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Incidencias:
Décimo tercera del abono, lleno en tarde calurosa. Toros de
Guardiola: 1º desarrolló peligro. 2º noble, pero terminó en tablas.
El 3º parado y con guasa. El 4º, igualmente, desarrolló peligro. El
5º y 6º no dieron facilidades.
Pepin Liria ovación y fuertes aplausos, Canales Rivera silencio en
ambos y Fernando Robleño saludos desde el tercio y silencio tras aviso.
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El primero de Liria dio en la báscula
673 kilos de peso, ni que decir el mayor de los lidiados has ahora en el
abono sevillano. En el caballo ni se empleó ni apenas pudieron
darle. Y es que no estaba sobrado de fuerza. Pepin que lo entendió bien
desde el principio fundamentó su trasteo por el pitón derecho,
instrumentándole series con cierto fundamento. El Guardiola se fue
orientando a medida que transcurría la lidia y hasta lo buscó en mas
de una ocasión. Por el pitón izquierdo el peligro era evidente.
Pinchazo y entera baja. El cuarto también fue con alegría al caballo,
pero en la muleta a la segunda tanda ya comenzó a desarrollar sentido.
El de Cehegin anduvo con el muy valiente, y además se llevó un buen
susto al ser alcanzado al dar un derechazo, aunque sin consecuencias.
Una casi entera, que acabó escupiendo fue suficiente.
El preliminar del lote de Canales Rivera era lucero, bragao, botinero y
rabiblanco y fue presto al del castoreño. Después galopó con clase en
banderillas. Lastima que el animal no llegara sobrado de bríos al
último tercio. José Antonio estuvo muy torero con el y se hizo
aplaudir en derechazos mandones y en un circular iniciado de espalda.
Este toro por el pitón izquierdo, no iba y para mas inri al final se
fue a tablas. Entera al volapié y cinco descabellos. Al quinto lo
recibió de una larga de rodillas en el tercio. Este entró como un rayo
en la primera vara, pero a la muleta iba buscando. Otro que tenia lo
suyo que torear. La decisión del torero le hizo sacar tres series con
la diestra y probar la zurda, aunque por ahí poco había que hacer.
Estocada y descabello.
Robleño que debutaba como matador de toros en la Maestranza, la
sensación que causó en el preliminar de su lote fue la de un diestro
valiente y, lo que es mas importante, con ganas de llegar. El toraco,
que desparramaba la vista y se pensaba el entrar al engaño, cada vez
tenía mas malas ideas. De Ahí que justamente se valorara lo que expuso
para sacar derechazos y naturales que aunque fueron con cuenta gotas,
tuvieron su mérito. Menos de media y descabello. El toro se fue a morir
a la puerta de chiqueros y antes incluso aún tuvo fuerza para
arrancarse de esa manera a Fernando y darle un tremendo golpetazo. En el
sexto derribó en el primer puyazo. Otro que tampoco se dejó. Pinchazo,
estocada y descabello cuando sonaba el recado presidencial.
Pablo Jesús Rivera
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