Toros en El Puerto

RESEÑA DEL FESTEJO

 

 Real Maestranza de Caballería de Sevilla

  de abono / Miercoles7 de abril de 2005

 
Cumbre de El Cid en la Maestranza
 
 
 

Ficha:  Uceda leal, de turquesa y oro, palmitas y silencio. Manuel Jesús 'El Cid', de tabaco y oro, dos orejas y una oreja. Luis Vilches, de rosa y oro, ovación y silencio tras un aviso

 
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Incidencias: Se han lidiado toros de la ganadería de Victorino Martín, de irreprochable lámina: vareados, muy serios y hondos. Interesante el primero. Emocionante el segundo, que humilló mucho, tuvo recorrido y casta. Noble, sobre todo por el izquierdo, el tercero. Humilló mucho el cuarto, un buen toro, encastado. Muy emocionante el quinto, embistiendo y con las dificultades de la casta. Con complicaciones el sexto. Plaza llena. El Cid salió por la Puerta del Príncipe. El diestro sevillano abre, por segunda vez y de forma consecutiva, la Puerta del Príncipe al cortar tres orejas.  Uceda Leal no estuvo a la altura del buen cuarto y Vilches no se centró con el sexto.

 
 


 

El Cid se ha encumbrado en la Maestranza. Ha roto la Feria por la mitad aunque aún ésta no haya alcanza su mitad. Tres orejas que le abrieron la Puerta de la gloria. Atrás quedan años de penurias en los que casi le obligan a dejarlo, aburrido, sin apenas torear y cuando lo hacía era por plazas de polvaredas y tragedias. Tiene el santo de cara porque él lo busca. A cualquiera de los seis toros de Victorino Martín de ayer -encastada y todo un espectáculo de corrida- le hubiera sacado faena. Insólita imagen la del final de la corrida, con el torero sevillano saliendo en volandas en una tumultuosa Puerta del Príncipe mientras pasaban por allí las furgonetas de Uceda y Vilches, que si estuvieron bien en sus primeros, no aprovecharon a sus segundos astados.

     La corrida de Victorino no fue fácil,  aunque además de las tres orejas del Cid -que pudieron ser cuatro si al quinto lo mata por arriba- se podrían haber cortado dos o tres más. Corrida de espectáculo por las láminas, impecables, vareados los astados. Corrida de espectáculo por su juego, variado, y siempre con las complicaciones y la emoción de la casta. Corrida acertadísima de Victorino Martín.

     El Cid fue el protagonista de la tarde. Su primero tuvo nobleza encastada, muy emocionante de juego, vibrante y humillando, su gran virtud. El Cid lo crujió al natural. No recuerdo haber visto torear de forma tan emcionante con la izquierda desde José Tomás. Templado, profundo, tragando a veces porque el toro tenía lo suyo... Firmísimo y largo, muy largo. Naturalmente toreando. Perfecto El Cid en una de esas faenas soñadas. Cada muletazo hacía temblar los cimientos de la Maestranza y ponía la plaza boca abajo el griterío de la gente. Locos todos de ver torear de esa forma. Se tiró por derecho a matar, saliendo con un roto en la nalga, pero enterrando el estoque, ligeramente caído. Dos orejas, un premio justísimo ganado a ley.

     Había que ir a por todas en el quinto, un toro con mucha emoción y que rebañaba una enormidad a la salida de los muletazos buscando hacer presa en los tobillos del torero. Más de una vez las puntas de los pitones entresacaron los hilos de las medias rosas del torero. Los primeros doblones por bajo del Cid fueron todo un acierto para alargar la embestida del toro. Faena plena de emoción a un toro que lo quería coger porque se acordaba al terminar el pase de lo que se dejaba atrás. El torero le plantó cara y creo, sinceramente, que hasta al de Victorino asustó, como todos los que estábamos en los tendidos nos asustamos de un valor tan sereno del sevillano. La estocada cayó caída y eso restó el segundo trofeo, pero no uno ganado con agallas. De nuevo, tras la primera lograda el Domingo de Resurrección, Puerta del del Príncipe abierta para El Cid. Como siga toreando al mismo nivel, a ver cuál es la figura que lo acepta torear a su lado...

     Muy serio el primer toro, al que sobó bien Uceda Leal en la primera mitad de la faena, más técnica que vistosa, pero muy eficaz. En la segunda mitad logró Uceda hilvanar varios muletazos buenos, pero con la dificultad de tener que rectificar la posición porque el animal rebañaba. Mejor por el pitón derecho el torero, aunque sin terminar de romper. Mató de buena estocada. El cuarto fue en el que se perdió definitivamente el torero. Este toro ya humilló una barbaridad en el capote, arrastrando el hocico por el albero. Es verdad que el 'victorino' lanzaba tornillazos al final del muletazo, pero también el torero le levantaba la mano y se dejaba enganchar la franela. Tras varias tandas en las que el torero lo intentó pero no acertó en encontrar la distancia, sin entenderse toro y torero, el de Victorino salió más victorioso del envite y a Uceda se le fue un toro posible de triunfo en la Maestranza.

     Luis Vilches lidió en tercer lugar un animal noblón y encastado, al que sólo le faltó un puntito más de prontitud en los cites para redondear su buen comportamiento. Vilches no terminó de asentarse por el derecho, levantando la mano al final de cada muletazo y así no podía haber muletazos profundos y emocionantes. Por el izquierdo se gustó más, con naturales largos, pero en el conjunto de la faena faltó más. El sexto no fue fácil -como ninguno de la corrida-, con tornillazos a la muleta. El de Utrera no logró solventar ese problema y se dejaba enganchar en exceso. Quiso Vilches y tragó varios parones del toro, pero no terminó de romper el torero. Valiente y firme, pero faltó, faltó más


 

  TorosComunicación - Foto: Lozano

Toros en El Puerto © casemo

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