Mu
Toros en El Puerto
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RESEÑA DEL FESTEJO |
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6
de Agosto 2006 El Puerto de Santa Maria (Cádiz) |
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LA CASTA SE QUEDÓ EN EL CAMPO |
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Cartel:
Enrique Ponce
de rioja y oro, ovación con saludo en ambos. José
A. Morante de la Puebla, de plomo y oro con remates blanco, oreja
y ovación con saludo y Salvador Cortés, de
blanco y oro, ovación con saludos en ambos. |
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Toros: Seis de Juan Pedro Domecq, descastados y sin fuerza pero con embestida nobles. En bascula dieron los siguientes pesos: 530,510, 525, 480, 540 y 535 |
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Incidencias:
Tres cuarto de plaza cubierta en tarde
muy calurosa, con ligera brisa del sur al inicio del festejo. Destacaron
en banderillas saludando desde el tercio, los hermanos Tejero de la
cuadrilla de Enrique Ponce, en el primero. Curro Robles de la cuadrilla
de Salvador Cortés, en el tercero y Raúl Corralejo, de la misma
cuadrilla en el sexto. |
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Que de verdad tiene ese refrán popular,
que no por ser muy antiguo, no deja de tener actualidad "Corrida de
expectación, corrida de decepción", y eso es lo que hoy ha ocurrido
en la Plaza Real de El Puerto. Decimos decepción, porque "a priori" era
el cartel mejor acogido por el público, a la vista está, que sin error a
equivocarnos, ha sido el que más público a congregado en el coso del
·Ejido de San Francisco. Pero todo ha quedado en eso, expectación. Poco o casi nada hay que contar del resultado artístico del festejo. Enrique Ponce estuvo en su línea habitual de torero técnico. De su primero pudo haber obtenido premio, de no haber marrado con la tizona. Aunque el toro nunca llegó a humillar, la magnífica técnica de la que dispone el de Chiva, hizo posible que le pudiese sacar tres naturales con la muleta planchada, además de sus clásicos cambios de mano y algún que otro pase suelto, entre molinetes y trincherillas. En su segundo que apretó fuertemente en el caballo y, que brindará al respetable, se auguraba que algo importante iba a suceder, como así lo pudimos comprobar en el inicio de su faena, con un magnifico trasteo por bajo, con las rodillas genuflexas. Las embestidas eran muy corta y no transmitía emoción alguna. Su profesionalidad le hizo alargar demasiado la faena, con el solo objetivo de conseguir al menos una justificación, pero las condiciones de su oponente, no hicieron posible su lucimiento. Mató de estocada tendida y delantera, siendo ovacionado al igual que en su primero. Morante venía precedido de su gran triunfo anterior en esta plaza, así como de los últimos obtenidos. Ya sonaron las palmas por bulerias antes de que saliese su primer toro. El público estaba en disposición de estar a su lado. Su primer toro, feísimo por cierto y alto, fue muy protestado por el público, apretó de salida hacía los adentros, evitando el posible lucimiento del de La Puebla. Fue al caballo en tres ocasiones, saliendo siempre suelto. Y llegó el momento más importante de toda la tarde. Fue un inicio de faena con ambas manos, de donde salían las mejores pinceladas, que un buen artista desearía para llevar a feliz termino su obra maestra. Derechazos de manos baja, largos y profundo. Aunque se le coló en dos ocasiones, logró encontrar la distancia y, consiguió ofrecer series importantes por redondo, saliendo de la suerte con soberbios pase de pecho. Necesita de una estocada casi entera, tendida y trasera, para acabar con su oponente, del que le concede una oreja. Su segundo que sale suelto y distraído, sufrió una voltereta a la salida del caballo, mermando así las pocas fuerzas que tenía. Perdió las manos cuando le obligaba con la muleta. Pases sueltos por ambos pitones, era lo único que podía conseguir. Metisaca y estocada tendida, es suficiente para que reciba una ovación por su actuación. Se presentaba como matador de toros Salvador Cortés, muy esperado en esta plaza por sus triunfos en Sevilla y Madrid, quien dejó buenos detalles del toreo que atesora. Su primer toro se desplazó bien por ambos pitones, en el primer tercio. Buen tranco tenía el toro en su desplazamiento hacía el caballo, donde solo se le hizo el simulacro de la vara. Quite por chicuelinas muy ajustadas cerrando con media, cargando la suerte. Inicio de faena de muleta, citando desde los medios, pasándose el toro con el pase cambiado por la espalda, cambios de manos y suena las palmas por bulerias. Muleta planchada por la derecha, jalando muy bien de largo, pero el toro perdía las manos, dada la poca fuerza de que disponía la res. No mató bien y le ovacionaron al finalizar su actuación. El que cerraba plaza, el toro que dio ocasión al problema sufrido por la mañana, tuvo cierto peligro, defendiéndose dando tornillazos, haciendo desconfiar a su lidiador, al que puso en algún que otro peligroso compromiso. Un torero que puso mucha voluntad por agradar y al que se le augura un buen futuro. Mató de estocada y descabello, siendo ovacionado. Y así termina la historia de la corrida de la expectación. Todo quedó en buenos deseos e ilusiones por parte de los actuantes, porque la materia prima brilló por su ausencia, y como decíamos en el titular, la casta. quedó en el campo. |
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Casemo |
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