Toros en El Puerto

RESEÑA DEL FESTEJO

 

 Real Maestranza de Caballería de Sevilla

 15ª de abono / Jueves 14 de abril de 2005

Dos benévolas orejas a un aguerrido y entregado Rivera Ordóñez 

Ficha: César Rincón, de nazareno y oro, silencio y palmas. Javier Conde, de tabaco y oro, pitos y pitos. Francisco Rivera Ordóñez, de nazareno y oro, silencio y dos orejas.

 

Incidencias:  Se han lidiado toros de la ganadería de Jandilla, correctos de presentación, y un sobrero de Núñez del Cuvillo, lidiado en cuarto lugar. Descastado, complicado y midiendo el primero. El segundo, con un buen pitón izquierdo. Descastado el tercero. El sobrero cuarto tuvo un punto de violencia y genio, pero con emoción. Parado el quinto, reservón. Noblón, con transmisión, pronto y con recorrido el sexto, premiado con la vuelta al ruedo.  El exceso lo quiso compensar el presidente con una generosa vuelta al ruedo al sexto toro de Jandilla. Rincón se justificó. Conde, pitado. Plaza llena
 

 

La Feria de Abril, aunque más plana de triunfos en la semana de farolillos, sigue deparando casi todas las tardes momentos muy intensos. Esta tarde le ha correspondido protagonizarlo a Rivera Ordóñez, cuando la tarde se marchaba ya. El sexto toro de Jandilla tuvo un buen tranco, embistiendo con nobleza y mucha emoción. El aguerrido torero, con raza, toreó con mucha emoción en derechazos largos, no siempre ligados, y no siempre limpios, pero con verdad y sinceridad. La faena tuvo la virtud de la técnica y la emoción, pero el toro tenía, quizás, más posibilidades. Mató de una estocada volcándose, casi arriba. Queda la duda de la segunda oreja que se le concedió, y sobre todo, la ligereza presidencial en otorgar la vuelta al ruedo al toro, que seguro no se lleva ningún premio ferial, como tampoco el torero. Concederle el alto honor de la vuelta al ruedo en la Maestranza a un toro sin una aclamación popular es todo un atrevimiento; quizás el presidente no tenía la conciencia tranquila de las dos orejas a Rivera y quiso compensar por arriba. Rivera estuvo bien, casi muy bien, pero eso mismo: podría haber estado muy bien.

     En el tercero, Francisco estuvo también entregado y porfión. Cimentó la faena dentro de las rayas de picadores, molestado por un incómodo viento que reinó toda la tarde. Especialmente esforzado por el pitón derecho, por donde logró enjaretar algunos muletazos buenos y muy meritorios. Con la zurda era imposible arrancar algún natural a un toro parado que no pasaba.

     César Rincón lidió en primer lugar un mulo con cuernos, descastado, parado, que miró y midió al torero, esperando a verlas venir siempre. Demasiado tiempo estuvo el torero delante para justificarse, porque no era toro fácil. El sobrero de Cuvillo lidiado en cuarto lugar tampoco fue toro fácil. Hizo un esfuerzo César para domeñar el puntito de violencia del animal. Por el lado derecho se acopló mejor, alargando la mano en una faena de mérito, sobre todo porque, además de con el toro, también debió luchar contra el viento que le molestaba. Mató de pinchazo y estocada.

     Javier Conde debe tener ya la vida resuelta, con dos o tres cortijos. No pareció tener hambre de toros. El segundo era noblón por el lado izquierdo y el malagueño se lo dejó ir. Siempre ayudado con la espada, despegado y descargando el natural hacia las afueras, no logró nada de brillo. Demasiadas precauciones y fue pitado. Mismo balance en el quinto, un toro sin calidad y reservón ante el que sólo macheteó, abreviando... y cobrando, claro

         

  TorosComunicación - Foto: Lozano

Toros en El Puerto © casemo

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