Toros en El Puerto
REBAJAS EN LA PLAZA REAL
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Todo parece indicar que nuestro emblemático coso se ha especializado en ofrecernos los mejores toros inválidos que se lidian en España. Lo de la tarde de ayer fue demencial, resultando imposible encontrar una palabra de descalificación para denominar las más de dos horas que padecieron los buenos aficionados. Da la impresión que nuestro hermoso circo se va a convertir en el altar en el que se está preparando la celebración del réquiem por el toro bravo. Asistimos ayer, desconcertados anímicamente, a un espectáculo taurino que daba pena. Lástima por ver en vías de extinción los valores biológicos que debían ser la preocupación fundamental de proteger, defender e impulsar, los ganaderos, empresarios, toreros y aficionados. Parece que se está pretendiendo lo imposible: dar fiestas de toros sin toros. ¡Y a hasta es posible!, porque en nuestros días nada se dificulta. El toro, desgraciadamente, ha caído en el torbellino de masificación, de inexplicables anacronismos, en la que se ha sumergido la sociedad del siglo XXI. ¡Pobre toro! Lo creíamos invencible, sin pensar que quienes viven de él, quienes deben protegerlos, se convertirían en sus verdugos. Pero lo que viene ocurriendo en la Plaza Real es intolerable. ¿Hasta cuándo? Ustedes, aficionados, tienen la palabra. La bravura, la capacidad de acometer, el poder de los toros, parece que se han incendiado, convirtiéndose en cenizas, como en Galicia sus pinares, siendo los protagonistas, tal y como en la Fiesta Brava, los responsables de evitarlo.. ¡ los que están dentro ¡. ¿Para qué queremos enemigos de fuera si son demoledores los que tenemos en casa? Carlos V.
Serrano |
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