Toros Notables

Toros Notables. Entrega 118

484. Clavero:
El (20-06-1901), le fue refrendada la alternativa en Madrid, al matador Antonio Olmedo (Valentín) de manos de Antonio Fuentes, y éste le cedió su primer toro, Clavero, de don José Pereira Palha Blanco. El (08-09-1900), el hasta ese día novillero Antonio Olmedo (Valentín), tomó la alternativa en la plaza de Murcia, de manos de Luis Mazzantini, que le cedió a Sardinero, de don Esteban Hernández. El (02-02-1898), conocedora la empresa de Madrid del valor del torero de Alcalá del Río, Antonio Olmedo (Valentín), le brindo ocasión para torear ante la afición madrileña, haciendo dicho día su presentación con novillos del duque de Vergara, alternando con Jerezano y Ricardo Torres (Bombita chico). Valentín estoqueó con su particular arrojo los toros: Mallorquino y Verdugo, siendo revolcado y cogido sin consecuencias por su ignorancia, y perdiendo en con Verdugo las zapatillas y el traje.

 

Clavidoso:
La última actuación de Manuel Rodríguez (Manolete) en la Plaza de Toros “Los Tejares” de su ciudad natal fue la tarde del domingo (03-12-1944), en el festival organizado por el diestro, con motivo de la festividad de Santa Bárbara, patrona del Regimiento de Artillería, de su querido Regimiento de Artillería No. 42. Fue el décimo de los que toreó en festivales benéficos. Y nos puede preguntar el amable lector, especialmente el aficionado curioso: Por qué motivo no toreó en él Manolete en Córdoba desde el año 1944 hasta su muerte. Vamos a contestar la pregunta: En el año 1945 no toreó ante sus paisanos por ciertas diferencias con el empresario valenciano don José Escribe; en 1946, sólo toreó en España una corrida –la de Beneficencia de Madrid y la temporada de 1947, la última de su vida, la comenzó en Barcelona (22-06-1947).


Sea como fuere el festival fue un acontecimiento histórico, comenzando porque la Plaza de Toros de “Los Tejares” registró un lleno rebosante. Hay que puntualizar el hecho de que los festivales del Regimiento de Artillería fueron siempre por rigurosa invitación; nunca con entrada de pago. Pero hay que decir también que las localidades se agotaban y había que ser persona influyente para obtener el codiciado boleto. Aquél año presidió el coronel jefe del Regimiento, don Manuel Aguilar Galindo, un reconocido manoletista, acompañado de un plantel de bellas señoritas, bajo el asesoramiento del ex matador de toros Rafael González (Machaquito).
Brillante fue el despeje –nos hay dejado escrito el insigne escritos cordobés don José Luis de Córdoba, a cuyo frente figuraba el rejoneador don Álvaro Domecq y Díez, en unión de dos encantadoras amazonas: Angelita Casana y Mari Lola Navarro. Detrás, las cuadrillas. Junto a Manolete, tres nombres de prestigio, como aficionados, profesionales y ganaderos salmantinos: Juan Mari Pérez-Tabaernero –que hizo incluso de matador de alternativa-, Pepe Martín Vázquez y Fernando Pérez-Tabernero. Terminado el paseíllo, el público hizo objeto a Manolete de una ovación de gala, a la que el diestro correspondió modestamente, como solía hacerlo. Este fue, pues, el ambiente de aquella tarde mágica, que pasó a figurar entre las más destacadas efemérides de la vida del gran torero de Córdoba.
En cuanto a los detalles de la lidia reseñaremos que se lidiaron seis novillos de las ganaderías de Antonio Pérez-Tabernero –rejones-, Atanasio Fernández, Sra. viuda de Galache, don Alipio Pérez-Tabernero, don Ángel Sánchez Sánchez y don Rufino Moreno Santamaría, los cinco primeros del campo charro y de Andalucía, el último. Don Álvaro Domecq y Díez –a caballo-, abrió plaza, brindándole al toro al gran jinete cordobés don Antonio Cañero, estando magistral y cortando una oreja. También obtuvieron un apéndice cada uno, Juan Mari Pérez-Tabernero y Pepe Martí, siendo muy ovacionado Fernando Pérez-Tabernero. Manolete –que lidió dos, el primero y el cuarto-, de las vacadas de Atanasioi Fernández y Ángel Sánchez, respectivamente. Se llamaba el primer toro Clavidoso, marcado con el número 73, de pelaje negro, que fue picado por Parrita y banderilleado por Alfredo David y Cantimplas. El segundo atendía por Jaquetón, con el número 1, negro, lo picó Luis Vallejo Barajas (Pimpi) y con los rehiletes actuaron Antonio Labrador (Pinturas) y Cantimplas. Hasta aquí los datos para la historia, en la que destacó la admirable labor de Manolete, que produjo en el público delirante entusiasmo, que se tradujo en la concesión de las dos orejas y el rabo de cada uno de los dos novillos.

 

485. Clavijero:


Otros de los muchos toros de bandera de Torrecilla, de don José Antonio Llaguno, hijo de don Julián, fueron: Clavijero, con el número 38, de pelo negro zaino y delantero de cuerna, al que Manolo Martínez le realizó una gran faena en la plaza México; Rumboso, con el número 72, además de Banderín, número 44, y Pirulí, número 56, que toreó espléndidamente Jesús Solórzano, a los que no desorejó por fallar con el acero.

486. Clavijito:
Celestino Cuadri Vides, ganadero de reses bravas, cuya antigüedad es de el (08-04-1956), procede de vacas y sementales de don Juan Belmonte, cuando la fundó don José María Lancha Vázquez en 1928. De esta sangre conservada de Santa Coloma recordamos a aquel Clavijito, al que cortó Diego Puerta orejas y rabo en Valencia; a Forastero con el triunfo de Luis Francisco Esplá en la capital del Turia, con el que Celestino Cuadri recibió todos los trofeos de Fallas 1966 y en 1983, lo mismo que en Madrid lo lograron sus astados Colladero, en 1970 y Marinero, en 1982, para repetir Clavellino copando todos los premios en 1993.

 

Clavijo:
Mariano Antón y Núñez estuvo de banderillero tres años en la cuadrilla de Francisco Arjona Reyes (Currito) (1871-1873), hasta la temporada de 1873, en que pasó a la de Lagartijo. Con éste toreó en Madrid desde la primera corrida de la temporada, no pareando hasta la tercera, (27-04-1873), en que banderilleó, muy lucidamente, los toros Napolitano y Sevillano (retintos), de don José Gutiérrez, de Colmenar. Ya no cambió de cuadrilla, en la de Lagartijo figuró hasta el (29-10-1882), en que por vez postrera vistió la ropa de torear, no banderilleó este día, lo que había hecho en la corrida anterior, a los toros Clavijo (berrendo en negro) y Cabrero (negro), de Adalid ambos. Aquí termina la vida profesional del notable banderillero y peón segoviano, lidiador inteligente, serio y consciente de sus deberes en el ruedo; persona humilde, cariñoso, formal y muy poco amigo de juergas y francachelas. Ya retirado, en 1890, publicó su retrato un seminario taurino y al pie esta semblanza. “Buen torero, gran peón –y bellísima persona, según la fama pregona,- fue siempre Mariano Antón. –Por eso al dejar cumplido -su trabajo de otros días en honra y en simpatías –llevó un caudal adquirido”. ¡Veintiocho años de subalterno, en solas tres cuadrillas y de primera categoría! ¿Qué mejor ejecutaría?

 

487. Clavito:


El (17-08-1969), en el lienzo de Teziutlán (Puebla, México), salió por los chiqueros Clavito, que fue lidiado por el joven espada Mario Sevilla, que consciente de lo que le había deparado la suerte, ejecutó inspirado trasteo con la muleta, culminando con un señalado triunfo, ya que supo aprovechar el extraordinario son en la embestida de tan noble animal, de la ganadería de Atenco. Alternó esa tarde con Raúl García y Jesús Solórzano, los que también lograron triunfar, ante los toros de la misma vacada de Atenco.

 

488. Clío:
Entre las grandes faenas logradas en la Plaza México a lo largo de la temporada 1999-2000, ya citadas, debemos destacar las que realizó el diestro español Alfredo Gutiérrez, la tarde del (21-11-1999), a Canónigo, de la ganadería mexicana de De Santiago, le cortó las orejas. El matador albaceteño empezó su labor de convencimiento ante la afición mexicana para adueñarse de su preferencia, con la faena que le instrumentó a Clío, de la ganadería mexicana de don Rodrigo Aguirre, al que le cortó un apéndice, y siguió el (16-01-2000) con otra estupenda faena a Milenario, de Soltepec, de Reyes Huerta, al que le tumbó las dos orejas, y, después, el día 6 le hizo otra gran faena a Cabezón, de la también ganadería mexicana de Xajay, al que le cortó las orejas (Addiel Bolio-padre, La Afición, (12-02-2000).

 

Clorillo:
En la corrida celebrada en la Plaza de Toros de Madrid, el segundo toro de los ocho lidiados, de don Gil Flores, de nombre Clorillo, colorado, boyante, de muchos pies, saltó una vez la barrera. Tomó dos varas de Romero (el Habanero), que sufrió un batacazo y perdió dos caballos, cuatro de Juan Martín, que llevó también una caída y se quedó sin cabalgadura, y tres varas de Sánchez que salió ileso con su rocinante. Ortega clavó este toro tres palos a la media vuelta y cuatro Ezpeleta con la misma suerte. Lo mató el Lavi de una algo atravesada a volapié, estocada de la cual debió arrepentirse mucho, puesto que en seguida le vimos arrodillarse humildemente delante del bruto, como demandándole perdón por el desaguisado que acababa de hacerle. Pronto siguió a su arrepentimiento la enmienda, pues ¡Cosa estupenda! lo descabelló a la primera tentativa.

 

489. Cobijero:


El (29-12-1940), falleció en la enfermería de la plaza de toros El Toreo de la Condesa (ciudad de México, D.F.) el valiente diestro mexicano Alberto Balderas. Se celebró a la sazón ese día la quinta corrida de la temporada 1940-41, en la que estaba anunciado Alberto Balderas, José González (Carnicerito de México), otro valiente que años más tardes ingresaría en Portugal a la lista trágica del toreo, y la alternativa de recientemente fallecido Andrés Blando. El encierro era de la ganadería mexicana de Piedras Negras. Balderas vestía un terno canario y plata, se las vio en primer término con Rayao, astado al que le cortó la oreja mediante una faena de las suyas, no sin que antes hubiera sufrido una voltereta que le produjo un rayón en el muslo y el desgarro de la taleguilla, siendo el último que mató en su vida torera. Luego de dar la vuelta triunfal al ruedo con el trofeo en la mano bajo los aires del pasodoble «¡Este es Balderas!», se metió a un burladero a fin de que su mozo de estoques le reparara la desecha taleguilla. Nada hacía presentir la tragedia... Pero salió Cobijero y con él el drama. Reconstruyamos los hechos:
Desde que salió el toro, se vio que estaba reparado de la vista,que era burriciego, por lo que su lidia durante los primeros tercios fue incierta. Cuando Carnicerito de México se disponía a pedir permiso a la autoridad para matar a aquel galafate, Cobijero lo vio e hizo el intento de embestirlo. José González (Carnicerito) se hallaba de espaldas a él, por lo que Balderas, sin pensarlo, salió del burladero donde le estaban cosiendo la ropa e intentó llevárselo hacia el tercio contrario. Cobijero, al sentirlo cerca, hizo caso omiso del capote y lo arrolló con los cuartos traseros levantándole del suelo. Después, en fracciones de segundo, volteó el cuello y antes que el torero cayera a la arena, le hundió el pitón izquierdo en el costado derecho. Cuando fue llevado a la enfermería, se vio que la cornada era mortal de necesidad; tenía destrozada la arteria hepática. Falleciendo a los diez minutos de haber ingresado en la enfermería.

 

Coche:
La tarde del día (03-03-1968) alternaron en la Plaza México los diestros Raúl García, Gabino Aguilar y César Faraco, que recibió la confirmación de su alternativa –fue la número 148, del total de presentaciones, alternativas y confirmaciones de los matadores de toros en la Monumental Plaza México desde 1968 a 1978-, siendo su padrino Raúl García, al cederle la muerte del toro, de nombre Coche, con 440 kilo de peso vivo, de la ganadería mexicana de Rancho Seco. Se lidiaron aquella tarde cinco toros de Rancho Seco y uno de Santo Domingo. Esa tarde fue lidiado también el bravísimo toro, de nombre Rosalito, de la ganadería mexicana de Rancho Seco, al que se le dio la vuelta al ruedo por su gran pelea y bravura en los tres tercios, obteniendo el trofeo en disputa, al convertirse en el más bravo de la temporada 1967-68.


Cocherito:


Brava y con salero resultó la novillada de don Joaquín Buendía, antes Santa Coloma, de la que sólo se corrieron cuatro bichos por rechazar dos los veterinarios, siendo aquéllos reemplazados por dos de Felipe Bartolomé, uno de ellos -el quinto- fue estupendo. De los toros destacaron dos:
*Codorniz, número 145, negro bragado, de Buendía, arrancó hacia el caballo en la primera vara con la velocidad de un rayo, derribando, y recargó algo codicioso en las otras dos. A pesar de escarbar y echar la cara al suelo en algunos momentos, fue un novillo de arrancada alegre y desde largo, siendo otro novillo de bandera. 

 


*Cocherito, número 21, negro, también de don Felipe Bartolomé, cumplió en cuatro varas, recargando sólo en la primera. Llegó a la muerte suave como un guante de seda, siendo un toro notable, dando un peso de 243

kilos.
 

 

 


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