Toros en El Puerto

RESEÑA DEL FESTEJO

 

 Real Maestranza de Caballería de Sevilla

 11ª de abono / Domingo 10 de abril de 2005

 
Dávila Miura corta una oreja en templada y generosa faena
 
 

Ficha: Eduardo Dávila Miura, de azul añil y oro, silencio tras aviso y una oreja. David Fandila 'El Fandi', de rosa y oro, vuelta al ruedo y saludos.  César Jiménez, de rosa palo y oro, silencio y silencio.

 

Incidencias:  Se han lidiado toros de la ganadería de Montalvo. En cuarto lugar se lidió un sobrero de Parladé que sustituyó al titular, devuelto por escasas fuerzas. Parado y descastado el primero, complicado, con hachazos al pecho. Desrazado el segundo, aunque se movió en la muleta. Desrazado y sin clase el tercero. El cuarto, sobrero de Parladé, noble, con recorrido y tranco. Desrazado y sin humillar el quinto. Parado el último.  Excelente embestida la del toro sobrero de Parladé. El Fandi, vuelta al ruedo a una trabajada faena. César Jiménez, sin opción. Descastado encierro de Montalvo. Plaza casi llena

 

Veinticuatro horas antes, cuando Vega estaba cortando una oreja en la Maestranza y los Manzanares -padre e hijo- se encontraban sin material apto para un supuesto duelo, llamó a su mozo de espadas, que estaba en la plaza: "Ignacio, soy Eduardo; ¿estás en los toros? Pues cuando salgas haz el favor de recogerme una muleta para limpiarla y tenerla a punto para mañana en la Maestranza. Es que me he ido esta tarde al campo para torear de salón y me he encontrado muy a gusto con ella. La quiero para mañana". Son las cosas de los toreros.

     Eduardo Dávila, porque el toreo moderno está así, hacía el primer paseíllo de la temporada en la Maestranza, por mucho que hubiera cortado orejas el año anterior en Pamplona, Albacete, Sevilla,... Ni estaba puesto en Valencia ni en Castellón. Seis o siete festivales que siempren vienen bien, pero enfundarte el vestido de luces por vez primera después del largo invierno, en la Maestranza, y que te salga un toro como el primero de Montalvo, que ni humillaba ni pasaba y sólo tiraba hachazos a la hombrera, es como para poner en solfa a cualquier torero; a pesar de llevar una muleta que creía talismán. Ni en el tercio ni en las afueras logró nada a un toro que se le iba al pecho. Con la espada, difícil, le costó trabajo matarlo.

Así las cosas, y con una corrida plana y mala, el cuarto se fue para corrales porque no se aguantaba en pie. Quedaba la esperanza del cambio de hierro, uno de Parladé en los chiqueros. A Dávila le gustó desde que se abrió de capote. Atento a la lidia en banderillas, giró la cabeza hacia su mozo: "Ignacio, dame la muleta de ayer del campo y la montera; éste tiene faena". Se fue decidido a los medios y lo brindó a sus paisanos sevillanos. Citó por la derecha en el platillo de la plaza, le echó la panza del engaño por delante y lo embarcó en la muleta. Tras los tres derechazos y el doble de pecho que abrochó la primera tanda, la banda ya estaba instrumentando su pasodoble, el famoso 'Dávila Miura', el de moda en la Maestranza. Dos tandas más por el lado izquierdo luciendo una enormidad al buen toro de Parladé bajando la mano mucho, templando y toreando despacito, dejaron un regusto en los tendidos. Quedaba en la recámara de aquella muleta que 24 horas antes había servido para torear al viento una última tanda por la diestra, lenta, templada y rematada con un cambio de manos precioso. La estocada no fue buena, trasera y caída, y por eso hubo una oreja de premio. El toro fue bueno, claro; humilló y tuvo recorrido. Pero Dávila fue muy generoso mostrándolo en los medios, dándole distancia. Este mismo toro se podría haber toreado en el tercio y otro toro se hubiera visto y cantado. Me gusta que Dávila sea así, como es, y que los toree en los medios, de verdad, aun corriendo el riesgo de que se pueda tomar partido por el toro. El feeling de Dávila Miura y la Maestranza sigue vigente.

     El Fandi tuvo un primero desrazado, sin emoción, aunque se moviera en la muleta. En banderillas salió enganchado del primer par. En el segundo le faltó toro. Pero en el tercero, al violín, lo cuajó. La faena fue a más, faena larga y muy trabajadita, poniéndolo todo el torero pero en la que faltaba ligazón y emoción. Mató de buena estocada y fue premiado todo su esfuerzo con una vuelta al ruedo.  El quinto fue otro toro sosón y sin humillar, embistiendo a media alturita. Poca emoción hubo de esta forma en la muleta.

 César Jiménez, en tercer lugar con un astado sin clase y desrazado, muleteó algo apático, pero es verdad que no podía haber emoción con semejante material. Faena larga y aburrida rubricada con estocada caída. El sexto fue otro toro imposible, sin raza ni clase que cerraba un triste encierro de Montalvo.

     

  TorosComunicación - Foto: Lozano

Toros en El Puerto © casemo

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