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Ya en la Biblia encontramos referencias al sacrificio de toros bravos en
holocausto de la divina justicia, considerándose al toro como símbolo de
fortaleza, fiereza y acometividad
Unos dicen que las corridas de toros expresan los símbolos fundamentales de la
identidad española: el culto al valor, encarnado en el torero, y la capacidad
de enfrentar a la muerte con heroísmo, hasta el final, como lo hace el toro que
lucha hasta el último instante
Porque los que tenemos algo de español llevamos un toro metido en el alma, como
una sombra negra, valiente y furiosa, peligrosa, amenazante. Es una fuerza
oscura que no podemos dominar individualmente, a solas. Algunos de nosotros la
mezclamos lo mejor que podemos con nuestras pasiones y a chorros de emoción la
vamos echando afuera en los gritos de la asamblea política, en la riña
familiar, en la guerra y hasta en las banales discusiones de café.
Por eso muchos españoles necesitan reunirse todos en una plaza grande, redonda,
llena de luz y de música y derramar esa sombra de miedo sobre la arena
brillante, como una vibrante mancha de tinieblas que sacude su furia ante el
fulgor del sol, a cielo abierto, bajo una lluvia enceguecedora de músicas y
gritos y flores y colores. Y cuando tienen el toro ahí afuera, en la arena,
todos esos individuos se sienten liberados, porque han creado la ilusión de que
el toro terrible que cada uno de ellos lleva en el alma se ha salido y está ahí,
afuera, en la arena, donde ya no puede hacerles daño.
Es muy difícil entender España sin las corridas de toros. ya que respira un
ambiente taurino y desde chico aprende de toros casi por osmosis. La afición la
adquiere paulatinamente. Y lo que es más importante, se siente rodeado de
personas con quienes puede compartir su afición, y a aquellas que no la
comparten al menos no les extraña que alguien tenga pasión por los toros
Marcelino Villadiego
Bogota - Colombia
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