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Ha
tenido importancia el debut de Salvador Vega en la plaza de Jerez en una
tarde de toros de Gabriel Rojas parados y descastados y de una
presidencia complaciente, en la que compartió salida a hombros con un
firme Eduardo Dávila Miura y un torero de Jerez más que predispuesto,
Rafael Osorio.
El ganado no ha sido propicio para grandes gestas, mejor para taurinos
que para aficionados.
Del primero de la suelta poco hay que contar. Metía las manitas cuando
Dávila Miura lo lanceaba con decisión pero ya evidenció su falta de
casta tras el monopuyazo, en banderillas, parándose.Por más que atacó
Dávila allí no había nada que hacer.
El torero sevillano pudo desquitarse con su segundo, cuarto bis del
encierro. El titular se partió el pitón por la cepa rematando en un
burladero y fue devuelto. La parada de cabestros fue rápida y eficaz en
la devolución.
El sobrero sobresalía por arriba en el encierro y dio lugar a un
momento intenso de pelea con el picador de Dávila Miura, hasta
derribarlo. Cuando se arrancó con fiereza a por el segundo lo cortó
Joselito Rus, sin duda salvando a la plaza montada, aunque nos hubiera
gustado ver esa galopada.
El toro quedó suavón, lento y dócil para la muleta, y muy noble. Dávila
se estiró para pasarlo despacio, con corrección y academicismo. Faena
bonita que hubiera alcanzado otros tintes con una mayor acometividad y
transmisión del toro, que acusó la pelea en el caballo. Bien el torero
que fue premiado con las dos orejas.
Rafael Osorio puso toda la carne en el asador, que no es poco, para
quien no torea desde agosto del año pasado. Se le vio seguro, muy
responsable y con entrega. A esa predisposición correspondió el público
de Jerez a la hora de pedir los trofeos.
Lástima que su primero fue un toro rajado, que ya desparramaba la vista
en el capote y que fue a su aire al caballo y en banderillas. El torero
pugnaba por sujetarlo y por lucirse, una labor decidida que se agradeció.
Noble pero parado y con sosería en la muleta, su segundo no le permitió
tampoco profundizar, pero si redondear cortando otra oreja. Fue más un
trozo de carne que un toro. Osorio lo intentó en la media distancia y
se arrimó pero el toro era ya un marmolillo.
Salvador Vega encontró enemigo. A su primero, que salió listo y frenándose,
lo entendió a la perfección por el lado izquierdo. Sereno y con
oficio, no fue fácil porque más que embestir topaba y no era difícil
de templar. Le sacó partido el campogibraltareño y además lo fulminó
al matar.
Igual de acertado estuvo con la espada en el sexto, el mejor en la
muleta pero igual de incierto a la hora del capote y la brega. Salvador
Vega se tiró detrás de la espada. En Jerez ha dejado vitola de gran
estoqueador.
Como muletero, también gustó mucho al público en este toro, por ambos
lados. Importante en el derechazo, templado en el natural y muy vistoso
en los remates. Con la espada, de nuevo, un cañón detrás del estoque.
Un debut muy importante.
F. Orgambides - Diario de Cádiz |