
Toros en El Puerto
UN ILUSTRE
"FARINATO"
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Plato tan honrado y sabroso como contundente -sabio y tonificador, humilde por su coste y elaboración pero riquísimo y aristocrático por sus goces y bondades-, encuentra su mejor maridaje y ayuntamiento con una buena hogaza del castellano pan candeal y un recio tinto de la misma tierra.- El farinato es compendio de las virtudes de un pueblo culto, obligado a estrecharse el cinturón y a hacer virtud de la necesidad sin renunciar por ello al placer egregio de recompensar a estómago y paladar.- El farinato es rojo, fuerte, veraz, contundente y apasionado.-
Grande.- Demasiado grande para el cretinismo imperante, demasiado fuerte, contundente y desgarrado para el ambiente grisáceo y lleno de medianías que nos rodea; exageradamente honesto –hasta para equivocarse- como para no contrastar con la constelación de golfos, ganapanes y lameculos que pululan por el taurino planeta.- Y es que, para quienes lo ignoren, Don Alfonso Navalón Grande era el crítico taurino más deslenguado, montaraz y versado que tuvo la segunda mitad del pasado siglo, un fustigador incansable de la mediocridad, estafa y pillaje que supone la degradación y desnaturalización de la Fiesta, un aparente ogro que escondía el alma de un romántico y bohemio soñador, obsesionado sólo por la grandeza y autenticidad del toro; un empecatado y empecinado luchador que repartía golpes y mandobles a diestro y siniestro contra la caterva de pícaros y bribones que empañan la gloria y esplendor del toreo.- A los oriundos de Ciudad Rodrigo –no sé si con cierta sorna- se les conoce también como “farinatos”, y Navalón –onubense accidental y salmantino hasta la médula- se encontraba muy ligado a la vieja Miróbriga y a la cercana Fuentes de Oñoro, ya en la raya de Portugal.- Odiado, temido y admirado a un tiempo, embozalado y hecho desaparecer -hace más de veinte años- de la prensa diaria por sus enemigos, nada ni nadie consiguió destruir el aguijón de su pluma viva e hiriente, activa hasta el último día, ese 27 de agosto víspera de la cogida mortal de Manolete por un toro -según cuentan- afeitado por dos veces.- Ningún crítico o escritor tan leído por sus enemigos -a hurtadillas y de vergonzante forma- como esta gran “mosca cojonera”; nadie gozó de más predicamento y audiencia que este periodista sin periódico; nunca se admiró más la deletérea mezcla de osadía, discernimiento y calidad literaria; jamás se acopió tanto talento sin talante -¡qué osadía en estos tiempos!-; nada más indigesto y revulsivo para marrulleros y tunantes que este ilustre “farinato” fuertemente especiado.- Luchó siempre por el toro íntegro y encastado, fustigó el “sobre” de sus compañeros corruptos y corruptores, atacó el destoreo y la vulgaridad, defendió la honradez y la verdad, abogó por los desprotegidos y agraviados, zahirió y alanceó sin piedad a empresarios prepotentes, toreritos engreídos, periodistas venales, aficionados cursis y afectados, políticos vacuos y hambrientos de foto....... y murió tan desnudo como vivió, ligero de equipaje y sin prebendas ni honores.- Es más, aun muerto, ha sido objeto del silencio avergonzado de muchos enemigos y de la simulada e hipócrita alabanza ambivalente de otros.- Todo un ejemplo para seguir.... o para evitar, vaya usted a saber lo honrado o necio y golfo que sea el personal.- Don Alfonso Navalón Grande.- Demasiado grande para un mundo pequeño.-
José
García Sánchez
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