proporción. Parejas, casi iguales de un toro a
otro. Que apenas se pueda observar el salto de un toro bajo con otro
alto de agujas. Nada de escaleras, ni de toros desentonado. Eso para el
campo de vuelta porque estamos hablando de El Puerto, la segunda plaza
de Andalucía según la empresa que hasta ahora ha sido adjudicataria de
la gestión. En definitiva, estaremos buscando el toro con trapío. Ese
concepto del que han huido los redactores del reciente reglamento
andaluz, pero un término tan taurino y tan bonito.
Y ahora, díganme ustedes si ha sido eso lo que hemos visto este año.
Dígame si en realidad lo que cuento es un espejismo, un imposible, una
odisea o un sueño. No seré yo, señores quien les juzgue. simplemente
díganme si ha sido eso lo que este año ha salido por los chiqueros de El
Puerto. Se ha actuado con buena voluntad. Me consta. Pero siento
decirles de que, al menos para mí, esta no es la temporada ni la plaza
que quiero para ver toros. Ojalá con el tiempo podamos contar otra cosa.
Manuel Sotelino
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