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Incidencias:
Décima de abono lleno en tarde de agradable temperatura que al final
fue fresquita. Toros de Torrestrella el 1º noble y sin fuerza, el 2º
llegó a la muleta rebrincado, el 3º se dejó por el pitón derecho, el
cuarto devuelto y reemplazado por otro del mismo hierro, el quinto
también devuelto y salió un sobrero de Fermín Bohórquez que también
fue para los corrales. De la misma divisa jerezana fue el que le
reemplazó, manso y el 6º que sirvió para la muleta.
Rivera Ordóñez, silencio en ambos. Antonio Ferrera silencio en los dos
y Dávila Miura vuelta tras aviso y oreja.
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Otra corrida de nueve toros menos mal que no llegó también a las tres
horas. En la crónica del pasado domingo decíamos que Rivera Ordóñez
había aprendido de la mejor ,manera las asignaturas de la templanza y
de la torería. Bueno, pues esta tarde lo ha vuelto a corroborar.
El Torrestrella que abrió plaza era tan noble como falto de fuerza y
ante él anduvo sosegado y en torero con la diestra. Por el otro lado no
iba y además se le fue a tablas. Lo mató de una estocada volcándose y
que tuvo efecto rápido. En el cuarto bis lanceó a pie juntos. Con la
muleta, nada relevante y hasta brotaron algunos pititos de los tendidos.
El astado tampoco era ningún Escorial de Bicorne. Mal con los aceros.
A su primero, Antonio Ferrera le enjaretó cuatro verónicas y media
jaleadas. También se lució, igualmente, por verónicas en el quite.
Con las banderillas no tuvo gran fortuna. El tercer par al quiebro si
fue bueno. En el primer pase de tanteo fue desarmado y tras una serie
con la diestra se le coló y cogió la zurda. El toro se movía, pero
entraba en el engaño rebrincado. En un natural le puso los pitones en
la cara. Pinchazo sin soltar y entera algo desprendida. En el quinto
bis, también devuelto, saltó a la arena otro de Bohórquez,
completamente manso. A éste si lo pareó bien, pero con la muleta
"el pieza" no tuvo ni un pase y se echó. Vaya con el ganado
de D. Fermín....
El
primero de Dávila Miura perdió las manos antes de entrar al caballo.
Hicieron bien en no darle. A los tendidos llegó el miedo tras una
colada en el primer pase que le instrumentó Eduardo por alto. A partir
de la tercera tanda con la derecha, se acopló mejor el sevillano. Y en
la cuarta hasta hizo trabajar a la banda. Por el pitón izquierdo,
tenía peligro, una serie mas con la diestra, arrastrando la muleta, y
cambió el estoque de mentira por el de verdad. Pero antes de entrar a
por uvas, volvió a coger la mano derecha, resultando aparatosamente
prendido y, aunque sin consecuencias, vio como tenía la taleguilla
rota. Pinchazo y descabello la vuelta al anillo fue algo
"ligerita".
En el sexto nos gustó el torero. Con él anduvo muy centrado. Con
razón el maestro Tejera ordenó a sus profesores a que tocaran. Las
series con la derecha fueron buenas, la de la izquierda, idem de andem.
Y mató al primer encuentro. El apéndice auricular, merecido. Desde
luego, esto fue lo que salvó a la tarde.
Pablo Jesús Rivera
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