
Toros en El Puerto
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RESEÑA DEL FESTEJO |
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Real Maestranza de Caballería de Sevilla 5ª de abono / Lunes, 4 de abril de 2005 |
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Pepín
Liria, el guerrero que busca la calma
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Ficha: Pepín Liria, de grana y oro, saludos y vuelta al ruedo. José Luis Moreno, de azul y oro, silencio y silencio. Javier Valverde, de berenjena y oro, palmas tras aviso y silencio
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Dicen que es un guerrero. Pero Pepín Liria es
mucho más; por muchas épicas que haya escrito. Me acordaba en la grada
del 2 de la frase de Manili, en aquel año que los aficionados
madrileños gritaban al verlo anunciado en los carteles el grito
guerrero de "Que viene Manili"... Y Manili que, venido arriba,
declaraba en una entrevista de televisión tras estoquear a un fiero
toro: "Es que yo también sé torear, no sólo soy un guerrero. También
sé torear". Pues eso ya lo sabíamos de Liria, el bueno de Pepe. Que
sabía torear, pero mucho me temo que ni en estas postrimerías de su
ejemplar carrera taurina le van a de jar eso: torear, entendiendo esta
acepción como sentirse a gusto con el toreo que se realiza con un toro
que lo permita. Antes, con en el
primero, un astado reservón y musculado de 580 kilos, que nunca se
entregó, el murciano no dudó en asentar las zapatillas en una faena
trabajadísima, de aficionados, sin dudarle, contundente y muy bien
plantado en el albero, firmísimo. Faena de mérito ante tan incierto
animal. Falló a espadas porque el astado le tiraba hachazos a la
hombrera y en una de ellas incluso le hizo un siete en la taleguilla.
Javier Valverde estuvo valentísimo en el
tercero, un toro que manseó en varas, suelto y distraído y que en la
muleta midió y miró al torero más que al engaño. En las afueras le
plantó cara este bravo salmantino. De unas primeras tandas acompañados
con los 'oles' se pasó a las últimas con un toro más apagado y 'listo'
acompañadas de los 'ays' en esta ocasión. Se jugó la vida de forma
cristalina. El sexto, al que recibió en el tercio con una ajustadísima
larga cambiada, tuvo poco fondo y se aplomó pronto. Valverde estuvo
porfión.
José Luis Moreno tuvo en primer lugar a un toro con un posible
pitón derecho e imposible por el izquierdo. El torero cordobés se
asentó en los derechazos algo tarde. Al toro había que provocarle,
cruzarse. Le faltó aprovechar mejor ese pitón y se justificó por el
malo, el izquierdo. El quinto empujó bien en el caballo y parecía que
podía ser buen toro, pero el rubio torero permitió que lo desangraran
en varas y llego sin fuelle apenas a la franela. No lo entiendo en un
torero tan necesitado. Moreno no estuvo afinado.
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Toros en El Puerto © casemo
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