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Incidencias:
Décimo primera de abono. Cartel de No hay billetes. Toros de tres
hierros distintos al no pasar completa la anunciada de Victoriano del
Rio. El 1º de Hnos. Tornay, invalido; 2º de Victoriano del Rio,
descastado; 3º de Cortes, también descastado; 4º de Cortes, sin
fuerza y manso. 5º de Victoriano del Rio, devuelto y reemplazado por
otro de los Hnos. Tornay, que también fue devuelto por otro también
del mismo hierro, que resultó parado; 6º, de Cortes que igualmente fue
para los chiqueros saliendo otro de Félix Hernández, que no sirvió.
Enrique Ponce silencio y división de opiniones al saludar. Julián
López "El Juli" silencio y palmas y Cesar Jiménez oreja y
ovación de despedida.
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Otra corrida mas en las que hasta nueve toros pisaron el amarillo
albero. Ya van tres. Esta donde debutaba en el coso hispalense el
jovencísimo torero de Madrid Cesar Jiménez. Oreja aparte, ni mas
fácil, ni mas difícil que otras que dieron en lo que va del ciclo,
tenemos que decir que nos gustó y que el respetable ha visto que es un
espada de la nueva hornada al que hay que volver a ver y seguir.
Su oponente, sosón y sin decir nada, necesita el toreo de mimo que él
le ejecutó, tanto con la diestra como con la otra mano. Un pinchazo y
una casi entera pusieron el punto y final. Ni que decir que al torero se
le notaba mas que contento cuando paseaba por el ruedo el apéndice que,
lo volvemos a decir, no ha sido ni mas fácil ni mas difícil, etc. En
el sexto bis debió bajar mas la mano cuando toreaba con la diestra.
Vaya, pero el cornúpeta, todo el trasteo rebrincado, no valía un duro.
Difícil de analizar a un torero cuando no hay toro. Y Ponce no lo tuvo
en ninguno de su lote. Si en uno, a pesar de mimarlo al máximo, no
consiguió hacer nada, en el cuarto, un autentico marmolillo, pues lo
mismo.
El Juli tiene ya anotado en su historia que en el ciclo taurino
Maestrante del 2003, se ha ido de vacío. En el primero ni siquiera
banderilleo y en el otro si consiguió aplausos con los palitroques y
como no quería irse de vacío, se puso tres veces a porta gayola. O
sea, en el anunciado, en el primer sustituto y en el segundo. Bueno,
pues con la muleta no es achacable el no haber triunfado a la falta de
ganas, sino a la de toro apropiado.
Pablo Jesús Rivera
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