Toros en El Puerto

LA LENGUA AZUL. El color de una enfermedad.


            La lengua y, en general la boca, de muchas especies de animales superiores presentan diversas coloraciones, que van desde las muy rojas, hasta  las azules o cianóticas, pasado por los diferentes colores, como las amarillo blanquecinas y las grises amarillentas,   según el tipo de enfermedad que padezcan, encuadradas todas en las enfermedades de los órganos digestivos, que van desde el simple catarro bucal hasta la peritonitis. Refiriéndonos exclusivamente a las enfermedades de la boca, llamadas estomatitis –la palabra viene del latín estoma, que es igual a boca- tienen el  más diversa  origen, pues van desde las producidas por acciones mecánicas hasta las originadas por virus y bacterias, unas trasmisibles y otras no tanto.

      En la mayoría de las estomatitis, es decir, de las inflamaciones que puede padecer la boca, está implicada la lengua, tanto en su conjunto como la punta o en las caras laterales de la misma, tal  y como ocurre en la llamada estomatitis vesicular, que es una inflamación de la superficie de la mucosa bucal, acompañada de vesículas llenas de líquido claro –que nada tiene que ver con la glosopeda, enfermedad cuyos síntomas aparecen en los pies y la boca, de donde le viene su nombre- que es específica de los bóvidos y équidos, y la estomatitis pustolosa contagiosa, que no es otra que la viruela del caballo,  en la que se observan numerosas pústulas.

      Existe otra estomatitis contagiosa llamada granulosa de los bovinos, que es ocasionada por un virus específico y se presenta mediante una infección natural, con ciertas analogías con los de la viruela. Es por ello que hace más de un siglo se describieron muchas enfermedades más o menos parecidas. Y es que entrando en el terreno de las afecciones de origen vírico, ni aun en nuestros días, con tantos adelantos científicos, se sabe muchas veces por donde andamos, ya que sin que sepamos casi nunca las causas, los agentes patógenos tienen a producir infecciones benignas o en días potenciar inexplicablemente su virulencia. En  este tipo de estomatitis las lesiones aparecen en la cara inferior  de la lengua. Esa es una de las razones por las que al presentarse la enfermedad de naturales vírica que nos preocupa, llamada lengua azul en los óvidos, es mejor tomar por  cierto tiempo las debidas precauciones.

      El agente causal de la lengua azul es un virus, de la familia de los Reovirus, género de Orbivirus, del que se han identificado hasta ahora 24 variantes sexológicas o serotipos. ¿Cuál es la variedad del virus descubierto, según parece en Jimena de la Frontera? ¡Ya se sabe!, es el número 4 y se disponen de un millón de dosis listas para vacunar el ganado dentro de la zona establecida.  Ya no puede tratarse de una cepa benigna que ni siquiera iba a extenderse. Para ello se habrán desplazado a Jimena los más destacados virólogos de la Comunidad Europea con sus mejores equipos. Dejó de ser prematuro saber lo  que encontrarán, pero hay tres cosas muy claras: que el nombre de esa población será conocido internacionalmente, especialmente en Europa y hasta puede pensarse en crear allí una especie de santuario de la lengua azul;  segundo, que los perjudicados vuelven a ser los ganaderos de ovinos andaluces y, más concretamente los criadores de reses bravas, que ya no verán cumplir mucho tiempo a que sus toros puedan ser lidiados, pero estamos seguros que se les pagarán los daños ocasionados; y, tercero, que la rápida determinación del tipo sexológico debe darnos a todos una buena  dosis de confianza en nuestra Sanidad Nacional.

             En nuestro caso, el virus de la lengua azul está, como se ha comprobado, perfectamente estudiado.  Se sabe a las temperaturas en que puede inactivarse, su sensibilidad a diferentes  productos  químicos, los desinfectantes capaces de inactivarlos, su capacidad de supervivencia. Pero lo que es más conocido es su epidemiología, es decir, como se desarrolla la enfermedad, comenzando por su tasa de mortalidad, que, afortunadamente es muy baja en ovejas, pero que puede llegar al 10% en algunas epizootias, por lo que ese tanto por ciento es desconocido en Jimena. Lo extraño es que los científicos digan que “no es contagiosa.” Los huéspedes o portadores son los ovinos, que presentan formas clínicas, como la de todas las enfermedades víricas,  de susceptibilidad variable según la raza. Son huéspedes también los bovinos, caprinos, dromedarios, rumiantes silvestres, en su mayoría con infecciones inaparentes, de ahí el grave problema apuntado, porque esas mismas infecciones inaparentes es propia en la fauna silvestre de enfermedades bacterianas como la brucelosis.

            Está plenamente determinada su forma de transmisión de la mano de vectores biológicos como las especies y subespecies de mosquitos Culicoides, sobre los que descansan las fuentes del virus de la  lengua azul, en dichos  Culicoides infectados, que los pasan y desarrollan en la  sangre y van a parar hasta en el semen de los animales infectados. En cuanto a su distribución geográfica, el virus está presente en una franja de países que se extiende aproximadamente entre 40° N y 35° S. Se ha demostrado por serología la presencia del virus de la lengua azul en regiones en que está presente el vector Culicoides (por ejemplo, África, Estados Unidos de América y América Central, América del Sur y algunos países de Asia y Oceanía… y, al parecer ahora en Jimena de la Frontera). Sin embargo, sólo se ha observado en unos pocos países la enfermedad clínica con confirmación por aislamiento del virus. En los últimos números de Sanidad Animal Mundial y el Boletín de la OIE podemos encontrar abundante información, sin olvidarnos de consulta a la red en la que hay organización y científicos en los que se puede obtener más información.

            Estábamos seguros de que nuestros organismos sanitarios permanecieron en estado de alerta máxima para, no solamente hacer el diagnóstico y la vacuna precisos, como y que ya habrán determinado el  período de incubación en los laboratorios; el diagnóstico clínico, las forma aguda o benigna que pueda presentarse, especialmente en ovinos, la pirexia o grados de fiebre, el tipo de inflamación, ulceración, erosión y necrosis que presentan las mucosas de la boca en el caso descubierto; el estado de la glosa o lengua, si está o estaba tumefacta, porque ya se observó que su superficie está o estaba cianótica o azul; si el animal tenía  cojera debida a  pododermatitis y miositis; si presentaba otras  complicaciones neumónicas , etc. etc., que harían de esta simple nota un pequeño tratado de patología animal.

      Fundamental será seguir el curso del animal infectado, buscando especialmente los valiosos signos aislados que puedan presentarse, como corderos débiles, infecciones  inaparentes, y, sobre todo, las lesiones futuras. Los procedimientos  que se hayan seguido después del diagnóstico de laboratorio han sido fundamentales, para aislar el agente y determinar el  número de su serotipo, la inoculación artificial en ovinos, la inoculación intravascular en huevos de gallina embrionados de 10-12 días de edad. La plena identificación del agente, pruebas como la inmunofluorescencia, la neutralización del suero por reducción de placas (para la serotipificación - muchas reacciones cruzadas); las pruebas sexológicas que los inmunólogos conocen perfectamente.

            El problema sanitario que se han presentado en Jimena adquiere su verdadera importancia en lo que desde que se descubrió el caso se realizó sin demora, en cuanto a la prevención y profilaxis sanitaria, sabiendo perfectamente que había tratamiento eficaz hasta lograr la determinación sexológica del virus, y hasta entonces se hizo lo más correcto: mantener a toda costa la zona libre de la enfermedad: o cuarentena y vigilancia sexológica, o control de vectores. Vigilar estrechamente la zona; pero sobre todo, en el futuro inmediato, tener prevista la profilaxis médico veterinaria con  la vacunación a partir de vacunas con virus vivo modificado. Los serotipos incorporados en la vacuna deben ser los mismos que los que causan la infección en el terreno… y todo eso se ha cumplido de forma sobresaliente.  

 (1) Si no tenían ya bastantes problemas con los programas sanitarios en curso, que tantas molestias causan a los fieros animales y costos a los ganaderos, para que ahora tengan otro problema más. Sobre esos programas sanitarios, encaminados a sanear la ganadería brava de enfermedades como la brucelosis, estamos escribiendo una publicación, titulada: Inútil Prevención Sanitaria  de la Comunidad, en la que se analiza la imposibilidad de lograr los objetivos mientras la fauna silvestre –que son incontrolables reservorios naturales compuestos de portadores sanos de las enfermedades contra las que se quiere luchar- permanezcan viviendo junto a la ganadería semidoméstica, cuando no compartiendo los mismos hábitas y áreas de pastoreo, en cuyo caso no se está haciendo otra cosa que esquilmar anualmente, sin utilidad y sin efectividad alguna, los bolsillos de los ganaderos a la vez que se mantiene la farsa, pues siempre aparecerá algún individuo afectado, aunque sin síntomas, que siga obligando a volver a los equipos veterinarios. El asunto es una gran trascendencia y, el riesgo que se descubra la realidad, un dilema de graves consecuencias para la Autoridades sanitarias. De ahí la posibilidad de que existan problemas para realizar la cita publicación.

Juan José Zaldivar Ortega
 
Doctor en Medicina Veterinaria y Zootecnia
21 Octubre 2004

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