Toros en El Puerto

RESEÑA DEL FESTEJO

 

 Real Maestranza de Caballería de Sevilla

 19ª de abono / Domingo 17 de abril de 2005

Una descastada corrida de Miura pone un gris final a una Feria llena de éxitos
 

Ficha: El Fundi, de nazareno y oro, silencio tras aviso y saludos. Juan José Padilla, de mandarina y plata, silencio y silencio. Jesús Millán, de rosa palo y plata, silencio y silencio

 

Incidencias: Se han lidiado toros de la ganadería de Hijos de Eduardo Miura, bien presentados. El primero fue noblón, aunque se rajó al final. Devuelto el segundo por falta de fuerzas, se lidió un sobrero del Conde de la Maza, bronco, violento. El tercero cortaba el viaje. El cuarto, un mansito que se dejó. Sin fuerzas, defendiéndose, el quinto. Desrazado y deslucido el último. El Fundi, faena firme malograda con la espada. Juan José Padilla y Jesús Millán se fueron de vacío tras justicarse en sus astados. Plaza llena.

 

 

Mal cierre a la brillante Feria de Abril con una deslucida y descastada corrida de toros de Miura, que en esta ocasión no llenó el albero del ruedo sevillano de emoción, para bien o para mal. La falta de casta hizo que los trasteos carecieran de la emoción necesaria. Sólo el primer toro permitió ver una faena interesante.

Ese primer toro le tocó a El Fundi, que cumplió sin más en banderillas en tercio compartido con Padilla. Noble en la muleta el de Miura -con las reservas de un toro de este hierro-, el torero madrileño, aunque se justificó, debió estar más templado. Al final, el toro se rajó. El cuarto, mansito, se dejó para hacer el toreo en la muleta. Antes, en banderillas, el diestro de Fuenlabrada se la jugó con un toro que cortaba y no le puso fácil buscar el embroque. Muleta en mano le dio tres o cuatro tandas de derechazos importantísimos, muy meritorios, de mando y templando. También hubo una tanda al natural con mucha verdad. En esta ocasión sí que se ganó al público maestrante el bravo torero madrileño. Con un toro que se rajó al final, huido a toriles, falló a espadas y eso le restó un premio mayor que una sonora ovación que recogió desde el tercio.

     El primero de Padilla fue de vueltas para los corrales por su manifiesta flojedad. El sobrero del Conde de la Maza, de violenta y bronca embestida, le puso en apuros y no fue fácil estar delante. El quinto fue protestadísimo justamente porque también adolecía de fuerzas para la lidia. Es incomprensible que el presidente no mandara su devolución por un sobrero, como tampoco se comprende que casi da el primer muletazo el torero antes del cambio de tercio, supongo que por un descuido del presidente. Un grupo de espectadores, cansado de protestar a los oídos sordos de la presidencia, protagonizaron un conato de huída de los tendidos. Faena imposible con un toro que cabeceaba para defenderse por su falta de fuerzas.

     Jesús Millán no dijo nada, como tampoco su lote de toros. El tercero fue imposible, cortando el viaje. Con el sexto inició la faena de rodillas en los medios, poniendo la raza que le faltaba al toro. De todos modos, esfuerzo baldío de Millán ante semejante animal tan deslucido.

            

   - Textos: F. Mateos,  Foto: Lozano (TorosComunicación

Toros en El Puerto © casemo

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