Toros en El Puerto

 


Paco Moreno

FALTA DE RESPETO

Ahora que lo pienso, quizás por culpa de todo lo expuesto, un muchacho al que llaman Morante, y otro tipo que se conoce por sus tres nombres propios, José, Tomás, Martín, están fuera de todo esto.



Si alguien los ve por ahí, díganle que vuelvan aunque sea en chándal, haber si con ellos vuelve el respeto a esta plaza de toros de tanta solera y tradición. 

 
y se acabó la temporada mas negra de cuantas he vivido; yo, que solo guardo 40 almanaques en el esportón de la vida, he vivido el año taurino mas desastroso y mas disparatado.

 Hay años buenos y años malos, pero este ha sido peor, porque se le ha faltado el respeto, no solo a los afición portuense, sino a una tradición de 300 años, a una liturgia y a una forma de dar carácter a una población.

 A la plaza de El Puerto le ha faltado el respeto su empresario, por no trabajar el abono y por intentar traer al Puerto el medio toro impresentable, incluso para los que somos toreristas.

 A la plaza de El Puerto le ha faltado el respeto su presidente, no solo aprobando toros que son rechazados, sino porque además, con su visión de la Fiesta, la rebaja a una portátil.

 A la plaza de El Puerto le ha faltado el respeto los toreros que no torean y los matadores que no matan.

 A la plaza de El Puerto le ha faltado el respeto los banderilleros que no banderillean y los peones que no bregan, sino que barren con el capote el albero.

 A la plaza de El Puerto le ha faltado el respeto los picadores, que no pican ni torean a caballo.

 A la plaza de El Puerto le ha faltado el respeto los ganaderos que permiten embarcar para esta plaza unos saldos sin reatas. Y todo ello, creo, ha sido posible por culpa de la rutina en que se ha convertido el toreo.  Eso es lo que mas me duele, la falta de respeto, de liturgia taurina y de sentirse torero desde que se levantan hasta que se acuestan, todos los protagonistas de este Milagro del Siglo XXI que se llama corrida de toros.

 No se si es un poema, no se si alguien la ha dicho, o yo mismo lo he leído, cierto es que cuando el hambre entra por la puerta, por la ventana sale el amor y el respeto; por ello cuando el arte se convierte en industria, la rutina se hace patente.

 Un tal José, Rey de los toreros, si estuviera entre nosotros hoy, haría tapar inmediatamente un azulejo que tanto nombran.

 Ahora que lo pienso, quizás por culpa de todo lo expuesto, un muchacho al que llaman Morante, y otro tipo que se conoce por sus tres nombres propios, José, Tomás, Martín, están fuera de todo esto.

 Si alguien los ve por ahí, díganle que vuelvan aunque sea en chándal, haber si con ellos vuelve el respeto a esta plaza de toros de tanta solera y tradición. Lo digo y lo pienso yo

    Paco Moreno  3 septiembre 2004

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