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Mono
Sabio/Mural - Grupo Reforma
Guadalajara, Jalisco.-
(07/May./2002) De veras
que hay aficionados sádicos y muy sanguinarios, pues según me
hicieron llegar algunos rumores, ellos quieren ver correr sangre
con mis cornadas, por eso ahora voy a tirar todo tipo de
cornadas sin miramientos.
Femoralazo.
El que se merece una felina cornada a la femoral es Julián López
"El Juli", quien vino a México a hacer de las suyas
nuevamente.
¿Por qué?, pues primero porque en Tepatitlán, donde toreó el
pasado 30 de abril, no llevó gente a la plaza y le quitó hasta
la camiseta al empresario "Chilolín".
Fue tal la pérdida económica, según me dijeron quienes
fueron, que no había ni 500 personas en los tendidos, y el
empresario tuvo que pasar "las de Caín" para pagar a
toreros y empleados. Los monosabios trabajaron de a gratis,
mientras que el español si llevó la parnecisa en sus
bolsillos.
Penetrante de vientre
Luego en León, Guanajuato, fue contratado para un festival
taurino el pasado viernes, cobrando las perlas de la virgen, yo
creo que sería la virgen de la cueva porque ella tiene perlas
muy costosas, y al parecer cobró como 250 mil pesos... ¡por
vestirse de corto!
Pero ese no es el único problema, pues según los runrunes
corridos por doquier, el ibérico tampoco llenó la plaza y en
el "sorteo" le salió a Óscar San Román con que ya
estaba sorteados los toros y le había tocado "aquel",
cosa que encastó al queretano.
Cornada de caballo
Pero como dijo Raúl Velasco: "Aún hay mas", pues
tras la falta de entradas en taquilla, la empresa no podía
pagar a los toreros actuantes, entre ellos el español Antonio
Barrera, quien luego de una fuerte discusión se lió a golpes
con el representante de "El Juli" en México, Nacho
Ceballos, no sé porqué, a quien ni chance le dio de anotar las
placas, pues lo dejó como atropellado en el periférico, según
me contaron.
De varias trayectorias
Para rematar el numerito, el papá de "El Juli" se
balconeó solito cuando el pasado sábado en Pachuca cargó con
un torito "tititito" para su primogénito, por si le
iba mal, pero no contaba con que el mexicano José María Luévano
se le ocurriría anunciar que regalaba un toro, precisamente ese
reservado, perdón, reseñado para el español.
Se armó la bronca y el mexicano se quedó sin torear y el español
cortó una oreja con el regalito, y eso no me fue cuento ni me
llegó por como direte, eso lo supo todo el mundo, nada más
para que no se les olvide y saciar a los carroñeros.
De órdago
Hablando de cornadas, una que le pegaron a Miguel Espinosa
"Armillita" fue la semana pasada, precisamente por
haber avisado un par de días antes que no torearía esa corrida
en Pachuca, que sirvió de debut a la nueva ganadería Xalpa.
Según los agoreros y más chismosos, "Armillita" no
fue a torear por sacarle la vuelta a los torotes multicolores
que se lidiaron, pero la verdad es que la culpa la tuvo su
esposa, según me contaron los menos afilados, quien el jueves
dio a luz un varoncito y por eso no fue. ¡Ah que gatosos!
Puntazos
Al juez de plaza Javier Sierra, y a su asesor Carlos de los
Reyes, y a otros gachós que están apretujados en el palco de
la autoridad, les vamos a regalar cada festejo unos cafecitos
bien cargados para que no se duerman, pues el domingo pasado ya
estaban cabeceando al final del festejo y ni cuenta se dieron de
que los actuantes se despedían a gritos de ellos. Esa tampoco
me la contaron, yo la vi.
Lo que si me contaron fue que el diestro Alfonso Hernández
"El Algabeño" estaba bien enojado con la autoridad,
el domingo pasado, por no haber sorteado los becerros y los
turnos de lidia de los niños toreros como se debía, pero
prontito le mataron el gallo con el reglamento taurino en mano.
Ni porque andaba todo adolorido por la volcadura que sufrió
junto con su chaval el pasado viernes, en la carretera de San
Luis Potosí, que afortunadamente no pasó del susto y los
golpes leves. ¡Enhorabuena toreros!
Bueno, para que vean que yo como los toros bravos, nada más
tiro cornadas cuando hay que defenderse, en este caso a la
fiesta, sino me azuzan ni me levanto a embestir, así que aguas
con mi menda.
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