Toros Notables

Entrega nº 113 - Civilón - Clarín

461. Civilón:

Fue célebre Civilón, de la famosa ganadería española de don Juan Cobaleda, de Campocerrado (Salamanca), protagonista de una de las mayores curiosidades afectivas y de nobleza que se han dado en la historia ganadera. De pelo negro y de hermosa presencia. Hizo en su tienta una bravísima pelea. Pero después, en el campo, mostró tal nobleza y docilidad que le daban de comer en la mano, le rodeaban y hasta se recostaban sobre él niños familiares del ganadero y cuantas personas le visitaban, muchas de ellas atraídas por la curiosidad de tan raro ejemplar. Se lidió en la plaza de Barcelona durante la primavera de 1936. Fue regularmente bravo en el tercio de varas, y cuando más dura era la pelea le llamó el mayoral de la ganadería; acudió dócilmente Civilón, fue acariciado y por clamorosa unanimidad se pidió por el público que se le indultara de la muerte, gracia que fue concedida por el presidente, con la anuencia del matador Luis Gómez (el Estudiante), que accedió a matar a un sustituto. Una o dos veces se le sometió a la misma prueba con idéntico resultado, quedando perdonado definitivamente, y en los corrales de la plaza de Barcelona, hasta que llegaron los trágicos momentos de la Guerra Civil (Véase toro, Corteso).

El notable periodista e investigador taurino don Antonio Santainés consiguió para la revista Aplausos una mayor riqueza de datos:
“En la dehesa salmantina de don Juan Cobaleda vivió la vaca, llamada Civilona, que a lo largo de su vida reproductiva parió cinco vástagos, bautizados según costumbre en las ganaderías de reses bravas con derivados del apodo materno: Civilero, Civilito, Civil, Civilín y Civilón… Había muerto ya Civilota. Juan Cobaleda vendió el último producto de la familia, Civilón, para una novillada que iba a celebrarse en Valencia. Pero en una de sus frecuentes y encarnizadas peleas con los demás novillos resultó herido, aunque no de gravedad: una herida en el cuello que tardó varios meses en curar, haciéndolo los gañanes. La hija del ganadero, Carmelita Cobaleda, una niña de siete años, acompañaba con frecuencia a los vaqueros en aquellas largas curas. Y empezó a familiarizarse con el toro al que acabaría por domesticar.

Don Felipe Sassone le dedicó una bella crónica a Civilón en Blanco y Negro, con fecha (05-07-1936) bajo el título Un toro sociable, que, indiscutiblemente, lo era. Y aunque agresivo con sus compañeros en el campo, con el hombre se mostraba, eso, sociable, sin duda pensando que con miel se cazan las moscas. ¿Pues no que tienen una inteligencia elemental? Es más, aquel toro, al igual que Palmero, de don Manuel García Fernández Palacios, había reflexionado al final, exactamente igual que un ser humano, en que los causantes de su profunda herida. que le dolió durante meses en las curas se la habían causado sus compañeros y que los vaqueros le habían curado. (Foto T. I pág. 346)

En fin, que a Civilón le llegó la hora. Juan Cobaleda lo habían vendido con anterioridad a don Pedro Balañá para ser lidiado con otros cinco toros de la misma ganadería, en la Monumental de Barcelona. Cinco cosos taurinos se disputaron el soberbio ejemplar: Valencia, Zaragoza, Bilbao, Madrid y Barcelona. En la pugna –según El Día Gráfico- había triunfado Pedro Balañá, pagando 30.000 pesetas. Seis mil duros del año 1936, que era un buen dinero. Anunciado en la ciudad Condal para la corrida del (28-06-1936) en la que iba a torear Manuel Jiménez (Chicuelo II), Luis Gómez (El Estudiante) y Rafaelillo. Salió en quinto lugar. Al torearlo El Estudiante con el capote, se quedó algo en los viajes pero sus ataques fueron a más. La orden de salida de los picadores fue protestada por el público. Puesto en suerte el primero, se fue hacia él, sin vacilaciones. Civilón, recibió un puyazo. Arreciaron entonces las protestas y, así las cosas, agitó el presidente el pañuelo verde. Aparecieron los cabestros y tras ellos marchó el noble de Civilón al corral entre las ovaciones, en especial, de las mujeres.
Por segunda vez Civilón se había salvado de la muerte, esta vez en una plaza de toros, pero tres semanas después, al iniciarse el (18-07-1936) la Guerra Civil Española, el desventurado Civilón ya no regresaría al campo y lógico es suponer que su carne abasteciera las necesidades de los milicianos. La nobleza de un toro estuvo una vez más sirviendo de ejemplo a la barbarie criminal de los seres humanos: la supuesta inteligencia elemental venció a la suprema de los hombres. ¡Qué vergüenza…! (Colocar foto: Pág. 347 T. I y pág. 78 T. 3. EL COSSIO 2000).

462. Clarillo:

El cornúpeto de la ganadería española de don Sabino Flores, que llevó el nombre de Clarillo, fue lidiado en Hellín (Albacete, España) el año 1882, mató con verdadera pujanza y arrollador encaste seis caballos.

463. Clarín:

Manolo Vázquez y Antonio Chenel (Antoñete) alternaron en un mano a mano, el memorable día (12-10-1983), en que el diestro sevillano se retiró definitivamente de los toros en su Real Maestranza de Caballería de Sevilla, tras realizar sendas grandes faenas y salir por la Puerta del Príncipe, tras cortarle las dos orejas al toro, llamado Clarín, de la ganadería de Manolo González . Su hijo mayor le cortó la coleta tras estoquear, mano a mano con Antoñete, un lote de distintas divisas, con el colofón de una nueva salida por la ansiada puerta sevillana. Desde entonces, cumplidos sus sueños, disfruta de la definitiva retirada participando en los más variados foros y tertulias taurinas, falleciendo en Sevilla el (14-08-2005), tras larga y penosa enfermedad.

El ex diestro y ganadero sevillano Manolo González, que desde que se hizo una gran figura como matador de toros sintió una gran pasión por el encaste de los Nuñez; de ahí que cuando tuvo fama y dinero adquirió una punta de ganado de los Hermanos Nuñez y formó una de las ganaderías más importantes de las décadas de 1970-1990. Manolo, en una entrevista aparecida en el número 256 de la Revista de Actualidad Taurina 6 TOROS 6, de fecha (25-05-1999), habla con orgullo su hierro, que desde su formación ha propiciado de manera ininterrumpida un sin fin de éxitos a grandes figuras en plazas importantes.

Y siguiendo con el tema, habló después su actual representante, Manolo González Sánchez-Dalp, quien puntualizó: «Prácticamente, desde que mi padre empezó a lidiar, muchos toreros se encumbraron con nuestros toros. Recuerdo uno sensacional, Clarín, y al que le cortó las dos orejas en la Real Maestranza de Caballería de Sevilla el no menos sensacional Manolo Vázquez. Hace unos años volvió a salir por la Puerta Grande de Las Ventas con otro toro nuestro al igual que los hiciera en 1985, El Niño de la Capea, con Cumbreño.

Por la Puerta del Príncipe salieron Manolo Vázquez en su despedida, Francisco Rivera (Paquirri), Paco Ojeda, Espartaco, con el toro Facultades y Joselito. Otro toro importante fue Correríos, estoqueado por Emilio Muñoz en su reaparición, y que significó muchísimo en su carrera. También, y esto en 1990, mató un extraordinario toro Rivera Ordóñez, haciéndole una gran faena, aunque luego lo pinchara, y lo mismo sucedió en 1991 con Dávila Miura.»
 


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