
Toros en El Puerto
LOS HABITANTES DE LOS ACTOS TAURINOS
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Resulta
curioso y llamativo los señores, personas, personajes y personajíllos que
habitan un acto taurino de cualquier índole, llámese conferencia coloquio u
entrega de premios. De
un lado los organizadores y los que participan en el evento. Los primeros con su
correspondiente corbata, intranquilos, fueras de si, intentando que todo salga
bien y el complacer a todos, algunos pecando de vanidosos y todos con mas
nervios que un filete de vaca loca. Los segundos, que siempre llegan tarde, ora
por una reunión de ultima hora, ora por un atasco, ora por un contratiempo
inesperado, ora por un lio que desenliar.....al parecer no esta bien visto el
llegar a la hora acordada previamente. Los tardones están locos por que acabe
el evento, aunque dijeron que si a la propuesta, ellos mismos se preguntan que
pintan allí. Al
otro lado del escenario nos hallamos con los invitados, familiares y amigos.
Todos se dividen en tres grandes grupos. El primer sub-grupo podríamos llamarles
los invitados telegramas. Llegan los últimos, con todo ya comenzado, nunca se
sientan, están de pie, por detrás de los asientos y, antes que finiquite el
acto en cuestión, vuelven a marcharse hacia sus puntos de partida, para una vez
allí tomar unas copas y largar de lo que han visto y oído. Si se le pregunta
por ello, suelen contestar: El
segundo sub-grupo lo forman los discretos, mas vergonzosos, mas tímidos, los
fetén, los chapeau y en definitiva las personas al fin y al cabo. Entienden que
es un acto cultural, van a aprender algo mas sobre la fiesta, a divertirse y a
encontrar una tertulia amena. Lo malo de estos es que cuando van a refrescar la
garganta, después de arreglar la fiesta, ya no hay nada, porque acabaron con
las bebidas y los "piskilavis" los que quiero tratar a continuación Son
los mangantes los gañoteros y garrapatas de todo acto cultural que se precie. A
fuerza de asistir a cuantos se anuncian, le han dado la vitola de
aficionados aunque, algunos no saben siquiera donde tiene el rabo el toro. Lo
que menos les interesa es el tema o motivo de la reunión taurina. Antes que el
presentador de por finalizada la charla, conferencia o evento se apresuran a
ocupar una barrera de mesa y mantel, acaparan todos los platos y botellas, para
luego desplazarse por todos los tendidos, a ver sí queda algún triángulo de
queso olvidado, I!Se ponen hasta la montera!! Una
vez la barriguita llena y los cachetes ya coloraditos llega la hora de los
apretones de manos. Primero a los oradores, !Ienhorabuenal!, a los premiados,
!!enhorabuena!!, a los organizadores, !!enhorabuena!! y culminan estrechando la
mano de su vecino de localidad por haberles ofrecido un trozo de tortilla al que
no llegaba, cuando estaba lidiando las fuentes de jamón, las canastillas
de ensaladilla y los platos de caña de lomo. Si usted no asistió, y al día
siguiente se le tropieza por la calle, y se le ocurre preguntarle por como
discurrió la noche, le contesta, Muy bien, Muy bien ...... Claro, que si observan que el que les hace la pregunta es de otra entidad próxima a organizar algún acto, remataran la faena con la frase jabonoso y cobista... pero ustedes lo hacen mejor....
Si quieren comprobar el estado y situación de la sociedad española, asistan a una fiesta de toros.
Como proclama la primera accionista de los botes de laca, diva y musa de la desfachatez, no cambiéis... no cambiéis, porque al menos, habéis servido para hacer la editorial de hoy, que no es poco.
Paco Moreno - Cuaderno Taurino "Tarde de Toros" Radio Puerto - junio 2001
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