Toros en El Puerto

RESEÑA DEL FESTEJO

 

21 de Agosto 2005 El Puerto de Santa Maria (Cádiz)

DÉCIMO SEGUNDO Y ÚLTIMO FESTEJO DEL CICLO DE VERANO

JESULI DE TORRECERA INDULTA A "LIBIANO"

Cartel: Enrique Ponce de purísima y oro, Manuel Jesús "El Cid" de verde oliva y oro con remates blanco  y Jesuli de Torrecera, verde botella y oro con remates blanco.

Toros. Toros de El Torreón bien presentados pero faltos de fuerza. 1º peligroso, 2º, 3º y 6º  mansos, 4º noble, 5º bueno. Los pesos por orden de lidia fueron los siguientes: 540,565,540.525,540 y 580

Incidencias: Algo menos de tres cuartos de plaza cubierto en tarde calurosa. saludaron montera en manos José Manuel Fernández Alcalareño de la cuadrilla de El Cid, Juan Manuel Vidal "El Melli" y Tomas Loreto "Tomate" de la cuadrilla de Jesuli de Torrecera. Jesuli de Torrecera indultó al toro número 129 de nombre Libiano, de 540 kilos , colorado ojo de perdiz nacido en octubre del año 2.000. Previamente este toro fue brindado a la esposa del jugador internacional del Real Betis y natural de El Puerto, Joaquín Sánchez. Durante la lidia del primer toro de la tarde el diestro Enrique Ponce fue cogido. El parte médico dice lo siguiente: “El diestro Enrique Ponce presenta herida por asta de toro en el tercio medio de la pierna derecha con herniación de masa muscular de unos diez centímetros, con trayectoria ascendente y que interesa al tejido celular cutáneo, con rotura de masa muscular del soleo y gemelo interno. Se interviene con sedación general y anestesia local bajo protección antibiótica. Pronóstico grave. Trasladado a una clínica de Jerez de la Frontera”. Firmado doctor D. Julio Mendoza Román.

                                                          

No podría ser más exitoso el final del ciclo veraniego en la Plaza Real de El Puerto. El cartel de hoy acogía en él a dos de los triunfadores actuales de la temporada y a otro que a pesar de sus importantes triunfos de la temporada pasada, no se ha prodigado todo lo que debiera, a tenor de lo visto esta tarde. Suerte ha tenido el público asistente hoy a El Puerto, que uno de pocos festejos que ha toreado esta temporada Jesuli de Torrecera haya sido en esta "su plaza" donde quizás haya ligado la mejor faena de su corta trayectoria de matador de toro. Creo que no se está valorando en su medida, la categoría y el buen concepto que tiene del toreo este joven torero, que presumiblemente este importante paso que ha dado hoy, le servirá para levantar vuelo en esta difícil y a su vez apasionante profesión.
Pero también se cierra la temporada con sangre, sangre de un torero que lo da todo en cuantas plazas actúa. La técnica que desarrolla en su toreo Enrique Ponce, no ha servido en esta ocasión para esquivar el arreón que le propicio su primer toro para herirle y, no poder redondear su importante paso por El Puerto, después de haber obtenido un clamoroso éxito con el indulto del toro Almansito de Núñez del Cuvillo, el pasado 24 de julio en esta misma plaza.

Pero vayamos al festejo de hoy. Los de El Torreón en parte han propiciado el triunfo de los dos que al final quedaron sobre el albero portuense, amén del tesón y buen hacer de los triunfadores. De Enrique Ponce poco o nada, por desgracia, podemos decir hoy, motivado por las circunstancias habidas. Todavía no nos explicamos como pudo ese toro herir al valenciano, pero así fue y con tan mala fortuna que nos quedamos sin verlo nuevamente. A pesar de la cornada, y tras ponerle un torniquete intentó continuar la lidia, pero las condiciones del toro y sus fuerzas mermadas le imposibilitó el continuar, no obstante pudo matar a su enemigo y recibir una gran ovación cuando por sus propios pies se dirigía hacía la enfermería.

Gran expectación había por ver nuevamente a El Cid, tras su importante triunfo días atrás en Antequera con el indultó del toro Ginnastico. Su primer toro, gazapón de salida, no se empleo nada en el caballo, no así en banderillas donde se lució Alcalareño. Inició con un trasteo por bajo su faena, donde el toro seguía los vuelos que le marcaba su muleta, de donde puso sacar unas series muy templadas, llevándolo de largo y cargando la suerte con la mano derecha. Por el pitón contrario, el toro miraba y media mucho la embestida, lo que no propició el lucimiento ya que no llegó a encontrarle la distancia idónea. Mató de estocada y se le premio con una oreja que fue algo protestada. El segundo de su lote, un toro muy noble, no se empleó en el capote y acudió al caballo al relance saliendo suelto de la suerte. Con la muleta le dio el tiempo y distancia necesaria para de esa forma conseguir embarcarlo en la muleta y ofrecer algunos muletazos llenos de plasticidad, todo ello por el pitón derecho, ya que por el izquierdo el toro protestaba y se quedaba muy corto. Desistió de continuar por ese pitón y volvió nuevamente al derecho para conseguir enjaretar dos series, aunque muy cortas, pero dentro de su línea de estilo. Un pinchazo y estocada le sirvió para conseguir otra oreja que le daba opción para abrir por primera vez en su carrera, la puerta grande de El Puerto.
El que lidió por Ponce, lo hizo en último lugar. Un toro que de salida rompe las tablas del tendido tres, poniendo en serio peligro a los "suscritos" al callejón. Le brindó la muerte de este toro al jugador internacional del Betis, Joaquín Sánchez, y poco onda pudo sacar de él, ya que su corta embestida le imposibilitaba el lucimiento. Mató de pinchazo y estocada y se silencio su labor.

El gran triunfador de la tarde ha sido Jesuli de Torrecera. Bien se le ha dado siempre esta plaza al joven torero de Torrecera. En ella hizo su debut actuando con el Bombero Torero, en ella ha triunfado como novillero sin caballo y con los del castoreño y, en ella fue el triunfador la pasada temporada. En definitiva que esta plaza tiene un buen "bajio" para este torero. Su participación este año era muy esperada; porque se produce cuando el torero esta pasando unos momentos muy difíciles en su profesión. Poco son los festejos que hasta ahora lleva en su haber, y un triunfo hoy le podría abrir algunas puertas que inexplicablemente se las tiene cerradas. El primero de su lote, un toro manso pero con nobleza, salió enterándose y observando todo lo que ocurría a su alrededor. Derribó al piquero de turno y arremetió en varias ocasiones sobre el que hacía la puerta, con claros síntomas de mansedumbre. Inicia su labor con la muleta doblándose con el por bajo hasta sacarlo a los medios, probando su embestida. Citó por largo para provocando la embestida por el pitón derecho, llevándolo muy metido en la muleta, consiguiendo de esta forma brillantes y largos muletazos, dando la sensación de estar más placeado. Por el izquierdo el toro tenía más que torear y protestaba dando tornillazos. Pinchazo hondo y descabello necesitó para acabar con él y conseguir por ello la primera de las tres orejas que conseguiría.
Y llega el que en condiciones normales debió haber sido el último de la tarde, pero en esta ocasión fue el quinto, segundo de su lote, el toro de su triunfo. El toro salió con muchos pies pero no se empleó en el capote. En el caballo hizo amagos de empujar sin llegar a conseguirlo, pero en banderillas rompió definitivamente haciendo que se lucieran El Melli y El Tomate. Y comienza su tarde gloriosa. Desde el principio observa que el toro se desplaza con buen tranco y con mucha maestría se lo lleva hasta la boca de riego, donde comienza el recital de buen toreo. Series largas, con cadencias, gustándose y ciñendo la cintura. La plaza es un clamor, el torero insultante de alegría y continua una tras otra la series por el pitón derecho llenado el toro embebido en la muleta. El toro era una maquina de embestir, tenía prontitud, nobleza y sobre transmisión, que supo aprovechar al máximo el torero. Por el izquierdo también se desplaza con claridad, sabiendo darle el sitio y la distancia necesaria para que ambos, toro y torero, se lucieran. La plaza pedía el indulto y el torero continuaba toreando, nuevas series por el derecho y cada vez subía más los decibelios solicitando de la presidencia la autorización para que volviese al campo. Y esta no se hizo esperar y cual asomó por el balconcillo presidencial el pañuelo naranja, el torero insultante de felicidad derramaba sus lagrimas por el albero portuense, el cual besó antes de despedirse.
Justo premio para ambos, toro y torero, mejor final de temporada imposible y, ahora ha esperar la próxima temporada, deseando que estos vestigios de recuperación se hagan patente. Enhorabuena a todos los amantes de la Fiesta.

   casemo

oros en El Puerto © casemo

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