Toros Notables

Entrega número 77 (Cantarito...Cantinero)

152.1 Cantarito:

Manuel Domínguez (Desperdicios) y Antonio Sánchez (Tato) alternaron en esta época en que aún figuraba Tato como banderillero, y así le vemos actuar en la antigua Plaza de Toros de Cádiz el (10-06-1853), y en la misma ciudad el (10-07-1853), estoqueando Tato el toro, llamado Cantarito. Por cierto que el revistero le dedicó esta graciosa quintilla:

«El segundo, Cantarito,
fue matado por el Tato
que del tamaño de un pito
es mozo de garabato
para extender el trapito.»

153.2 Cantarito:

El (20-12-1936), los toros: Cantarito, Garboso y Pardito II, de San Mateo, fueron lidiados en la plaza de El Toreo de la Condesa (ciudad de México, D. F.), por el matadores mexicano Fermín Espinosa (Armillita), resultado todos de bandera. A Pardito, Fermín le cortó la única pata que se ha concedido en la citada plaza.

154.3 Cantarito:

En la temporada de 1951, Cantarito, Cartucho y Ranchero, lidiados en la Monumental de Morelia, en 1951, por Rafael Rodríguez, el leonés Antonio Velázquez y Anselmo Liceaga, con cortes de orejas, dada la bravura de dichos toros, cuyos despojos fueron paseados por la arena. Desconocemos la ganadería

155.4 Cantarito:

La tarde del domingo (19-08-1973), fue indultado Cantarito, de la ganadería mexicana de Campo Alegre, astado lidiado en quinto lugar en la plaza México. Pesó 390 kilos, fue negro listón, cornigacho y apretado de pitones. Le correspondió en lidia ordinaria a Carlos Serrano (El Voluntario), que ante la bravura y nobleza de su enemigo se consagró esa tarde como novillero puntero en su país.

156. Cantero:

El día (12-05-1932) confirmó Alfredo Corrochano Miranda su alternativa en Madrid, actuando esta vez como padrino Manuel Mejías (Bienvenida), que le cedió el primero, Cantero, de pelo negro y con el número 70, de la ganadería salmantina de don Argimiro Pérez Tabernero, y de testigo Domingo López Ortega. Corrochano Miranda tuvo una gran tarde; sin cortar orejas, porque la suerte no le fue propicia en cuanto al ganado, las ovaciones no se interrumpieron, así toreando con el capote, como clavando banderillas, y en sus faenas de muleta, en que hubo mucho de consumo técnico, competencia, dominio y arte. El (28-02-1932, el diestro Alfredo Corrochano recibió la alternativa en la primera corrida de hoy famosa Feria de la Magdalena (Cas-tellón de la Plana (España), alternando con Marcial Lalanda, que le cedió a Pagador, castaño (55) y con el número 63, y de testigo Domingo López Ortega, con toros de doña Carmen de Federico. Estuvo muy bien en sus dos toros.

157.1 Cantinero:

Cantinero, Lucero, Bellotero y Romero, todos de don Félix Gómez corridos en Madrid el (14-09-1884) en medio de una continua lluvia. Cantinero (llamémosle I) fue considerado como uno de los mejores toros que se han lidiado en Madrid. Bellotero, contusionó a José Trigo; Lucero, a Canales; Romero, a José Trigo, y Cantinero, a Juan Trigo. Si la tarde hubiera sido buena y el piso hubiera estado en circunstancias normales, al cuarto toro probablemente hubieran estado fuera de combate todos los picadores.

158.2 Cantinero:

El (12-09-1899) se celebró en Fitero (Navarra) una corrida de cuatro toros de Zalduendo, de casta Navarra, para José Rodríguez Davie (Pepete), actuando Calerito de sobresaliente de espada. Mató los dos primeros y escuchó grandes aplausos. Salió el tercero, Cantinero, retinto oscuro, bien armado y de mucha romana. Tomó una vara de Cerrajas, entró Pepete al quite y lo lanceó con dos medias verónicas; al terminar dando una larga, el animal le cortó el terreno, saltando tras él la barrera; el callejón -como de costumbre y en casi todas las plazas, entre ellas la de la Monumental de la hermosa ciudad colonial de Zacatecas- estaba lleno de espectadores, y fue enganchado y lanzado al redondel. En brazos de sus compañeros entró en la enfermería, donde los médicos le apreciaron una herida de dieciocho centímetros de profundidad por seis de anchura en la cara posterior del muslo izquierdo, de pronóstico grave. A las seis y media del día siguiente falleció entre agudos dolores.

159.3 Cantinero:

El (30-09-1915) alternaron Joselito, Juan Belmonte y Vicente Pastor. Fue el día de un gran triunfo para Vicente Pastor y Durán toreaba nada menos que con José y Juan. Derrotó a los dos plenamente, en lucha de la mejor ley. De las pocas veces que los dos colosos dejáronse vencer por un torero de menos categoría, esta de Sevilla, que consignamos, fue una de las más resonantes. En este punto de pundonor profesional y con la altura que alcanzaron Belmonte y Gallito, ninguno de los dos superó a Guerrita. Guerrita toreaba un día una de esas corridas que los toreros llaman «perdidas», porque se ajustan para aumentar el número de las toreadas, en Cabra. No había nadie en la plaza. Cuando él contaba el lance, decía muy donosamente: «Fuimos a los toros la música y acá...». La corrida iba transcurriendo de mala manera para el Califa. Ya mediada, cada uno de los compañeros había conquistado una oreja y el Guerra tenía a cero el haber. Salió el cuarto, y desde que éste pisó el ruedo se vio que el de Córdoba iba a poner toda la carne en el asador. Le hizo una faena de muleta soberbia, y a la hora de matar se volcó materialmente sobre el morrillo, enterrando todo el estoque en lo alto. El toro lo empitonó y volteó aparatosamente. Acudieron los compañeros con presteza al quite. No dio lugar a la intervención de nadie porque al tiempo que el toro rodaba sin puntilla, el Guerra se levantaba ileso. Mirando a los toreros dijo con énfasis:

· ¿Qué creían ustedes... ? ¿Que me la iban a ganar esta tarde...? ¡Estáis listosl

Joselito y Belmonte se dejaron derrotar en la plaza de Sevilla por Vicente Pastor, que era un torero muy inferior a cualquiera de los dos, más viejo que cualquiera de ellos y menos mimado de los públicos que cualquiera de ellos. Vicente Pastor -(el Chico de la Blusa) con anterioridad- era un torero de muy escasos recursos artísticos. No toreaba bien ni con la capa ni con la muleta. Bien, en el sentido que entendemos ahora por torear bien. En cambio, mataba colosalmente. Y por encima de todo esto, se hallaba poseso de un sentido del pundonor profesional que le valió el triunfo en toda la carrera. Vicente Pastor y Durán podría ser el arquetipo de todos los toreros en este orden.

El toro que proporcionó a Pastor su gran triunfo de Sevilla se llamaba Recovero. Ese mismo día mató a su otro enemigo de manera perfecta. La faena al que le cortó oreja fue realizada íntegramente sobre la mano izquierda, empleada con el sentido que se hacía antes. Copiamos lo que escribió Don Criterio de Vicente Pastor: «Quinto. Recovero, número 17, bien criado, gordo y escobillado del pitón izquierdo. Este animalito derribó tres puertas al ser enchiquerado. Pastor lancea en tres tiempos y termina recortando. El reserva entra por delante, cayendo en peligro y perdiendo el jamelgo. El de Miura aguanta después cuatro varas más, por un par de tumbos y otro penco cadáver. El picador Veneno, que clavó una buena vara, fue aplaudido. Joselito hizo el último quite, muy artístico: escuchamos aplausos.

El segundo tercio se compone de dos pares y medio por los subalternos del Chico madrileño. Margaritas sufre una regular arrancada y pierde el percal. Pastor empieza con la izquierda; da de primeras un pase por alto, otro de pecho y otro natural, y después un gran pase ayudado por bajo. Después de dar otro de la misma clase se queda en la cara del toro y éste lo engancha y lo voltea sin que hiciera por él. Pastor se levanta, al parecer ileso, y prosigue trasteando, siempre sobre la mano izquierda y valentísimo. Cuando la res iguala, se mete con una enormidad de arrestos y vergüenza torera y atiza una estocada soberbia, saliendo el espada enganchado y volteado, corneándole el toro en el suelo. El valiente diestro se levanta con la cara ensangrentada al propio tiempo que el de Miura rueda sin puntilla. Enorme ovación y delirante vuelta al ruedo, petición unánime de oreja que el presidente concede.»

Termina Don Criterio la reseña de esta triunfal jornada de Pastor con la siguiente frase, que, en la pluma de crítico tan severo como el de El Liberal de Sevilla, tenía un altísimo valor: -«Es usted un valiente, señor Pastor.» Hemos copiado en este caso la revista y no la crónica propiamente dicha, porque en aquella, trazada en la misma plaza con la espontaneidad de la visión de la escena misma, resalta de manera más cumplida la magnitud del triunfo del torero madrileño, que pasó a los anales de la plaza de la Real Maestranza con la referencia obligada de la tercera oreja que se concedía en ella.

En otra crónica: El (30-09-1915), José Gómez Ortega (Joselito) se encerró en el coso del Baratillo (Sevilla) con seis toros del conde de Santa Coloma. Al toro quinto, Cantinero, Joselito le cortó la primera oreja que se concedió en Sevilla. Palmarés de 1915: José Gómez Ortega (Gallito), ciento dos corridas de toros; Juan Belmonte, 78 (Joselito volvió a fijar la máxima marca histórica y alcanzó el número de ciento dos corridas de toros en una sola temporada). En 1915, en el coso de la Real Maestranza de Sevilla: trece corridas de toros; dieciséis novilladas y siete nocturnas. Total corridas celebradas: 245. Total matadores de toros: 36.

En otras crónica puede leerse: Centinela:

El (30-09-1915), en la época en que José Gómez Ortega (Joselito) gustaba de torear corridas solo de seis toros, el triunfo máximo de las de esta especie correspondió a la celebrada en Sevilla el día señalado, durante la feria de San Miguel. Sus faenas entusiasmaron al público hasta el extremo de inaugurarse en la plaza de la Maestranza la concesión de orejas para galardonar la faena que José llevó a cabo con el quinto toro, llamado Cantinero, de los seis de Santa Coloma que despachó en aquella tarde triunfal. Así, también en Málaga, el (03-06-1915), con reses de Medina Garvey. En Andújar, el (04-07-1915), con Saltillos, y excelente éxito. En San Sebastián fueron de Santa Coloma, el día (22-07-1915), en Almagro, el (24-07-1915), con ganado de la señora viuda de don Joaquín Murube. En todas estas corridas mostró su arte y facilidad; pero el triunfo máximo de las de esta especie correspondió a la celebrada en Sevilla el día al principio señalado.
 


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