Toros en El Puerto

RESEÑA DEL FESTEJO

 

 Real Maestranza de Caballería de Sevilla

 27ª de abono- Jueves 6 de Julio 2006

 
José Luis Villalba destaca en la primera novillada de promoción
 

Ficha:Miguel Escot (de malva y oro), saludos. Ramón Tamayo (de obispo y oro), vuelta tras petición. David Oliva (de añil y oro), silencio tras aviso.  Felipe Peña (de grana y oro), silencio tras dos avisos.   José Luis Villalba (de azul cielo y oro), ovación. Diego Lleonart (de salmón y oro), silencio.

 

Incidencias: El cambio horario no sólo no congregó a más público sino que disminuyó la asistencia. Escaso balance artístico de los noveles actuantes. Se han lidiado erales de la ganadería de Villamarta, bien presentados y de juego desigual, aunque manejables en conjunto. Menos de un cuarto de plaza.

   

  

El nuevo horario de las novilladas de promoción congregó a poco público en los tendidos maestrantes con una pobre entrada. Pobre como el balance artístico del primer festejo de nuevos valores en el que destacó José Luis Villalba, que demostró más oficio que sus compañeros de cartel. De la Escuela de Jerez, aunque nacido en Lebrija (Sevilla), realizó el mejor toreo de capote de la noche y el mejor toreo de muleta con derechazos templados y ligados rematados con pases de pecho de gran calidad. Fue lo mejor del festejo y llegó en el quinto, un ejemplar de Villamarta que, como todo el encierro, manseó de salida e hizo amagos de rajarse. En general el comportamiento de los astados fue similar: mansotes pero manejables, cada uno con sus dificultades y cualidades. De no pinchar Villalba se habría llevado la primera oreja del ciclo, pues demostró tener las ideas más claras que el resto de los alternantes.

 

    A punto estuvo de tocar pelo Ramón Tamayo, de San Fernando. De su actuación lo más estimable fueron un par de series al natural con gusto y temple en algunos momentos. Sonó la música y cobró una estocada en el primer encuentro pero el presidente consideró insuficiente la petición de oreja y su premio quedó en vuelta al ruedo. El balance de los cuatro restantes fue desigual ya que algunos evidenciaron falta de oficio o no se acoplaron a las condiciones de sus oponentes. No hay que olvidar que están empezando aunque algunos ya hayan alcanzado la veintena de festejos.

 

    Miguel Escot abrió plaza y le costó conectar con el público a pesar de que comenzó con una larga de rodillas. Animoso con el capote y también con la muleta se perdió en un trasteo largo que no llegó a coger vuelo porque no se acopló con la embestida del de Villamarta, bastante noblón y manejable. David Oliva, de la dinastía de los Oliva de Chiclana, mostró que tiene oficio sobre todo con la diestra aunque realizó una faena con demasiados altibajos que además remató penosamente con la espada.

 

    El representante de la Escuela de Sevilla, Felipe Peña, estuvo voluntarioso a pesar del malogrado recibo en la puerta de chiqueros, ya que el astado salió distraído hacia la izquierda del novillero. Dio muchos pases pero le faltó templar. Se llevó una voltereta sin consecuencias y su labor fue silenciada tras fallar con la espada. Cerró el cartel Diego Lleonart con poca fortuna. Su novillo se desplazó bien en los primeros tercios pero se quedó más parado a medida que avanzó la faena. Sólo estuvo voluntarioso.

   

        

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