El diputado
Oriol Amorós ¡con sus apellidos tan catalanes!, de Ezquerra Republicana
de Cataluña, presentó en el Parlamento Catalán una proposición de ley
para modificar la Ley de Protección de Animales de forma que "prohíba"
explícitamente "las corridas de toros y los espectáculos con toros que
incluyan la muerte y la aplicación de las “suertes” de la pica, las
banderillas y el estoque".
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El grupo republicano alude a la evolución
–que es en sí una involución- de la misma normativa en Cataluña, que en
1988 prohibió el acceso de los menores de 14 años a las plazas de toros
y que en 2003 "dio un paso más" definiendo a los animales como seres con
capacidad de sufrimiento, explicó Amorós en un comunicado en el que
define a los toros como ''rumiantes pacíficos.''
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¡Que demagogia más barata! A ese
grupito sin identidad catalana alguna, por más que cambien y oculten
apellidos, que quiere abolir la fiesta brava se les olvida que está
atacando una tradición que, nacida de las clases más humildes de
nuestra Patria -¡¡de España!!, que es lo que a ellos les duele en el
alma y les amarga la vida-
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Una y
otra vez, a lo largo de los últimos quinientos años, la Fiesta de Toros
se ha visto sometida a los más absurdos ataques, a los caprichos de los
más diversos regímenes políticos, enfrentándose a proposiciones de
ley, como la que en ese
sentido ha sido presentada en el Parlamento de Cataluña, para abolirla,
lo mismo en España que en todas las naciones Latinoamérica. En el
texto de la misma se comete ya el acto de suprema ignorancia al
relacionar las corridas de toros, la fiesta rey “-la Fiesta de las
Fiestas”, como la nombraba María Félix-, cargada de culturas,
espiritualidad, valor y arte supremo, con las incalificables agresiones
de cobardía y odio que sufren las mujeres, los niños, la gente mayor o
las personas inmigradas; agresiones todas que son propias de mentes
descalificadas como las que hoy montan en nuestros días cuatro gatos
(quatre cats) de la política catalana de izquierdas.
El diputado Oriol Amorós ¡con sus apellidos tan catalanes!,
de Ezquerra Republicana de Cataluña, presentó en el Parlamento Catalán
una proposición de ley para modificar la Ley de Protección de Animales
de forma que "prohíba" explícitamente "las corridas de toros y los
espectáculos con toros que incluyan la muerte y la aplicación de las
“suertes” de la pica, las banderillas y el estoque". Siempre ha
ocurrido igual, que los cabecillas carentes de moral para ejercer la
Política –con mayúscula-, y de sentido del valor cultural de las
tradiciones de los pueblos, sienten una enfermiza inclinación por abolir
lo que no les gusta, pisoteando el derecho de la mayoría.
Porque ¿qué moral cívica para gobernar e imponer
proposiciones tienen quienes se permiten la atrocidad incalificable de
reunirse en Francia con terroristas y acodar que asesinen a españoles
inocentes en todas las regiones de España menos en Cataluña? …y poco
tiempo después la imperdonable masacre de Madrid… y sus secuaces
amenazando de muerte a doña Pilar Manjón. Y ahí sigue en su puesto con
las manos libres y la mente dedicada exclusivamente a tratar de borrar
de España un espectáculo por la que se le conoce el mundo entero. El
grupo republicano alude a la evolución –que es en sí una involución- de
la misma normativa en Cataluña, que en 1988 prohibió el acceso de los
menores de 14 años a las plazas de toros y que en 2003 "dio un paso más"
definiendo a los animales como seres con capacidad de sufrimiento,
explicó Amorós en un comunicado en el que define a los toros como
''rumiantes pacíficos.'' Además de ignorante, torpe en su definición,
porque los toros de lidia tienen la inmensa suerte de ser bravos y
nobles y el grupo de Amorós considera que sólo los animales son “seres
con capacidad de sufrimientos”… los seres humanos, no. ¡Que más
quisiéramos todos que ese 3 por cien del rojelio español se pareciesen a
los toros!
El mismo
personajes apostó por "dar un nuevo paso en el reconocimiento de los
derechos de los animales" y proseguir con esta evolución legislativa
paralela a la "modificación de las tradiciones" que se deriva del
"progreso científico" y "las nuevas perspectivas éticas" que éste
conlleva. ¡Que demagogia más barata! A ese grupito sin identidad
catalana alguna, por más que cambien y oculten apellidos, que quiere
abolir la fiesta brava se les olvida que está atacando una tradición
que, nacida de las clases más humildes de nuestra Patria -¡¡de
España!!, que es lo que a ellos les duele en el alma y les amarga la
vida- arrebató a la nobleza el albero de las plazas, las palmas y la
gloria, corresponde al pueblo y, por tanto, es indestructible. Cosa
diferente es que cada cierto número de años, por las más diversas
causas, aparezcan períodos de decadencia, que de inmediato se corrigen
tan pronto vuelve a mantenerse el compromiso de su autenticidad…
¿Puede, en cambio, ese grupo de catalanes, sin brújula de la rica
Historia de nuestro pasado, competir en autenticidad con sus
maquiavélicas interpretaciones de lo que es la democracia?
Juan
José Zaldivar Ortega
El Puerto 9
abril 2005
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