Noticias

Andy Cartagena y Leonardo Hernández abren la puerta grande

Andy Cartagena y Lonardo Hernández - EFE

Andy Cartagena y Leonardo Hernández abren la puerta grande

28 Marzo 2011

Castellón. Segundo festejo de La Magdalena. Tres cuartos de plaza. Toros de Los Espartales, .

Rui Fernandes, ovación:
Andy Cartagena, dos orejas;
Álvaro Montes, silencio;
Sergio Galán, oreja con petición de la segunda y dos vueltas al ruedo;
Leonardo Hernández, dos orejas..



Castellón. 2ª de feria. Casi tres cuartos. Primaveral.

Seis toros despuntados para rejones de Los Espartales (José Luis Iniesta), de hechuras, suerte y condición dispares. El tercero, el más en tipo, galopó de bravo y tuvo corazón y fijeza. Se vino abajo hasta afligirse el cuarto. Se echó el quinto, pero se levantó. Molido a capotazos y herido de dos rejones, se puso dócil el segundo. Manejables primero y sexto.
Rui Fernandes, saludos. Andy Cartagena, dos orejas. Álvaro Montes, silencio. Sergio Galán, oreja y dos vueltas. Leonardo Hernández, dos orejas. Manuel Lupi, ovación.

Odiosas pero se hicieron inevitables: las comparaciones cuando el cartel es de seis rejoneadores. Uno de otro nivel y muy por encima de los otros cinco: Leonardo Hernández en tarde de muchos prodigios. Después de Leonardo, “naide”, como dijo el clásico (el cáustico “después de mí, naide” data de 1901, se atribuye a Guerrita), y después de “naide”, en esta corrida de Castellón, dos más o menos a la par pero de estilos diferentes: Andy Cartagena y Sergio Galán. Y, después, los otros tres. Más corrido y toreado Rui Fernandes; sin sitio todavía y hasta desbordado por los acontecimientos Álvaro Montes, a cuyas manos vino el toro más bravo de la tarde; relativamente nuevo, pendiente de ponerse en el ritmo español de esta fiesta el joven Manuel Lupi, que monta bien de verdad y casi tan despacio como Galán.

Y, luego, como siempre, la suerte de los toros, que va por barrios. El toro de Leonardo, el único que se soltó sin divisa, atacó de partida –y tanto que Leonardo marró en el primer intento de clavar cuarteando en los medios-, pagó el efecto de un rejón de castigo demasiado trasero y al cabo de faena intensa y breve llegó a echarse arrancado en costalada y, por tanto, no de manso sino embistiendo. Leonardo no dejó que lo colearan para alzarlo sino que lo hizo él con un sutil toque por delante: un amago del caballo como si la cabeza fuera la punta de un capote. La casta ayudó al toro a levantarse. Sólo dos errores o infortunios de Leonardo: la marrada primera y el clavar trasero el primer castigo.

Lo demás fue un portento. El sentido del toreo –la concisión, la resolución, los tiempos de la faena, la elección de terrenos, las transiciones- y, naturalmente, una manera de montar de insuperable brío, el caballo ajustado a las piernas en un espejismo de centauro, vertical el talle salvo en las descolgadas de desenfadados desplantes. Variedad en los ataques con las farpas y en las salidas de suerte: a pitón contrario en tablas, al sesgo en el tercio, reuniones primorosamente medidas, galopes de costado ajustados, encendidos.

Un par a dos manos que fue, por preparación, acople y acierto, la joya de la corrida entera. Dos de las cortas a violín en el mismo platillo y sin transiciones. Una estocada ligeramente contraria. Y los aires justos a su debido tiempo: la pirueta sobre cuartos delanteros casi en la misma puerta de las cuadras, y con ella reclamó al toro, y enseguida el cuarteo para dejar a dos manos los dos palos arriba. Arriba todos los hierros clavados. La plaza bramó de emoción, y eso que pesaban como plomo casi dos horas de festejo para entonces. Si no es por el breve renuncio del toro, la faena se premia con el rabo.

La cuadrilla de Cartagena abusó de los capotazos de doma –tan en boga en el toreo de a pie- y, si no fueron veinte, serían treinta. Y así no vale. O así no es. En compensación, la pureza de un rejón de castigo a estribo en los medios. Exagerado un segundo rejón, que, sumado al capeo desaforado, dejó al toro como carretón de entreno. Piruetas, balanceos en el sitio, contorsiones de caballo articulado. La parte circense de la torería. Caballos montados al estribo, cierta dosis de demagogia. Notable Sergio Galán con un toro que se vino abajo hasta afligirse. Los mejores aires ecuestres de todo el festejo corrieron a cargo de Galán y su cuadra: el passage en el sitio, los ataques de caras, los riesgos en llegadas de mucha verdad o pureza. Valor para aguantar el galope fuerte y un punto incierto del toro en la salida. Una estocada con vómito.

Despegadito Rui Fernandes, casi desarbolado Montes, no siempre preciso Lupi. Y la crisis a su manera: los rejones eran en Castellón de casi lleno. Casi tres cuartos esta vez. Las cajas de ahorros no se anuncian en la plaza. Fue, sin embargo, una tarde de primavera.

Colpisa-Barquerito



 






Últimas Noticias

La Plaza de toros de la Isla nuevo centro multiusos
Juan José Padilla recibe las cabezas de los Jandillas de su despedida de Pamplona
Altísimo nivel en la novillada de Ubrique en la que se cortaron 9 orejas ante un gran encierro de ‘Toros de El Torero
"De Sal Oro" expresa su malestar con el cartel de la corrida de El Puerto
El Puerto presenta el cartel del 140 Aniversaio de la Plaza Real
Hoy se inician los tentaderos clasificatorios VII certamen ALFARERO DE PLATA 2020 Villaseca
Villaseca suspende el VII Certamane "Alfarero de Plata"
El Comité de Crisis del sector taurino solicita una reunión a la Ministra de Trabajo
Mano a mano entre Ponce y Emilio de Justo para el Martes Mayor placentino
Presentada la Memoria Taurina 2019 de la Provincia de Cádiz.
¡Viva San Fermín! ¡Gora San Fermín! (y II)
¡Viva San Fermín! ¡Gora San Fermín! (I)
Dos orejas por coleta para Manuel Osuna y Joselito Sánchez, en la primera novillada con público en Moron
Los aficionados exigen a la Comunidad de Madrid la vuelta de los toros a Las Ventas
Morón de la Frontera agota todas las ‘localidades disponibles’ y desinfecta la plaza



Subir