Gacetilla Taurina

Gacetilla Nª 115 - El Alma Brava del Toro

Un león y una cebra están en libertad en la misma región selvática. Si el hombre hostiga a la cebra, ésta huye; en cambio, bajo las mismas circunstancias, el león, tan pronto comience a sentirse acorralado, atacará: ¿por qué? El toro convive en la misma dehesa, cortijo o rancho, en el mismo potrero, con venados, jabalíes y cabras. Ante el mismo estímulo, el toro acomete y los otros huyen, atacando el jabalí si se le cierra la huída... es el misterio de la bravura, que en el cortijo de El Cuarto, el primero de la familia Miiura, la tenía hasta la burra que iba por pan, a la antigua Estación de Córdoba, en Sevilla.

Cualquier intento de contestar supone adentrarse en dicho misterio, ya descifrado en su punto de arranque cerebral, ante cuyo solo planteamiento se quedaba perplejo el caballero Álvaro Domecq y Díez: ¿qué es la bravura del toro de lidia? Materia prima básica, de eso no hay duda, en un mundo cada día más enredado entre conflictos, caudales, ambiciones y peligros; materia prima esensial, en un complejo de actividades en que más de 2.000 ganaderos y criadores se desenvuelven en unos 3 millones de hectáreas, hábitat de una población de más de 500 mil reproductores, de donde salen, aproximadamente 14 mil ejemplares que cada año de corren en los ruedos del Viejo y Nuevo Mundos; con un movimiento, también aproximado, de 500 mil millones de pesos mexicanos, de los del año 1984-85, en los que participan más de 5 mil familias; sin incluir, por supuesto, el personal y la incon-mensurable riqueza que se moviliza en torno a la Fiesta misma, ni el valor de ranchos y ganaderías, que refiriéndonos a la España actual la cifra podría multiplicarse por 20; pero ese es otro tema.

El volumen exacto de las cifras económicas reales que se mueven en la Fiesta Brava y, en general, en el complejo Mundo del Toro de Lidia, resulta poco menos que imposible de determinar; pero, sin duda, su cuantía nos dirá siempre lo suficiente para que merezca la pena preocuparse por indagar, investigar y estudiar, sobre esa «sutil e inaprehensible materia prima que anima la bravura, y propiciar su defensa y mejora económica, como hace dos decenios largos señaló magistralmente el insigne erudito, escrito y periodista, ex director de A B C de Sevilla, don Nicolás Salas, en su obra sobre los aspectos económicos y comerciales de nuestra Fiesta Nacional.

Sutil e inaprehensible y, sin embargo, queda materializada en la corporal presencia de la inconfundible plástica -he evitado decir «jechura»-, uno de los más bellos seres vivos del fascinante mundo animal. Y tan es así que, cuando se habla de bravura, no se le puede disociar de la estampa, como el toro de la imagen que presentamos, y el trapío, términos nacidos de la pura metáfora, pero trasladado con precisión objetiva de estricto valor zootçecnico, al ámbito científico en el que hemos trabajado tantos años, para designar la exteriorización de esa realidad considerada hasta 1964 como inmaterial y psíquica (2).

La bravura, como facultad con base neuronal, localización cerebral a la luz de los últimos descubrimientos y soporte funcional sobre sustancias bioquímicas para-hormonales y bioamidas, tiene -como la facultad mental del hombre-, íntima depen-dencia con la estructura específica de la materia y es consecuencia de lo físico-químico y eléctrico, cuando no magnético. A partir de esta serie de acaecimientos, sin impone, en una primera fase, un registro y un control de las complejísimas actividades cerebrales y las consiguientes reacciones bioquímico-eléctricas que las originan -inmersas en un medio iónico de micro-elementos minerales, entre otros-, las man-tienen y se dan en un portador zoológico, que comportan un conjunto de caracteres fenotípicos -externos- y sustancialmente definidos, que cambian, mejoran, degeneran e incluso se extinguen cuando la bravura sufre correlativas alteraciones, como venimos observando en las últimas décadas.

Todo nos lleva, inevitablemente a pensar en la intervención de una serie de factores que operan cambios genéticos y somáticos al amparo de misteriosas fuerzas biológicas cuya función y localización siguen siendo, pese a los descubrimientos de los doctores citados, objetos de mayor interés y cuyos resultados iremos desarrollando a lo largo de esta primera publicación y los siguientes tomos enciclopédicos dedicados al toro bravo, como modestas aportaciones hacia su mejor conocimiento, de ganaderos, toreros, aficionados y a cuantos se interesen en estos temas y, en general, a todos los asistentes a las celebraciones taurinas.


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