Toros en El Puerto

RESEÑA DEL FESTEJO

 

 Real Maestranza de Caballería de Sevilla

 7ª de abono / Sábado 22 de abril de 2006

 
Castella cautiva por valor y buen toreo a la Maestranza
 

Ficha: César Rincón, de berenjena y oro, silencio y pititos. Sebastián Castella, de nazareno y oro, dos orejas tras aviso y saludos. José María Manzanares (hijo), de blanco y oro, silencio y una oreja.
 

Incidencias: Plaza casi llena. El torero colombiano corta dos orejas a su primer astado. Manzanares junior logra una oreja del último tras una faena de momentos de gran calidad. Rincón, espeso. Benévola vuelta al ruedo a un buen toro de Zalduendo. Se han lidiado tres toros de Jandilla (1º, 3º y 5º), dos de Zalduendo (2º y 6º) y uno de La Dehesilla (4º), lidiado como sobrero de uno de Jandilla que cayó fulminado al derrotar de salida en un burladero. Complicado y revolviéndose el primero. Manejable y con recorrido el segundo, buen toro, premiado con la vuelta al ruedo. Noble pero escaso de fondo físico el tercero. El sobrero cuarto, manejable. El quinto, manso y rajado. Tuvo calidad en la embestida el último.   

 

      Pese a las tres orejas cortadas en el conjunto de la corrida, casi tres horas se hicieron eternas y en gran parte aburridas. Varios accidentes provocaron dilatar más el tiempo. El primero que salió por toriles era en realidad el quinto de lidia. Un error que sólo suele producirse en pueblos, y que sepamos estábamos en la Maestranza. Mientras por el callejón decidían toreros y autoridad qué hacían, con el toro a sus anchas en el ruedo, los espectadores -muchos- no sabían qué ocurría, ya que un 'caprichito' de los maestrantes impide por lo visto la colocación de un discreto sistema de megafonía moderno. Quince minutos de espera para que finalmente volviera a los corrales y salir en su lugar correcto de sorteo. El cuarto cayó fulminado por el tremendo topetazo al estrellarse contra un burladero desde donde lo citaba un banderillero.

Castella iniciando su pecualiar pase cambiado      Lo más sobresaliente de la corrida fue la actuación de Sebastián Castella, un nombre sin duda importante y muy destacado para esta temporada. Está en un excelente momento y viene a asaltar la banca. Con el Zalduendo lidiado en segundo lugar jugó muy bien los brazos en el saludo de capote y en el quite tras el puyazo. El toro fue a más, con recorrido, y muy manejable. Comenzó el francés con varios pases cambiados por la espalda, escalofriantes, viniendo el toro andando, el corazón en un puño. Le siguieron dos tandas buenas por la derecha, mejor la segunda. Por la izquierda completó naturales profundos, rotundos. Muy templado Castella. La estocada dejó paso a una larga agonía del toro, que terminó buscando los medios para morir. Esta bella muerte del astado sensibilizó a la plaza para todo: para dos orejas excesivas para el torero (sobre todo teniendo como referencia lo marcado el día anterior por Ponce, con ningún trofeo) y por la vuelta al ruedo al toro, que ni hizo buena pelea en varas (hubo que acercarlo al caballo para que se arrancara) ni fue un dechado de bravura en la muleta.

 

Castella mostrando su triunfo.Salió Castella a por la oreja que le faltaba para abrir la Puerta del Príncipe en el quinto, a arrancarla a cara de perro. El astado de Jandilla, manso y rajado, siempre huyó de la muleta y buscó los chiqueros, hasta que logró llegar a esa zona. Expuso Sebastián, que se jugó el físico limpiamente. Algunos muletazos completo logró robarle, pero imposible hilvanar faena limpia.

     Manzanares junior fue el otro torero destacado de la tarde. Cumplió en el tercero, un astado de calidad en su embestida pero con escaso fondo físico para desarrollar lo mucho bueno que tenía dentro. En el sexto se esforzó el joven torero. El toro tuvo calidad en sus embestidas. Quizás pecó de citarlo demasiado cerca, lo que a veces provocaba que los muletazos resultaran atropellados. Junto a ellos bortaban otros de indudable calidad, extraordinariamente rematados con pases de pecho lentos y largos. Una última tanda muy lenta, muy artista, muy bella marcó el paso a una estocada que le valió una oreja.

     No fue el día de Rincón. El primero fue complicado, revolviéndose pronto y buscando al torero. Se justificó el colombiano. El sobrero cuarto de La Dehesilla fue manejable, pero Rincón estuvo espeso de ideas y no le cogió la distancia. No hubo entendimiento.

 

  TorosComunicación -

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