Origen y Enigma

XIX - La segunda casta fundacional -"Jijona"

Señalamos, en la pasada entrega, que los últimos vacunos de origen Jijón quedaron extinguidos por completo durante la Guerra Civil Española, aunque desde comienzos del siglo XX su regresión, como la de otras muchas ganaderías, especialmente en toda Castilla la Vieja, había sido considerable y estaban limitados a un número reducido de vacadas, que fueron cruzándose de forma paulatina con reproductores de otros orígenes. De este modo, aunque, como dice el doctor Adolfo Rodríguez Montesinos, el conflicto bélico fuera la causa última de su desaparición, la escasa capacidad de adaptación de las ganadería Jijonas a la evolución del espectáculo taurino, las había condenado ya de antemano. Y es que fue tal la transformación que se vieron obligados a realizar los ganaderos, que muchos se cansaron y aburrieron de tantos esfuerzos.

En concreto, el toro jijón y sus parientes más cercanos, los llamados “toros de la tierra”, presentaban desde que se tienen noticias, una serie de características de comportamiento muy acusadas y considerablemente negativas, que pronto les coloraron en inferioridad de condiciones con respecto a las demás procedencias ganaderas, especialmente con el ganado bravo de Andalucía. Por ello desde el siglo XIX fue creciendo cada vez en mayor medida el número de ganaderos que eliminaron la procedencia jijona en pureza y optaron por realizar diversos cruces buscando incorporar al patrimonio genético de sus vacadas las virtudes que la Casta Jijona no brindaba independientemente.

Como ejemplo ilustrativo, ya para el año 1754 y concretamente el 25 de mayo de ese año, el matador José Cándido toreó en Madrid el día de su alternativa a Capitán, jijón de pinta y de casta, cedido por su padrino Diego del Álamo (El Malagueño) que, por cierto, le atropelló al dar un pase, por lo que hubo de retirarse, aunque se ignora la importancia del percance. Siendo el primer toro que aparece bautizado con un nombre en la historia de la tauromaquia.

Y tienen sangre de Jijón, en atención a sus orígenes, como tronco fundacional de la cabaña brava española, las ganaderías de Colmenar (Madrid), que constituyen el último baluarte de la antigua raza Jijona, entre las que apenas quedaba alguna que no hubiera cruzado con toros andaluces (Vicente Martínez, Manuel García-Aleas, Félix Gómez, o la ya desaparecida de don Manuel Bañuelos); si bien engloba a todos los vacunos de lidia que se criaban en la zona centro de la Península Ibérica, abarcando su hábitat las tierras de La Mancha, las riberas del río Jarama, las estribaciones de la sierra del Guadarrama, en la zona señalada de Colmenar Viejo y los Montes de Toledo. Y las ganaderías de procedencia vazqueña, procedentes de Andalucía, que llegaron a Castilla (duque de Veragua), con sus diversas ramas) son testimonio de lo citado. En Salamanca, por ejemplo, ya no queda ninguna ganadería brava de sangre pura morucha, ni siquiera con sangre alguna indígena.

Entre las primeras ganaderías que tienen casta Jijona figura la de don Sabino Flores, después Tordesillas, con sementales de don Eduardo Ibarra, Su divisa: caña y encarnada. Su señal: una descuartada en cada oreja; en otras, nada, según cuando se practique el herradero. La ganadería está ubicada en Infantes (Ciudad Real). Cuando era del señor Flores, produjo toros poderosos, especialmente el año 1880, tales como: Batallón, que, lidiado en Vinaroz, mató todos los caballos de la caballeriza y el público intentó destruir la plaza; ante tal actitud, los empresarios salieron inmediatamente a buscar más caballos, pagándolos a como pedían; y Cachorro, que acabó con los que habían adquirido los empresarios, repitiéndose otra vez el escándalo por parte de los aficionados. Un tercer astado, Renegado, fue el primero lidiado en París a la usanza española en la plaza de la calle de la Federación, en fecha desconocida, y que estoqueó Juan Ruiz (Lagartija ).

Igualmente tuvo casta jijona la de don Manuel García-Aleas, que fundó la ganadería hacia el año 1780 con reses compradas a los señores Perdiguero, vecinos de Alcobendas (Madrid), y otras de acreditadas castas de la región de Colmenar. Poco después la aumentó con 60 vacas de don Juan Crisóstomo Martínez, y más tarde, hacia 1810, tras una selección de la vacada que poseía, echó a las mismas un toro de la ganadería de el Barbero de Utrera, procedente de la del conde de Vistahermosa, Azulito. En 1840 cruzó nuevamente con toros de don Diego Muñoz y Pereiro, de casta Jijona, con tan excelentes resultados que volvió otra vez a cruzar con un semental de adquirió a don Manuel Gaviria, procedente aquél de la misma casta de Jijón.

Originariamente no existieron grandes diferencias entre todos estos animales, aunque la denominación Jijona ha sido utilizada exclusivamente para aquellas reses nacidas y criadas, en la región de Villarrubia de los Ojos del Guadiana (Ciudad Real), donde la familia Jijón mantenía sus posesiones. La reses seleccionadas por esta afamada familia ganadera adquirieron mayor relevancia y les permitieron adquirir la consideración de Casta Fundacional, mientras que los restante grupos de ganado existentes en la zona centro y que tenían origen semejante, como los de Colmenar Viejo, pasaron a denominarse “los toros de la tierra” e incluso luego los ganaderos de estas zonas incorporaron reproductores jijones para definir aún más el carácter racial de sus respectivas vacadas.
 


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