Sergio Pérez Aragón

Sergio Pérez Aragón

Cronista taurino

25 Abril 2020

La Feria de Sevilla o de Abril mercantil, social y taurina

 En 1254 el Rey Alfonso X “el Sabio”, hijo de Fernando III “el Santo” patrón de Sevilla, otorga el Real Privilegio a la antigua Híspalis de poder celebrar una feria de mercado ganadero y agrícola en dos épocas del año, una en primavera y otra en otoño. Así se mantienen a lo largo de los años hasta que en 1846, en un periodo de deterioro social y económico de la ciudad, dos concejales liberales de la corporación local, además de empresarios, el vasco José María Ibarra, entonces Teniente de Alcalde, y el catalán Narciso Bonaplata defienden la creación de una feria agropecuaria de forma permanente.


Dicha actividad sería aprobada en pleno el 18 de septiembre de 1846 por unanimidad en el Cabildo Municipal y refrendada por la Reina Isabel II. Se nombraría una comisión especial para elaborar un informe, que una vez visto y ratificado por el alcalde y por el jefe político, establecía como fecha de celebración los días 19, 20 y 21 de abril, adelantándose posteriormente un día para no coincidir con la más antigua de todas las ferias, la de Mairena del Alcor desde 1441.

 

Aunque el nacimiento de aquella primera Feria de Abril de 1847, entre los días 18, 19 y 20 de abril en el Prado de San Sebastián, actualmente uno de los centros neurálgicos de Sevilla colindante entre otros con la Plaza de España y la Universidad, era la creación de comercio, pronto vislumbraría el carácter social que denotaban las diecinueve casetas que la componían, y a la que se calcula acudieron más de veinticinco mil visitantes entre público, ganaderos y tratantes. Estos últimos, los tratantes, solían ser de etnia gitana, cuyas esposas vestían de forma particular, una bata con volantes, bordados y distintos colores que las mujeres de la alta sociedad que acudían a la feria fueron copiando y mejorando hasta los actuales trajes de gitana o de flamenca.

 

En ella se vendían variopintas mercancías como vinos, chacinas, joyerías, ropas, etc., además de llevarse a cabo el trato para la compra-venta de todo tipo de ganado: cabras, carneros, ovejas, cerdos, vacas, burros, bueyes, o caballos. Otro particular eran los concursos de ganado, donde por ejemplo se otorgaban premios de cuatro mil reales al buey más pesado o de dos mil al lote de diez carneros merinos de mejores lanas. Con el paso de los años, sus fines mercantiles y comerciales se fueron mezclando con los festeros y sociales en una población que se refinaba por momentos.


En sus comienzos llegó a coincidir con la Semana Santa, para irse distanciando en los días hasta la actualidad, dos semanas después del Domingo de Resurrección. En cuando a duración, desde su comienzo de tres días, hasta los establecidos oficialmente desde 2017 de siete días de domingo a sábado. La noche del sábado previa a la apertura oficial con el alumbrado a las 12 de la noche, tiene lugar la Cena del “Pescaito” donde entre otros majares se degusta buen marisco de Sanlúcar y la clásica fritura gaditana del pescado. Su cierre una semana después, en la noche del sábado a la misma hora de su comienzo con los fuegos artificiales junto al Rio Guadalquivir.

 

Pero no siempre la feria se celebró en el mes de abril, por retraso en el calendario litúrgico y su distanciamiento en días de la Semana de Pasión, cuatro ediciones han tenido su celebración en los primeros días de mayo: año 1962 del 1 al 6 aún en el Prado de San Sebastián; la primera a celebrar en Los Remedios el año 1973 también con igual fecha; 2011 del 3 al 9; y la de 2019 la más tardía de todas del 5 al 11 de mayo.


A la vez que la feria de ganado, a donde también asistían mayorales y ganaderos de bravos, los espectáculos taurinos siempre estuvieron presentes, de forma que en 1777 con un tercio de plaza construida así como su Puerta del Príncipe tuvieron lugar cuatro eventos los días 10, 12, 14 y 16 de abril, con Pedro Romero y José Delgado “Pepe-Hillo” como protagonistas.

 

Aquel primer año de su constitución oficial en abril de 1847, levantada media Maestranza con el otro medio aún de madera permitiendo entrever la Catedral y su Giralda, tuvo lugar el 18 la primera corrida de toros con una exposición de ganado el día previo. Eran empresarios D. José Calderón y D. José Berro, quienes organizaron un festejo con toreros de bajo prestigio, que fue muy criticado, compuesto por el gaditano Manuel Díaz "Lavi" y el sevillano Juan Lucas Blanco, con su paisano Manuel Trigo de medio espada. Los toros eran de Francisco Taviel de Andrade y Francisco Arjona “Cuchares”, primer torero metido a ganadero, con un premio de seis mil reales al toro más bravo de aquella tarde.

 

 

Desde entonces todas las primeras figuras del escalafón han actuado en su feria taurina que se divide en dos semanas, la de prefería y la de farolillos, dependiendo de que se actúe antes o durante los días oficiales. A lo largo de su historia muchos momentos especiales: comienza el siglo XX celebrándose 4 corridas de toros; en 1909 los toros de Miura mandan a la enfermería a todo el cartel, José Claro “Pepete”, que muere por cogida un año después en Murcia, Antonio Moreno “Moreno de Alcalá” y a Francisco Martín Vázquez, padre de la dinastía de los Martín-Vázquez, suspendiéndose el festejo tras la lidia del quinto toro; el 21 de abril de 1914 comparten por primera vez cartel Juan Belmonte y Joselito, que había debutado en la Maestranza la temporada anterior; del 37 al 39 no hubo festejos por la guerra pero sí feria de ganado que por entonces ya iba a menos hasta desaparecer; a partir de mediados de siglo ya son 8 corridas de toros; en el 54, el 27 y 29 de abril, el diestro venezolano Cesar Girón cortó un rabo en cada actuación; en el 59 torea por primera vez Curro Romero, que ya lo hizo de manera consecutiva hasta la Feria del 2000, el 2 de mayo concretamente; una faena épica en el 60, de Diego Puerta al toro Escobero de Miura con el que se jugó la vida y al que cortó una oreja; en la década de los 70, ya con Diodoro Canorea de empresario, son 12 los festejos; el 25 de abril de 1971 el matador de toros isleño Francisco Ruiz Miguel, que sustituía a Limeño, corta el último rabo en la Maestranza hasta nuestros días al toro Gallero de Miura; el estellés Pablo Hermoso de Mendoza es en 1999 el último en cortar un rabo entre los caballeros rejoneadores.

 

En la temporada de 2011 se indulta por primera vez a un toro, Arrojado de la ganadería de Núñez del Cuvillo por José María Manzanares y se le otorga de forma simbólica dos orejas; en la del 2016 a Cobradiezmos de Victorino Martín por parte del matador sevillano Manuel Escribano; y con iguales trofeos en 2018 a Julián López “el Juli” quien devuelve al campo bravo a Orgullito de la ganadería de Garcigrande.

 

Una Feria de Abril o de Sevilla que a pesar de nacer con fines ganaderos es más torerista que torista, donde su millón doscientos mil metros cuadrados están diferenciados en tres zonas, Real de la Feria, calle del Infierno y aparcamiento, con 1052 casetas comunicadas por un callejero de quince figuras del toreo que son: Curro Romero, Manolo Vázquez, Ignacio Sánchez Mejías, Rafael Gómez Ortega, Antonio Bienvenida, Joselito “El Gallo”, Juan Belmonte, Gitanillo de Triana, “Costillares”, Espartero, “Pepe-Hillo”, Pepe Luís Vázquez, Pascual Márquez, Ricardo Torres “Bombita” y Manuel Jiménez “Chicuelo”.


Tras las Fallas de Valencia, la Feria Taurina de Abril es otro gran escaparate donde se empieza vislumbrar el futuro de la temporada taurina española. Significativa es su afición, capaz de clamar y llevar en volandas hasta donde haga falta a un torero triunfador, o de guardar el más respetuoso y singular de los silencios durante la lidia mientras un diestro se juega la vida en este incomparable marco de dorado albero con minarete y Giraldillo de fondo.

 

Con los mismos fines que la de primavera pero en otoño, desde 1875 se instituye la de San Miguel que tendría lugar entre los días 28, 29 y 30 de septiembre. Se asentaría en el mismo sitio, en el Prado de San Sebastián, para posteriormente trasladarse a Tabladilla, luego al Sector Sur y por último a Los Remedios. Como su hermana mayor, de sus inicios comerciales pasó al social y festivo hasta su prohibición en los años 40 permaneciendo sólo su carácter mercantil. Su decadencia vendría en los años 70 hasta su definitiva desaparición. Lo que sí perduraría serían sus festejos taurinos, que con el nombre de Feria Taurina de San Miguel, aunque no tan extenso como los de abril, mantienen el interés de la afición siendo importantes protagonistas de final de temporada en el calendario sevillano, andaluz y nacional.

 

Sergio Pérez Aragón

 

 




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