Toros en El Puerto

RESEÑA DEL FESTEJO

 

 Real Maestranza de Caballería de Sevilla

  de abono / Miercoles6 de abril de 2005

 
Decepcionan los toros de Cuadri
 
 
 

Ficha: Curro Díaz, de blanco y oro, silencio y saludos. Leandro Marcos, de teja y azabache silencio y silencio. Sergio Aguilar,de azul y oro,  silencio y silencio.

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Incidencias: Se han lidiado toros de la ganadería de Celestino Cuadri, bien presentados pero de decepcionante juego y escasos de raza. A la defensiva el primero, imposible. Deslucidos segundo y tercero. Complicadísimo y peligroso el cuarto. También complicado el quinto. Deslucido el último. Dos tercios de plaza.


 

Iba bien la Feria... iba. Los toros de Cuadri, los siempre esperados toros de Cuadri, decepcionaron por su escaso juego y raza. Complicados, cortando el recorrido y desarrollando peligro cierto porque el 'sordo' siempre lo tuvieron. Difícil poder sacar juego de este material.

Curro Díaz.Curro Díaz se encontró en primer lugar un toro imposible por los dos pitones. Es que el de Cuadro no pasó ni una sola vez por la muleta, sin recorrido, cortando el viaje y buscando al torero de forma ostentosa. Además, tiraba asesinos hachazos al cuello y hombrera del torero. El cuarto fue otro animal complicado y difícil estar delante de él, siempre a la defensiva. Es que no se podía ni estar valiente con él, porque se acordaba perfectamente de lo que dejaba atrás cuando Curro lo medio engañaba para que entrara en la muleta. Tragó mucho el torero, muchísimo. Valiente, valentísimo este Curro Díaz, que se la jugó de verdad.

     El primero de Leandro Marcos -que iba vestido de muy dudoso gusto- tampoco pasaba en la muleta ni a la de tres, parado y midiendo la altura del torero. Sólo en los primeros compases de la faena le dejó al vallisoletano instrumentar algún muletazos suelto limpio. El quinto albergó alguna esperanza porque se desplazaba, con escasa clase, pero se desplazaba, que a esa altura de corrida ya nos conformábamos con eso: que entrara en la muleta. Esto fue suficiente para que Leandro intentara sacar algunas tandas -con más o menos acierto en la distancia y colocación de la muleta- y se confiara. Justo esto, que el torero se confiara minimamente, fue lo que aprovechó el toro de Cuadri para echárselo a los lomos de forma contundente y lo zarandeara de pitón a pitón. No llegó la cornada sólo por eso benditos milagros del destino. Tras ese percance, el toro se orientó y ya fue imposible.

     El que salió por el portón de toriles en tercer lugar deparaba un deslucido juego, a la defensiva siempre, escaso de raza. Leandro, sin convicción, como convencido de que no iba a ser. Lo intentó algo más con el sexto, que medio se dejaba en los primeros muletazos, pero sin clase ni codicia. Todo quedó en nada.

 
 

  TorosComunicación - Foto: Matito

Toros en El Puerto © casemo

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