Toros Notables

Entrega Número 66 (Calerillo...Calesero)

51. Calderillo:

Novillo cárdeno, de la vacada perteneciente a los hijos de don Eduardo I Miura -más conocidos por los «Niños de Miura», llamado Calderillo, fue jugado en Valencia el (02-06-1929). Arrancándose de largo tomó siete varas (*), derribando cuatro veces.

(*) La lista de los toros notables que recibieron siete varas alcanza la cifra de 47. La inicia el (16-09-1850) el toro, de nombre Ballenato, en el circo madrileño, originando un percance digno de mención: «Salió el cuarto toro, llamado Ballenato, negro azabache, de don Luis María Durán y cuando Puerto le colocaba la séptima vara, casi pegado a las puertas del toril, el astado recargó, elevando el derrote a una altura poco común, y enganchó al picador por la junquera de la armadura de hierro, cerca de la rodilla. De tal modo enganchó el asta, que no podía el animal desasirla de la juntura. En esa disposición llevó arrastrando al jinete hasta los medios, en donde al fin pudo sacar el pitón. El picador sólo sufrió leves contusiones al ser arrastrado, y fue objeto de una ovación de simpatía. El último hasta hoy que cierra la relación es del (02-06-1929), que se lidió en la Plaza de Toros de Valencia, llamado el novillo Calderillo, de pelo cárdeno, de la vacada perteneciente a los hijos de don Eduardo I Miura. Arrancándose de largo tomó siete varas, derribando cuatro veces.52. Calderón:

El (06-08-1887), la empresa de la Real Maestranza de Sevilla hizo circular lo siguiente: «Aviso al Público: Uno de los novillos que se han de lidiar en la corrida del día de mañana, es el célebre llamado Calderón, que en la corrida del año anterior fue imposible el poderlo encerrar, pues causó infinidad de destrozos en las inmedaiciones del cerrado é hiriendo tres caballos, y como los Sres. Benjumea desean sea jugado en esta corrida, han dispuesto sea enchiquerado en el Empalme y conducido á la plaza en un cajón de los destinados al efecto; habiendo dispuesto la empresa poner dicho novillo de manifiesto en la Plaza de Toros, desde las seis a las ocho de la mañana, para que los aficionados que gusten puedan pasar a verlo, siendo la entrada gratis. Sevilla 6 de Agosto de 1887.-

53. Calé:

El (26-06-1960), fue inaugurada la Monumental plaza de toros Las Playas, en la ciudad mexicana de Tijuana. Mandada a construir, por el mayor don Salvador López Hurtado, a base de cemento armado y con capacidad para 22 mil espectadores, fue estrenada por los matadores Alfonso Ramírez (El Calesero), Rafael Rodríguez y Antonio del Olivar, con toros de la ganadería zacatecana de Arroyo Hondo, de don José Julián Llaguno. En esa corrida, los seis toros lidiados: Calé, Mirabrás, Rondeño, Martinete I, Petenero y Cordobés, de la citada ganadería fueron de «bandera». Fue una tarde imborrable para la afición norteña, en la que el último espada, Antonio del Olivar, cortó las orejas a Calé, dando la vuelta al ruedo con el señor Llaguno. La corrida dio un promedio de 510 kilo de peso vivo por toro.

NOTA:

El (26-06-1960), se presentó como novillero en la plaza México el novillero Víctor Huerta, copropietario con su hermano Joselito Huerta del rancho El Coloradito, que junto con los hermanos Flores, adquirieron en 1981, hasta que se separaron en 1986, en se repartieron las 3.800 hectáreas del citado rancho. Socios...mal parados.

54. Calero:

Leandro Sánchez de León, Valentín Martín Lorenzo y Rafael Guerra (Guerrita), alternaron el (12-05-1898). Valentín Martín Lorenzo, matador de toros que, encontrándose ya apartado de la profesión, volvió a ceñirse el traje de luces en la corrida patriótica celebrada en Madrid el citado día. Fue uno más de aquellos gestos de generosidad y hombría que caracterizaban a los toreros de antaño, Valentín solicitó un puesto, que le fue concedido, estoqueando superiormente a volapié, previo lucido y eficaz trasteo, al toro, de nombre Balleno II, de don Vicente Martínez. Y esta fue la final hazaña de Valentín Martín, excepcional banderillero y matador de toros de grandes recursos.

Día en que ocurrió en la plaza de Madrid un hecho curioso, en la que no era costumbre conceder trofeos, se le dieron dos orejas del toro, de nombre Calero, al matador Leandro Sánchez de León (Cacheta). Ese día rejonearon el citado toro, los señores Fernández Heredia, que siempre a la española clavó sus rejoncillos, y Rodil clavó dos. Llegó la hora de matarlo y Cacheta requirió muleta y estoque, brindando la muerte de Calero a la presidencia. Ayudado por Rafael Guerra (Guerrita), dio un pase por alto, otro con la derecha y el eximio cordobés dio una vuelta al toro dejándole tan bien colocado que Cacheta se decidió y agarró media estocada superior, saliendo como asustado de la suerte... y quedó el astado listo para la puntilla. El alcalde, que presidía la corrida, hizo señas de que se le concedieran al matador las dos orejas, y cuando el toro estaba enganchado al tiro de mulillas, Cacheta las cortó, ofreciendo una a los espectadores del tendido 6 y otra a los del 10. Valentín Martín y Lorenzo, quiso tomar parte en una corrida patriótica celebrada ese día en la plaza de Madrid, en la se corrieron astados de varias ganaderías. Valentín derribó al segundo toro de la tarde, llamado Balleno II, de don Vicente Martínez, de una estocada corta y caída, terminando ese día su vida torera, el que fuera antes de ser matador, ejemplar banderillero de Salvador Sánchez Povedano (Frascuelo), uno de los colosos del arte de torear. En esa corrida, don Filiberto Mira presentó por primera vez sus toros en la nueva plaza de toros de Madrid el (12-05-1898).

A ese toro, Calero, debe referirse don José Velázquez y Sánchez (Don Clarencio), en sus Cartas tauromáquicas, cuando dice: «Segundo, su color berrendo en negro, Calero nominado, capirote...», que se dice del toro que tiene la cabeza, desde el principio del cuello, de un solo color, distinto del resto de la piel. (Colocar foto)

En otra crónica puede leerse:

Recordemos que pasado aquel histórico episodio protagonizado por José Lara (Chicorro), al cortar la primera oreja en la plaza de Madrid, el (29-10-1876), alternando con Frascuelo y Lagartijo, que lógicamente produjo un gran revuelo entre los aficionados de la época, ya no se volvió a conceder otra oreja hasta las dos que inopinadamente concedió el alcalde madrileño don Álvaro de Figueroa, conde de Romanones, al mediocre diestro al principio citado.

55.1 Calesero:

De la ganadería española de doña Dolores Monge, viuda de don Joaquín I Murube, que llevó el nombre de Calesero, se corrió en Madrid el (09-10-1868), tomando 19 varas (*) y matando cuatro caballos.

(*) La relación de los 29 toros notables que recibieron ese número de varas la abrió el astado de pelaje retinto oscuro, bautizado con el nombre de Archivel, del marqués de Casa-Gaviria, lidiado en Madrid el (05-05-1851). La tomó de del Pelón y José Trigo, y lo remató Cayetano Sanz. El último fue el toro de la ganadería de don José Becerra, llamado Medianoche, que fue lidiado en la Plaza de Toros de San Fernando (Cadiz) la tarde del (08-099-1883). Esa misma tarde, pero en la plaza de San Fernando (Cádiz), se lidió el astado, llamado Medianoche, del ganado español de don José Becerra, que además derribó 10 veces y mató nueve caballos.

Esa misma tarde, pero de don Nazario Carriquiri, colorado, ojo de perdiz y abundante de cuerna, llamado Elefante, por sus largos colmillos... con diamantes, fue lidiado en Tudela (Navarra), tomó 31 varas, derribó 12 veces y mató cinco caballos.

56.2 Calesero:

Después de haber toreado a lo largo de la temporada de 1911 unas treinta novilladas, haciéndose aplaudir incesantemente, el diestro Pacomio Peribáñez y Antón, tomó la alternativa el (24-09-1911), en la plaza de Valladolid. Fue su padrino Manuel Rodríguez (Manolete) y actuó de testigo el matador mexicano Rodolfo Gaona. El toro, de la ganadería española de González Nandín, se llamó Calesero, chorreado en verdugo (*) y con el número 19.

(*) Don José Velázquez y Sánchez (Don Clarencio) describe con el pelaje «rubio, chorreado y bociblanco», en su publicación: Cartas tauromáquicas, nos reseña un hermoso burel, como ejemplo de los toros típicos conocidos por chorreados o alagartados (6), entendiéndose como tal el que tiene cualquier pinta o pelaje con listas verticales del lomo al vientre, de su color pero de tono más obscuro que lo restante. Pueden, pues, ser chorreados todos los toros, menos los berrendos. Así lo reseñó Don Clarencio: «Quinto. Lagarto, de color castaño, chorreado, con ojo de perdiz...»

57.3 Calesero:

El (19-05-1918), con Calesero, cárdeno oscuro, de la viuda del marqués de Salas, que le fue cedido por Rodolfo Gaona como padrino de ceremonia, tomó la alternativa en la plaza de Madrid el matador Ricardo Anlló y Orrío (Nacional II), alternando con Paco Madrid.

58.4 Calesero:

El toro berrendo en negro, que llevó el nombre de Calesero, de la ganadería española de don Andrés Sánchez y Sánchez, fue lidiado en Burgos (Castilla la Vieja), el (30-06-1920). Embistió siete veces a los picadores, siempre recargando hasta derribar.


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