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El Rey de los toreros: Joselito, y “su” música (V)

D. Pedro Muñoz Seca

El Rey de los toreros: Joselito, y “su” música (V)

21 Mayo 2020

 El Rey de los toreros: Joselito, y “su” música (V)

 

 

 



Joselito ha sido figura e inspiración para todas las artes, pintura, escultura, poesía, hasta para la arquitectura como promotor en la construcción de plazas monumentales. Todas menos una, la música, aunque finalmente la historia le haya hecho justicia. Se tratan de dos bellas composiciones las cuales no le contemplaban como imagen de las mismas, son “Gallito” y “Silencio por un torero”. Y otra que escrita en 1920 “sólo” tardaría noventa años en ser estrenada, “Pobre Joselito”.

 

“Gallito” es sin duda la pieza musical más conocida y reconocida a la figura de Joselito aunque no fuera para él en su nacimiento. La historia de este pasodoble, aun sabida por casi todo el mundo taurino, merece la pena recordar.

Organizada y a beneficio de la Asociación de la Prensa de Valencia, se anunciaba para el 29 de julio de 1904 una novillada con el valenciano Agustín Dauder “Colibrí”, y los sevillanos Ángel González “Angelillo”, Manuel Pérez “Vito” y Fernando Gómez “Gallito II”, los novillos de Félix Gómez. Al maestro riojano Santiago Lope Gonzalo, Director de la Banda de Valencia, le encargaban escribir un pasodoble a cada uno de los actuantes para ser estrenados durante su primera faena. Así, las partituras tituladas, Dauder, Angelillo, el Vito y Gallito se estrenaban en la fecha anunciada siendo interpretadas por alguna de las seis bandas participantes: Catarroja, Torrente, Regimiento de Mallorca, Beneficencia, Veteranos y Municipal de Valencia, todas bajo la batuta del maestro Lope.

 

Fernando y José se llevaban 11 años de diferencia, contaba el menor 9 cuando el pasodoble fue estrenado. Gallito II llegó a tomar la alternativa en México, a su vuelta a España se mantuvo como novillero hasta cambiar el oro por la plata, pasando a formar parte de la cuadrilla de su hermano, el que ya apuntaba como “príncipe”. La fortuna taurina de Fernando fue ser para Joselito mucho más que un peón de confianza. Quienes lo vieron, cuentan, deambulaba perdido por la plaza tras el suceso de Talavera.

 

La extraordinaria calidad de la partitura “Gallito”, nombrada “Himno de los toreros”, sin duda casaba más con José que con Fernando, y así ha pasado a la historia llegando a sonar hasta en sus funerales.

 

Como anécdota de este pasodoble, una contada por Paco Moreno en su pregón por el 140 aniversario de la Plaza Real del Puerto. Corrían los años 40 cuando un Viernes Santo terminaba su estación de penitencia una Virgen de palio que en su parte superior lucía un gallo; en el momento de la recogida, daba la impresión de que el ave se iba a decapitar con el dintel de la puerta de la iglesia por lo que entre el público se empezaron a oír voces de ¡el gallo! ¡el gallo!; el maestro de la banda, pensando que los presentes pedían el famoso pasodoble, se dirigió a sus músicos y a la voz de “señores, Gallito” empezaron a sonar sus cuartetas llevando a cabo la Virgen una recogida de lo más taurina y por la puerta grande.   

 

Joselito tampoco era el destinatario de “Silencio por un torero”, cuya letra en principio nacía para otro torero, pero éste a caballo D. Salvador Guardiola. El escritor y director teatral Salvador Távora, también matador de toros, ejercía de sobresaliente el día que el rejoneador fue descabalgado, sufría rotura de cráneo y la muerte inmediata. Era el 21 de mayo del 60 en Palma de Mallorca, última vez que Távora se vistió de luces.

Távora, del albero se pasó a las tablas como cantaor en un grupo llamado Los Tarantos, junto a Manolo Sanlúcar y Paco Taranto, los que fueron contratados por Juanita Reina para su espectáculo “Olé con Olé”, obra de Antonio Quintero, quien escribía y coordinaba la parte teatral, Rafael de León, autor de las letras de las canciones, y Manuel Quiroga, de la música. Salvador, mostró a Rafael de León un poema escrito tras la muerte de su amigo y tocayo. Unos versos que inmediatamente le fueron fuente de inspiración y que junto con la música del maestro Quiroga sería la copla “Silencio por un caballero”. Esta partitura le fue presentada a la matriarca de los Guardiola, Dª. María Luisa Domínguez y Pérez de Vargas, quien inmediatamente y sin dudar rechazó la copla dedicada a su hijo.

 

A Rafael de León pronto se le vino in mente quien podía ser su protagonista, transformando parte de las estrofas, y quedando algunas de ellas, de la siguiente forma (entre paréntesis la letra a Salvador Guardiola/en negrilla a Joselito):

 

"Silencio el patio y la fuente/que está de cuerpo presente/(un señor y un caballero) el mejor de los toreros"

 

"Parece que está dormío, Dios mío,/(con un rejón en la mano) en su capote de brega /(y el Guadalquivir, su río, teñío) y por Gelves viene el río, teñío/(con sangre de toros bravos) con sangre de los Ortega”

y remataba…

"Y Sevilla, enloquecía,/repetía a todas horas/(que un toro mató en el ruedo,/que un toro mató en el ruedo/a Salvador Guardiola) pá qué quiero mi alegría,/pá que quiero mi alegría/si se ha muerto Joselito”.

 

El 11 de octubre de 1962 en el teatro Cervantes de Málaga se estrenaba a ritmo de pasodoble por Juanita Reina una de las más bellas coplas que se han escrito. Muchos artistas de la canción española han cantado e interpretado este lujo de canción como pasodoble, copla o bulería que cambió a Palma de Mallorca por Talavera, al rejón por la espada, y al caballo por capote y muleta.

 

En cuanto a “Pobre Joselito”, es el único pasodoble dedicado expresamente a Gallito. Éste, fue descubierto en 2007 por Salvador Arias, Presidente del Aula de Cultura La Venencia de Santander, tras leer en el Cossio unas estrofas a las que D. José María hacía referencia, y que eran prácticamente inéditas incluso para la Fundación Pedro Muñoz Seca, autor de la letra.

 

El escritor portuense, impresionado por su muerte, le dedicó en 1920 unos versos a los que puso música el madrileño Joaquín Taboada Steger y que con el nombre de “Pobre Joselito” comienza:

 

"¡Talavera! ¡Talavera!/qué triste suerte./En tu plaza bullanguera/de una cornada certera/halló Gallito la muerte./…”.

 

El 13 de mayo de 2010, noventa años después el pasodoble fue estrenado en el Teatro Victoria por la Banda local en Talavera de la Reina.

La música no fue del todo justa con Joselito, aunque finalmente se arrepintiera.

 
 Sergio Perez Aragón
 

 

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