
Toros en El Puerto
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RESEÑA DEL FESTEJO |
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15
de Agosto 2005 El Puerto de Santa Maria (Cádiz) |
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LOS QUE SERVÍAN SE QUEDARON EN EL CAMPO |
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Cartel:
JUAN JOSÉ PADILLA
rosa y oro con
remates negro,
LUÍS MIGUEL ENCABO,
turquesa y oro y
ANTONIO FERRERA, de grana y oro,
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Toros. Seis toros de Maria Luisa Domínguez y Pérez de Vargas, 1º,2º,4º y 5º flojos y mansos, 3º manejable, 6º sin clase. Los cuatro primeros pitados en el arrastre. Por orden de lidia estos fueron los pesos 535, 575, 540, 545, 515 y 540. |
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Incidencias: Con un poco más de un cuarto de plaza, se ha celebrado el décimo festejo del ciclo veraniego. Mucha calor en los tendidos, con viento de levante que roló a sur al inició del festejo y, que a veces molestó a los toreros. Se guardó un minuto de silencio en memoria y recuerdo del maestro Manolo Vázquez. Luís Miguel Encabo hacía su presentación en esta plaza. Juan José Padilla y Luís Miguel Encabo, brindaron sus primeros toros al maestro de San Bernardo. Antonio Ferrera sufrió un esguince en el tobillo al saltar al callejón tras parear al toro de Padilla. Pasó a la enfermería y tras un fuerte vendaje e infiltración, volvió para matar sus toros pese a la negativa del equipo médico.
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Si ayer todo eran elogios por lo bien que
se había desarrollado la primera de las corridas llamadas "duras", hoy
tenemos que decir todo lo contrario. Ninguno de los seis toros enviado
por D. Alfonso Guardiola ha servido para nada, quizás para carne, eso
si, porque lo que es colaborar al lucimiento de los espadas, "na de na".
Centrándonos en la lidia bien poco o casi nada podré contar de lo ocurrido esta tarde en el bien cuidado albero portuense. Juan José Padilla salió a dar la cara con drenajes e infiltrado de la herida del sábado en Francia y, de seguro que estará pensando si ha merecido la pena hacer 1.600 kilómetros en poco menos de quince horas, jugándose la vida en la carretera, expuesto a un empeoramiento de sus lesiones, para encontrarse con dos mansos de solemnidad, que no tenía ni un solo muletazo. No se alivió en banderillas, y en su primero, como es de rigor, ofreció los palos a sus compañeros que ante la mansedumbre del toro no fueron muy vistosa su intervención. Mató de media estocada y se ovacionó su intervención. En el segundo, cuarto de la tarde, otro manso que arremetió contra las tablas, estando apunto de hacer un paseo por el callejón. En banderillas como dije antes, no se alivió y dejó, no sin exponer lo suyo, los tres pares arriba el último de ellos al violín. Inició la faena de muleta rodillas en tierra, intentando sacar de estar forma al manso hacia los medios, pero su trabajo era imposible dada la manifiesta mansedumbre del animal. Tras pinchazo y estocada terminó su labor siendo ovacionado. El debutante en esta plaza Luís Miguel Encabo tampoco pudo sacar partido de sus mansos oponentes. En el primero de su lote que apretó fuerte en banderillas y que compartió el tercio con sus compañeros, no fue tampoco muy brillante. Con un buen trasteo por bajo inició su faena de muleta y se auguraba que el toro podría romper en este tercio, pero ello no ocurrió y cuando le encontró algo la distancia, consiguió robarle algunos muletazos sueltos, pero nada más, aunque en honor a la verdad, aquí le molestó algo el viento. Mató de media y descabello siendo ovacionado. Su segundo, quinto de la tarde, salió muy parado y enterándose. tardeo en el caballo. Por cierto que se me olvidaba, ¿son estos toros los que se dejan de largo para ir al caballo?, sin comentarios. Otro que la mansedumbre le hizo buscar la salida por el callejón y a punto estuvo de conseguirlo. Consiguió a base de quererle y porfiar mucho, sacar un par de series digna con la mano derecha, templadas y bien ligadas aunque el toro iba con la cabeza a media altura. Con la mano zurda la embestida era un poco más brusca, pero no fue obstáculo para llevarlo muy tapado para conseguir algún que otro muletazo suelto. Estocada tendida y descabello, sirvió para terminar su labor y que lo premiaran con una oreja. Antonio Ferrera hacia un tiempo que no pisaba el albero portuense y, lo pisó con tan mala fortuna que sufrió un esguince de tobillo cuando intentaba saltar al callejón después de parear en el toro de Padilla. En este toro seguía el viento molestando algo, pero eso no era motivo para que el toro no se moviese. Mucha entrega puso el torero de Ibiza para al menos intentar sacar agua, a pesar de la sequía que tenemos, de un pozo vacío. No obstante consiguió ligar muletazos sueltos y así quedó la cosa. Pinchazo y estocada fue necesario para acabar con el "pedrajajajaja". El último del encierro no tenia clase alguna. Apretó muy fuerte en banderillas y propició el lucimiento del ibicenco, quizás lo más notable de la aburrida tarde. A pesar de todo lo intentó con la muleta, pero allí no había emoción alguna. Mató mal y se silencio su labor. Como podrán observar omito hablar del tercio de varas, ya que este no existió. Los toros que servían posiblemente se quedaron en el campo. |
| casemo |
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