
Toros en El Puerto
laplazareal.net
|
Los ganaderos de toros bravos, a lo largo
de más de dos siglos, desde el conde de Vistahermosa
hasta los de hoy, hicieron casi un milagro al cambiar,
tras un proceso admirable de selección, la fiereza
silvestre de los uros, en la bravura y nobleza de los
toros actuales. Pero lo que nunca han podido ¡ni
podrán!, es que los toros se olviden del control de sus
terrenos a la hora de acometer y lo que resultará
totalmente imposible es que los criadores produzcan
toros que desarrollen el carácter caritativo de respetar
a un torero hasta el punto de negarse a darle una
cornada en una de sus piernas si, como viene haciendo el
diestro Cayetano Rivera Ordóñez, cuando la coloca y la
mueve por delante de la muleta para recibir un percance
tras otros, dejándole en evidencia de que logrado su
doctorado -si haber pasado ni siquiera por la ESO"-
porque a la vista está que desconoce los terrenos del
toro y no tiene ni la menor idea del doble lenguaje de
las miradas y de los movimientos de las orejas de los
toros, que a los toreros entendidos les avisan los toros
de sus intenciones.
Los dos son toreros, el
primero, porque se pone, sin madurez ni suficientes
conocimientos, delante de los toros, para desperdiciar
su valor, haciéndolo inoperante, lo cornéen y asusta a
los espectadores; y, el segundo, porque además de saber
lo que hace, aprovecha al máximo su templado valor,
realiza faenas que emocionan a todos, ¡hasta los
catalanes!, elevada el arte de torear a la máxima
expresión, y crea un ambiente de religiosidad mística en
el espíritu de los aficionados, otorgándole a la Fiesta
Brava la grandeza cultural que conmueve a todos.
Carlos V. Serrano
|
| Volver a noticias | Volver a principal |
Toros en El Puerto © casemo 2001